Mario Puzo – Omertá

Para aquellos que no lo sepan, Mario Puzo escribió El Padrino y fácilmente esta reseña puede acabar aquí mismo. Porque sí, creo que a esta altura todos sabemos que El Padrino es la obra maestra del cine del siglo pasado y que Puzo, por tanto, era una mente brillante.

Pero voy a ser buena con ustedes y me voy a extender un poco más. Omertá es la obra póstuma de Puzo y puedo decirles, ya desde el principio, que me encantó. La palabra que le da el título al libro significa código de honor en dialecto siciliano y tiene mucho sentido en relación con la historia que narra.

Nos cuenta la historia de la familia Aprile, liderada por Don Aprile, un líder de la mafia que, tres años atrás dejó sus negocios ilegales para llevar adelante una vida limpia, presidiendo una cadena de bancos, donando mucho dinero, siendo un miembro sobresaliente de la sociedad y disfrutando de su retiro. El Don tiene tres hijos, alejados por completo del oscuro mundo en el que se desenvuelve su padre, y un “sobrino”, Astorre Viola, al que crió como hijo propio y al que adoctrina (sí, esa es la palabra que usan en la novela) para que herede el mundo de la mafia. Es imposible no relacionar a Astorre con Tom Hagen, el protegido de Don Corleone en El Padrino, actuado de forma magistral por Robert Duval. En serio, tienen que ver esa película.

Vale la pena aclarar que Astorre, tal vez como puedan imaginarse, no es realmente su sobrino y por eso incluí el entrecomillado. El niño es en realidad hijo de Vincenzo Zeno, un Don de la mafia siciliano de 85 años que, en su lecho de muerte, le encomienda su hijo a uno de sus lugartenientes más fieles, Raymonde Aprile. Don Aprile, envuelto en un drama familiar producto del cáncer de su esposa, le encomienda la crianza del niño a la familia Viola, que demasiado pronto lo traiciona y lo obliga a criar a Astorre como su sobrino.

Aquí aparece, como toda novela de mafia lo merece, un agente del FBI intachable que ha perseguido durante años a Don Aprile. Desbarató a toda la mafia de Nueva York pero nunca pudo encontrar pruebas que incriminasen al Don. Kurt Clike, el dichoso agente, convenció a algunos grandes mafiosos de violar la omertá a cambio de protección federal y de esa forma pudo desbaratar la mafia, pero se encuentra muy reticente a creer el retiro de Aprile.

Muy pronto en la novela Don Aprile muere y Astorre, su legítimo heredero, no solo se tiene que hacer cargo de los negocios y proteger a sus primos del mundo criminal, sino que también se enfrasca en una vendetta. Averiguar quién mató a su tío y por qué lo hicieron es su único objetivo y es en lo que discurre la novela. Por fortuna, los asesinos se dejan descubrir demasiado pronto: se trata de un grupo de grandes criminales que desean los bancos Aprile para blanquear dinero del narcotráfico. No voy a decir más sobre la trama, creo que ya he dicho demasiado, pero déjenme agregar que la vendetta de Astorre se ve dificultada por la participación de Kurt Clike y una policía de Nueva York bastante corrupta.

Para mí es claro que Puzo tuvo algún vínculo con la mafia, porque es realmente imposible que el hombre sepa tanto de un mundo que no abre sus puertas de par en par. Estoy hablando de códigos, de palabras, de formas de operar que son muy propias del mundillo y que, sin embargo, Puzo las describe con naturalidad. No sé si tuvo algún informante o alguien dentro que le informase de la forma de proceder, pero seguro que algo así sucedió porque los detalles son bastante puntuales, además de que no es el único libro sobre la temática que escribe. En lo personal, me dejó pensando.

Omertá es un libro maravilloso. Muchos dicen que está muy por debajo de El Padrino y sus demás libros, pero naturalmente como es el primer libro del autor que leo, a mí me gustó mucho. El ritmo es bueno, fluido; las descripciones de Sicilia y del sentido de pertenencia de Don Aprile y Astorre son muy vivas; las escenas de acción están bien desarrolladas; los giros de trama tienen absoluto sentido, al igual que las muertes. Creo que el personaje de Astorre se destaca mucho y no solo por ser el protagonista. Es un treintañero muy cordial, apasionado por el canto italiano, dueño de una fábrica importadora de macarrones italianos que fue entrenado diez años en Sicilia por lugartenientes de su tío. Un hombre que lleva una doble vida antes e incluso después de la muerte de su tío y que lo hace con mucha astucia e inteligencia. Por supuesto, está asesorado por dos grandes amigos de Don Aprile, pero el que toma las decisiones en última instancia es él y siempre toma las decisiones correctas para lograr sus intereses. Un hombre fascinante.

Pero incluso los personajes secundarios tienen también algo para contar. Puzo se encarga de adjudicarle una historia entretenida, interesante y coherente a cada personaje, desde los primos de Astorre, hasta el agente del FBI, el grupo criminal que quiere los bancos hasta el personaje más pequeño que aparece. Ese cuidado y respeto por los demás personajes me gustó mucho, sobre todo porque en muchas novelas el punto de mira siempre está sobre el personaje principal y deja de lado por completo al resto de la gente.

Porque me gustó la trama, los personajes, el ambiente de mafia y la forma en la que todo se desarrolla, no solo quiero leer El Padrino, sino que le doy cinco estrellas de cinco a este libro.

 


He sido una pésima bloggera últimamente. Lo sé. Sé que no he respetado los días en los que usualmente subía una entrada, miércoles y sábado, pero el trabajo realmente me ha absorbido y no me permite leer como me gustaría. A partir de ahora, y siento mucho tener que hacer esta modificación, subiré post solo los domingos y tal vez, si el tiempo y el cuerpo me da, algún otro día de la semana, pero por lo pronto el domingo seguro. Sepan disculpar. Espero que les haya gustado esta reseña. ¡Un abrazo!

Che, el argentino. ¿Película hollywoodense sobre héroe revolucionario?

Antes que nada, pido disculpas por la falta de entrada del miércoles. Tuve una gripe tremenda y no pude escribir nada. O hacer nada, en realidad.

Ahora sí…

Ernesto “Che” Guevara puede gustar o no, se puede estar de acuerdo con su pensamiento o no, pero creo que nadie puede negar que fue una de las figuras más importantes del siglo pasado. Y por ese motivo, creo que la película “Che, el argentino” le hace honor.

“Che ” es una película biográfica acerca de la vida del revolucionario argentino, estrenada en mayo del 2008 en el Festival de Cine de Cannes y dirigida por Steven Soderbergh. La película está dividida en dos partes: la primera, “Che, el argentino”, se centra en la Revolución Cubana, desde el momento en que Fidel Castro, el Che y otros combatientes desembarcan en la isla, hasta que derrocan la dictadura de Batista; la segunda parte, “Che, guerrilla” se enfoca en el intento del Che de exportar la Revolución Cubana a Bolivia y su posterior fracaso.

A propósito de la película dice Soderbergh: Me sentí atraído por el Che como personaje para una película (o dos) no sólo porque su vida parece una novela de aventuras, sino porque me fascinan los desafíos logísticos que implica llevar a la práctica cualquier idea política en gran escala. Quería dar cuenta de la enorme exigencia física y mental que tales campañas imponen, e ilustrar el proceso mediante el cual un hombre, dueño desde la cuna de una inquebrantable voluntad, descubre que tiene la capacidad de convertirse en líder e inspirador de muchos otros.

El proyecto surge en el 2000 cuando Benicio del Toro, quien interpreta al Che, y la productora Laura Bickford realizaron la película Traffic, de la que Soderbergh era también el director. De modo que realizaron, en este sentido,  siete años de seria investigación, que claramente se ve reflejada en la pantalla. Al parecer, Del Toro no solo leyó todos los escritos del Che, sino que se entrevistó con los conocidos del Che de distintas etapas de su vida, amigos y familiares, así como también estudió distintas fotografías.

A lo largo de estos últimos siete años, dice Bickford, hemos ido a Cuba, Bolivia, París y Miami; allí donde hubiera alguien de uno u otro bando que tuviera algo que contarnos. Uno de los factores más interesantes si se trata de narrar una historia de la Revolución Cubana es que mucha de la gente que luchó en ella, sigue viva. Si cuentas una historia sobre la Revolución Americana, la Revolución Francesa, la Revolución Mexicana… no queda nadie que pueda hablar de ello en primera persona. Además, la cantidad de documentación y fotografías es enorme. Los rebeldes eran bastante buenos documentando su experiencia.

Como saben, soy profesora de Historia y por simple deformación profesional me ocupé de buscar cuáles eran las fuentes históricas en las que se basaron para hacer la película. Al parecer, las fuentes son de puño y letra del Che, quien tenía por costumbre llevar un diario y escribir en él sus experiencias. Para la primera parte de la película se utilizó “Pasaje de la Guerra Revolucionaria” y, para la segunda, “Diario del Che en Bolivia”.

Debo confesar: esta película la miré por recomendación de una amiga. Tenía que hacer un trabajo para Historia Americana IV y la película me venía como anillo al dedo, así que la miré. ¡Y menos mal que lo hice! Definitivamente, tengo que confiar en mis amigos, siempre recomiendan buenas cosas. Cabe destacar que este comentario, porque me niego a nombrarlo reseña, está basado únicamente en la primer parte de la película.

Lo curioso de esta película y lo que más me llamó la atención, es que es una producción de Hollywood con actores de renombre, así como su director, y hace foco en la guerrilla cubana y, puntualmente, en el papel del Che, pero no tiene tintes anticomunistas, lo esperable de una película norteamericana sobre el comunismo. Y lo curioso, además, es que está enteramente hablada en español, lo que es muy interesante. Rescata, en cierto sentido, el pensamiento de Mel Gibson al hacer La Pasión de Cristo, ¿recuerdan? Hablar en el idioma original del pueblo que están retratando. Por otro lado, la forma en la que se retrata al Che se aleja claramente del típico héroe norteamericano, ilustrado como invencible, autónomo y despiadado, como sucede con Rambo, por ejemplo.

La película comienza en México en 1955. Se presenta una escena en la casa de unos partidarios de Fidel Castro, en donde Fidel y el Che convergen en una charla respecto a la problemática de Cuba. En la siguiente escena vemos a los dos revolucionarios a bordo del Granma y se podría decir que a partir de ese momento, se desarrolla la primera línea temporal de la película, pero no es la única, dado que la película se desarrolla en tres planos temporales.

El primer plano temporal está referido a la campaña guerrillera que tiene que ver con el desembarco en el Oriente, provincia más al este de la isla, hasta el triunfo guerrillero en la batalla de Santa Clara. El segundo plano temporal se desarrolla a partir del viaje del Che a Nueva York, a propósito de su discurso en la Asamblea General de la ONU en día 11 de diciembre de 1964, donde se desarrolla principalmente la línea ideológica de la Revolución. Para marcar la diferencia entre el primer y el segundo plano temporal, el director usa un recurso de la filmación en blanco y negro del discurso en la ONU, para dar la idea que se trata de un archivo fílmico. El tercer tiempo, por último, es el que tiene menor presencia y ocupa el principio y el final de la película, ya que se retoma la charla inicial de Fidel y el Che en México.

Los dos primeros planos temporales tienen un referente bibliográfico. El primero, los diarios del Che y el segundo, el archivo fílmico que existe sobre la visita a la ONU.

Centrémonos un segundo en los actores, sin lugar a dudas uno de los puntos más fuertes de la película. La actuación de Benicio del Toro en el papel de Guevara es ABSOLUTAMENTE BRILLANTE. Sí, con mayúsculas y todo. Por momentos se podía ver al Che en él sin notar las diferencias. Es realmente impresionante, no solo el parecido físico que logró, sino también su actuación, que no puedo calificarla de otra forma que no sea me voló la peluca. Siento no poder encontrar un modo mejor de explicarme, pero les aseguro que esa es la sensación que me dejó: me voló la peluca, me explotó la mente.

Sin embargo, esta película destaca también porque todas las actuaciones son buenas. Admitámoslo, ¿cuántas veces vimos una película en la que el actor principal se destaca pero los demás son medio pelo? Una cantidad. No, les aseguro que esta no es una de esas películas. Demian Bichir en el papel de Fidel Castro hace un trabajo estupendo. Lo mismo que corre para Benicio del Toro: por momentos se ve a Fidel a través de él. Es extraordinario. Y lo mismo pasa con Santiago Cabrera, quien interpreta a Camilo Cienfuegos. Confíen en mí, las actuaciones de esta película están muy por encima de la media.

Además de las actuaciones, esta película destaca por lo que busca destacar de la guerrilla. Ya les digo, podría pensarse que una película norteamericana sobre la Revolución Cubana devendría en sangre, sangre y más sangre. Pero no es eso lo que sucede aquí. Si bien, por supuesto, lo que una guerrilla es en sí aparece, no se hace énfasis en eso y eso es lo interesante. Se busca resaltar otros lugares de la guerrilla como su función alfabetizadora, la relación con el campesinado y el papel de propaganda que también tenía.

Una crítica que se puede hacer es que las películas, como tales, reducen el pasado a un mundo cerrado. Al contar una sola historia lineal, es decir esencialmente una sola interpretación, esta estrategia narrativa, ignora las otras narrativas históricas. Esto supone una toma de posesión clara respecto a la versión que quieren contar los realizadores, que pone el foco en el Che desde lo que el Che cuenta, ignorando las otras versiones que circulan de este personaje, que se posicionan desde una perspectiva capitalista imperialista.

Al tomar esa decisión, centrada en el Che, la película deja por fuera la realidad citadina de La Habana, puesto que, no solo es el último lugar que se conquista sino porque el énfasis está en los campesinos. En este sentido, lo poco que se menciona del régimen de Batista nos llega a través de las palabras de los campesinos y no se profundiza demasiado en las características de su gobierno.

Asimismo, otro aspecto histórico que omite el film es el rol del Partido Comunista stalinista (PSP) del que sólo muestra su giro oportunista a mitad del ’58 cuando, viendo la debacle del régimen y el avance guerrillero, se alía al M26. La realidad es que el stalinismo, teniendo en sus manos gran parte de la dirección del movimiento obrero, se había opuesto sistemáticamente a la lucha armada contra el régimen.

El film tampoco profundiza sobre la relación de la guerrilla con el movimiento urbano, así como tampoco en las diferencias que existían dentro del M26, así sea respecto a la relación con el Llano, las relaciones con el Partido Comunista o las discusiones estratégicas entre el Che y Fidel Castro. Si bien estos temas se mencionan, se apuesta a un aspecto más descriptivo de los hechos.

Más allá de estas pocas críticas de carácter histórico, la película es excelente. Históricamente es correcta, la fotografía es preciosa, las actuaciones son brillantes, deja bien clara la ideología pero da cuenta también de otros aspectos de la guerrilla lo que, a mi parecer, la hace muy interesante. Si les interesan las películas históricas, “Che, el argentino” está absolutamente recomendada.

Preguntas y respuestas Booktag

11  Cosas sobre mí

1) Tengo algunas manías como la necesidad de tener el volumen de la televisión, y básicamente de todo, en número par y cerrar obligatoriamente la puerta del armario antes de irme a dormir. Es probable que Monster Inc me haya traumado.

2) Tengo sueño todo el tiempo.

3) Soy Profesora de Historia y estudiante de la Tecnicatura Universitaria en Corrección de Estilo.

4) He empezado mil novelas y no he terminado ninguna. ¡Bien yo!

5) Por día tengo miles de ideas que nunca termino de concretar.

6) Me gustaría mucho hacer una Maestría en Historia del Arte.

7) Estoy tan enferma como para corregir a la gente cuando habla mal. Mi mamá me odia por esto.

8) Sería muy feliz si pudiera vivir las veinticuatro horas del día en pijama.

9) Pinto mandalas para relajarme.

10) Suelo dejar caer datos históricos bastante a menudo. Mis amigas me odian por esto.

11) La gente me reconoce en una pequeña multitud por el volumen de mi cabellera. True story

 

Mis respuestas

1) ¿Capítulos largos o cortos?

Honestamente no me molesta ninguna de las dos opciones. Mi problema son los párrafos largos.

2) ¿Tapa dura o blanda? 

Tapa blanda, no solo son más baratos sino también funcionales. Los libros de tapa dura me parecen absurdos y sin mucho sentido.

3) Si te pidiera que me recomendaras un libro, ¿Cuál sería? 

Mi primer pensamiento, naturalmente, fue Harry Potter. Pero supongo que la respuesta automática variaría según el interlocutor.

4) ¿Con que libro te enganchaste a la lectura? 

Para Reyes mis padres me regalaron, hace ya más de una década y media, un libro de Ziraldo llamado Una maestra macanuda. Lo devoré en una tarde. Creo que ese fue el primer libro que leí, pero el que verdaderamente me atrapó en el placer de la lectura fue, como para muchos otros, Harry Potter.

5) ¿Cuál es tu propósito de libros de este año?

Leer algunos clásicos y literatura uruguaya. De momento, no he cumplido con ninguno. Un desastre.

6) ¿Cómo marcas tus libros? 

Un marca libro. Tengo unos cuantos desperdigados por mi habitación y siempre agarro alguno. No tienen ningún detalle especial

7) ¿Cuál es el personaje con el que más te identificas? 

No me identifico con los personajes al completo porque siempre suelo discrepar con ciertas actitudes, pero sí coincido con algunas características de sus personalidades.

8) ¿Qué autor/a recomiendas siempre que puedes? 

Siempre recomendaré a Julia Navarro y a Ken Follet para una lectura histórica, a J.K. Rowling para una lectura de fantasía y aventura y a Nicholas Sparks y Nora Roberts para una lectura romántica. Probablemente mis cinco autores favoritos de todos los tiempos.

9) ¿Género preferido? 

Se desprende de los autores anteriores. La novela histórica, la romántica y la fantástica.

10) ¿Un libro que no te haya gustado? 

Matrimonio por contrato de Jennifer Probst. Me gustó tan poco que ni siquiera merece una reseña. A ese punto.

11) ¿Cuál es el libro que más ganas tienes de que salga a día de hoy?

Vientos de Invierno. ¡Vamos, George, vamos! ¡Ánimo! ¡Tú puedes!

Severus Snape ¿héroe o culpable?

Probablemente Hermione no esté feliz con esta entrada, pero al legarme su biblioteca me legó también toda la responsabilidad, así que… Hablemos de Severus Snape. Para empezar, creo sinceramente que es uno de los personajes más complejos creados por Rowling por el simple motivo de que está lleno de grises. Harry, Ron, Hermione, prácticamente toda la Orden y casi todos los Mortífagos son blancos o negros, pero Snape es uno de los personajes con más matices y por eso es de mis personajes favoritos. Además, creo que Alan Rickman supo interpretarlo de forma extraordinaria porque supo darle los claroscuros que el personaje tiene en el libro. Aplausos para Alan.

Ahora bien, creo que todos somos consciente de que un tiempo a esta parte, el buen hombre ha sido bronceado. Y no, no estoy hablando de bronceado caribeño sino de bronceado de bronce. Muchas fans lo han puesto en un altar, o incluso en un cuadro parlante detrás de sus camas y lo honran cada día. “After all this time?” “Always” es la frase más marketinera de los últimos tiempos. Remeras, buzos, tazas o incluso tatuajes… está en todos lados.

Por eso en esta entrada, vamos a disertar (sí, atentos que dije disertar) sobre Snape como personaje. ¿Es un héroe o es culpable?

Escuchemos primero las dos campanas. Aquellos que dicen Snape es un héroe se basan, naturalmente, en el amor que tenía por su antigua amiga Lily Evans y lo que ese amor lo llevó a hacer. Es decir, traicionar a Voldemort, jugar de doble agente para Dumbledore, proteger a Harry durante toda la saga e incluso, facilitarle una de los pocos objetos que pueden destruir un horrocruxs. Es que sí, Snape es un héroe y es obvio que ha tratado mal a Harry todos esos años para mantener su papel de mortifago malo.

Ahora escuchemos la otra parte. Snape es culpable porque, básicamente, actúa guiado por la culpa. Después de todo, fue él quien escuchó la profecía de boca de Trelawney y corrió a contársela a su amo y cuando Voldemort quiso matar a su amada Lily quiso impedirlo. Distinto hubiese sido todo si a Voldemort se le hubiese ocurrido matar a los Longbotton. Podría asegurar que, en ese caso, a Snape no se le movía un pelo. Pero les tocó a los Potter y, como sabemos, su amor lo llevó con Dumbledore y una vez muertos James y Lily la culpa empieza a trabajar y todo lo que hace Snape a lo largo de la saga es paliar su propia culpa.

En mi opinión, quieren encasillar en uno u otro lado un personaje que es gris. Absolutamente gris. Dejemos de pensar que es héroe o culpable y pensémoslo como un hombre con sus matices. Creo que si pensamos que es un héroe estamos ignorando deliberadamente todos sus actos mezquinos y malvados y si lo pensamos como un villano o un culpable estamos dejando de lado su parte humana. Grises, mis muchachos, grises.

Pongámonos en situación. Para empezar, Snape es un pobre hombre. Es la clase de persona que nació en un lugar poco feliz, con unos padres desdichados y que, al crecer, comenzó a juntarse con la gente equivocada. Reconozco que Rowling tiene varios puntos por la historia personal de Snape porque, seamos honestos, Snape es una persona que conocemos. ¿Cuántos de nosotros no conocemos una persona que tiene una historia complicada y que al juntarse con ciertos grupos termina del modo en que termina Snape? En ese sentido, me parece que es absolutamente real.

Sí, no podemos negar que amó a Lily toda su vida y que este es, básicamente, el lugar obvio del que se agarran algunos para endiosar al personaje. Sin embargo, aunque la amaba no cambió por ella. Por el contrario, se dejó llevar por sus amigos mortífagos y por su propio pasado oscuro. Delante de sus amigos le dijo sangre sucia y cuando ellos no estaban corrió a disculparse, pero el mal ya estaba hecho. Snape quería estar con lo mejor de los dos mundos. Lily, por supuesto, con un poco de dignidad le dijo que no pueden ser más amigos y Snape, dentro de todo, lo acepta. Aquel podría haber sido un momento de empoderamiento tremendo, pero no lo es porque Severus prefiere seguirse guiando por la ideología de sus amigotes.

Y está feliz con eso. Vamos a hacer claros: Snape es feliz con Voldemort. Está a gusto matando hijos de muggles. Solo entra en conflicto con su forma de ver el mundo cuando la profecía aparece y Lily muere. De nuevo, seamos claros con esto: no entra en conflicto porque tiene una epifanía o porque de pronto se da cuenta de todos los errores que cometió. No, de pronto su amor corre peligro y necesita salvarla. Un amor de la infancia total y absolutamente idealizado. Snape está enamorado de la idea de estar enamorado de Lily, a mi parecer. Llegado a ese momento, hace años que no se ven, que no hablan… está enamorado de su recuerdo y de la forma en la que él era con ella cuando tenían nueve años.

En este punto, no puedo estar más de acuerdo con aquellos que lo tachan como villano. Si los Longbotton hubiesen sido el objetivo de Voldemort, Snape seguiría cómodo dentro de las filas de su amo y no movería un puto pelo por Neville y sus padres. A mi parecer, está claro que corre a Dumbledore porque el objetivo es Lily, porque ni siquiera le importaba James o incluso Harry: la que estaba en peligro era ella.

No estoy tan de acuerdo con aquellos que dicen que el papel de doble agente es un lugar cómodo para él. Para algunos, si ganaba Voldemort, Snape sólo tenía que borrar toda la evidencia de su colaboración con Dumbledore y si ganaba la Orden, Snape sólo tenía que limpiar su nombre presentando las pruebas de su colaboración. Dudo seriamente que pensamientos como ese hayan pasado por la mente de Severus. Sí, es cierto que es un personaje astuto, después de todo es un Slytherin y es probable que haya especulado con el futuro, pero creo que en medio de una guerra, proyectar hacia delante los acontecimientos es precipitado simplemente porque se vive el día a día. Estás tratando de que no te maten. Tal vez sea ingenuo de mi parte, pero no creo que Snape sea tan retorcido.

Por desgracia, como sabemos James y Lily mueren, Voldemort desaparece y Snape tiene un viaje directo hacia Hogwarts como docente de Pociones. No es un dato menor. Dumbledore nunca quiso dejarlo enseñar Defensa contra las Artes Oscuras y sí, es cierto que el puesto estaba “embrujado” pero se puede pensar también que Albus temía que el contacto con las Artes Oscuras fuese perjudicial para él. En este punto, pienso en Snape como en un adicto en recuperación.

Pasan los años, bla bla y llega Hary Potter a Hogwarts. Hablemos de Snape y su actitud con el pobre niño, porque sí, con once años Harry es un niño. ¿Por qué? ¿Es necesario tratar tan mal al pobrecito? Aquellos que lo endiosan, mencionan que su trato despectivo y mezquino hacia Harry no es más que una forma de mantener su fachada de mortífago a ojos de todo el mundo, porque después de todo Voldemort podría regresar y Severus debe parecer fiel a sus ojos. Snape y prácticamente todo el mundo mágico, menos Dumbledore, por supuesto, están seguros que Voldemort murió.

Así que ese argumento no corre. Snape es mezquino con Harry porque quiere serlo. El motivo, en mi opinión, es bastante obvio. Harry es la fiel imagen de James y así como Sirius proyectaba en su ahijado su amor por su mejor amigo, Snape proyecta en su alumno su odio por su antiguo enemigo. Que quede claro: es realmente ofensivo con el niño porque ve en él a su padre. Y esto es desde el primer momento. No es como si Snape le diese una oportunidad a Harry… no, no, señores. Desde la primera clase de Pociones ya lo estaba humillando sin siquiera conocerlo.

Está bien, podríamos decir, es un tema puntual con Harry porque es Harry y le recuerda a James, ¿pero qué pasa con el resto? Es despectivo y malo, porque es malo, con la mayoría de los Gryffindor. El comportamiento que tiene con Neville es tremendo. El pobre niño le tiene miedo a su profesor. Miedo. Su actitud con Hermione es también bastante mala. Recuerden ese momento en que, con los dientes agrandados, le menciona que no nota diferencia. Es algo terrible para decirle a una alumna y más cuando la está pasando por la adolescencia. La llenó de complejos.

Snape no es feliz dando clase. No es feliz en Hogwarts. En realidad, creo que nunca fue feliz y eso me genera mucha compasión, no lo voy a negar. Cualquier persona que no conoció el amor, me genera compasión. Sin embargo, es difícil tratar de justificar sus actos y no pretendo hacerlo. Aunque nadie puede negar que impartiendo la disciplina el hombre era muy bueno. Nadie sabe tanto de pociones como él.

Regresa Voledmort y Snape regresa bajo su falda. Claro, ¿ven? Como sabía que iba a regresar se comportaba tan mal con sus alumnos. No, no, señores. Vuelve al trabajo de doble agente y vamos a adelantarnos un poco… Dumbledore se está muriendo y le pide que lo mate. Por favor, recordemos la cantidad de dudas que tiene Snape es este momento. No quiere matarlo. Albus es, para él, como un padre. Es la figura paterna amorosa y dulce que no tuvo en su infancia y no quiere matarlo. Recuerden cómo le insistía Dumbledore para que lo hiciera, es necesario, le decía. Me gustaría detenerme un segundo acá: Snape es durante casi toda la historia, un peón. Un peón que obedece y que se ve tironeado por dos amos autoritarios y severos. Seamos claros, Dumbledore no es ninguna carmelita descalza tampoco. La autonomía de Snape es bastante escasa en la saga y eso me hace tenerle compasión también. No es un hombre libre.

Finalmente lo mata, Snape mata a Dumbledore. En la película me parece una escena extraordinaria. Harry que corre por los terrenos de colegio detrás de su profesor, enfurecido y dolido, Snape que lo desarma con facilidad, Snape que no lo lastima. Era la oportunidad. Dumbledore ya no estaba, Snape había perdido ya un amo y si realmente lo hubiese querido, después de tantos años de doble agente y odio acumulado, lo podría haber matado. Fácilmente. Avada Kedavra y listo. Sin que se le moviese un pelo. Era su oportunidad. Y no lo hace.

Un punto a favor: Snape continúa con su misión a pesar de la muerte de Dumbledore. Podría no hacerlo, después de todo el viejo no es más que un cuadro en su despacho, pero aún asi el deber es tan fuerte que continúa con su misión. Me parece que hay una cuota de deber, repito: no es un hombre libre, pero también hay cierto deseo. Snape le facilita la espada de Godric a Harry, patronus de por medio y todo lo que eso significa. No me quiero detener mucho en su patronus, pero todos sabemos que es igual al de Lily. Para algunos, eso es un gesto de lo más romántico porque saca a relucir su amor por la pelirroja, pero en lo personal es un poco creepy. Es el mismo patronus. El mismo. No es como el de James que la complementa, es igual. James, que la amaba profundamente, no tenía un patronus igual, sino complementario. No se puede negar, es un poco creepy.

Harry corre a Hogwarts. Batalla final. Casa de los Gritos. Sí, mantengámonos fiel al libro. A propósito, nadie sabe de dónde salió esa casa de los botes en la película, pero en fin. Voldemort mata a su vasallo sin inmutarse, Harry que corre hacia él, Snape que se saca los recuerdos, Snape que lo pide que lo mire… Snape que muere. No lo voy a negar, es una escena preciosa. Y tampoco voy a negar que lloro cada vez que la veo. Sí, creo que Snape se sacrifica. El hombre podría haber salido volando sin ningún problema, pero se queda ahí, firme, esperando la estacada final, haciéndole creer que él era el amo de la Varita de Saúco, comprándole más tiempo a Harry. Pienso sí que se sacrifica y pienso, también, que es la forma en la que debía morir. Su propio amo lo mata. No es un mensaje menor y creo que Rowling lo hizo de manera absolutamente intencional. Eso por lo que dejaste todo, llamémosle Voldemort o como deseen, drogas, juego, amor, trabajo, se da vuelta y te muerde el culo. Me parece que es un mensaje tremendo de su parte. Puntos a Joanne por eso.

Y sí, Snape le pide que lo mire porque tiene los ojos de su madre y, en su cabeza, todos esos años fueron por el amor que le profesaba a Lily. Quería que una última vez, Lily lo mirara. Obsesión o no, creo que nadie puede negar que es una escena maravillosa. Sí, sin lugar a dudas que se ha romantizado la escena, el personaje y la famosa frase, pero nadie puede negar que es un personaje atractivo y atrapente.

Hablemos de Harry. En el epílogo del último libro, cuando Albus tiene dudas respecto a la casa de Hogwarts que le tocará, Harry le dice que lleva el nombre de dos directores de Hogwarts y que uno de ellos fue el hombre más valiente que conoció. Algunos fans mencionan que esta actitud de nuestro personaje principal avala la romantización que se ha hecho de Snape, porque si Harry, después de todo lo que su profesor le hizo, le puso su nombre a su hijo es porque mínimamente siente cierto respecto por él. Es como si se hubiese olvidado de todas las cosas malas que hizo, dicen. Es probable que Harry quiera verlo como un héroe, es cierto. Después de todo, sean sus intenciones egoístas o no, Snape cuidó de Harry, a su manera, por supuesto, pero lo hizo y al parecer Harry lo aprecia. No me parece mal porque ciertamente es un hombre valiente y me peleo con quien lo niegue. Por los motivos que sea, se enfrente y engaña a un de los magos más poderosos del Mundo Mágico y eso, quieran o no, merece admiración.

Concluyamos para ir cerrando. Severus Snape ¿héroe o culpable? Ni uno ni lo otro de forma absoluta, sino que como personaje complejo que es, y por lo tanto lleno de grises, tiene aspectos de héroe y tiene aspectos de villano. Y concuerden conmigo o no, al menos admitamos que es uno de los personajes más interesantes de la saga.

El booktag de los clichés

1) Insta-love. Es un amor que nace de forma instantánea. Es decir, amor a primera vista. Ese momento en el que los personajes se conocen y ya están enamorados.
En serio, podría nombrar varios libros. Esto se ha visto una cantidad de veces que ya resulta obsceno, pero por algún motivo no se me ocurre ninguno en este momento, pero estoy segura de que saben de lo que hablo.

2) Triángulo amoroso. También llamado triángulo romántico. Una relación romántica en la que están implicadas tres personas.
Levante la mano quien odió Clary/Jace/Simón.
Todo el mundo levantando la mano.
En todos lados.

Como digo una cosa, digo la otra. Tessa Grey , Will Herondele y Jem Castair es el mejor triángulo amoroso que he leído. Punto para Cassandra por eso.

3) El/la elegido/a. Es el/la protagonista. Es alguien que de alguna manera sobresale de entre los demás. Y no es solo especial, es el más especial de todos. Es el único que puede salvar el universo y probablemente hay una profecía involucrada.
Harry Potter es mi elegido favorito hoy y siempre.

4) El chico malo. El típico chico rudo y guapo, que tiene un pasado oscuro y misterioso y por eso justifica su mal trato hacia los demás. Especialmente trata mal a su interés amoroso, pero  luego cambia y se redime.
¿Acaso tienen tiempo? Tristemente la literatura está lleno de esos hombres y me tienen profundamente harta. Solo por nombrar uno, porque sacudió al mundo en su momento, nombraré a Christian Grey, pero confíen en mí cuando digo que hay una cantidad. 

5) Mary Sue. La chica perfecta. Su principal característica es acaparar toda la atención de la historia. Todos están enamorados de ella. Casi no tiene defectos y, si los tiene, son mínimos y muy convenientes. Además que es la mejor en todo lo que hace.
La sosa, estúpida e insípida Bella Swan. Les juro que estoy rodando los ojos solo de pensar en ella. 

6) Gobierno opresor. Cliché de distopía. Es el gobierno que se ha apoderado de su pueblo y ha creado un sistema en el que tiene a todos controlados.
Honestamente no creo que el gobierno opresor sea un cliché. Sí, es cierto que hubo una etapa de la literatura juvenil en la que solo se escribían distopías, por alguna razón que desconozco, pero no creo que sea un cliché. Y de serlo, creo que elegiría un buen gobierno opresor como el de Fahrenheit 451 de Bradubury y lo nombro sólo porque no he leído los clásicos de esa época. 

7) Romance con el millonario. La clásica relación entre el hombre millonario y la mujer pobre. Obviamente a ella no le interesa su dinero, y él se enamoró de ella porque es única y diferente.
Tristemente, también vemos una cantidad de esta mierda en la literatura. No es tanto el hecho de que haya uno pobre y otro rico, sino que el rico siempre es el hombre y la pobre la mujer, lo que deja al hombre en una situación de superioridad y control que me fastidia. ¿Christian Grey? ¿Edward Cullen? ¿Gabriel Emerson? 

8) Amor prohibido. El clásico “no podemos estar juntos”. Ya sea una relación de maestro-alumno, jefe-empleado, sus familias se odian, o incluso que son hermanos o hermanastros. Sea cual sea la razón, la pareja principal no debe estar junta, pero aun así se aman con locura.
¿Draco y Hermione? No, estoy bromeando. He descubierto que no leo tantos amores prohibidos, aunque es un tópico que me gusta mucho. Lo sé, la adolescente que vive en mí. Lo único que se me ocurre, y créanme, estuve pensando mucho, fue el romance entre Francesca de Grecco y Kamal Al-Saud. En su caso, la religión y la forma en la que ven el mundo es lo que les impide vivir su romance. Ella, cordobesa católica y él, musulmán árabe; las diferencias parecen irreconciliables.

 

Espero que hayan disfrutado este tag. Estoy segura que uno o varios nombres aparecieron en sus mentes con algunas de las categorías: la literatura está llena de clichés. Quiero aclarar, por otro lado, que aunque me gustaría, este booktag no es creación mía. La idea original, y por tanto todo el crédito, es de Clau Reads Books.

Eric Hobsbawm – Guerra y paz en el siglo XXI

Eric Hobsbawm es uno de mis historiadores favoritos y considero que, sin dudarlo demasiado, es EL historiador del siglo XX. Nació en 1917 y falleció en el 2012. Fue un historiador marxista que se dedicó, fundamentalmente, a la interpretación del mundo contemporáneo. Los libros por los que más se lo recuerda son: la trilogía La era de la revolución, La era del capital y La era del imperio y también su clásico Historia del Siglo XX. Así que cuando me encontré en la librería Guerra y paz en el siglo XXI no dudé en agarrarlo.

Este libro que vengo a reseñar es en realidad una recolección de distintas conferencias y artículos escritos entre el 2000 y el 2006, marcados por la reflexión del mundo actual. A pesar de que es un conocido historiador marxista que deja clara su postura a lo largo de sus escritos, este libro es un trabajo más político que histórico, fundamentalmente porque son sus propios pensamientos sobre el mundo que vive y no porque haya realizado una investigación al respecto. Sin embargo, mantiene su oficio y juzga el siglo XXI, que para él comienza en 1991, en términos de continuidades y contrastes con el siglo XIX y XX.

Hobsbawm procura dar respuesta a cinco grandes temas que hoy exigen reflexión en el mundo en el que vivimos: la naturaleza de la guerra y la paz en el siglo XXI, el pasado y el porvenir de los imperios, la naturaleza cambiante de los nacionalismos, las perspectivas de la democracia liberal y los desafíos planteados por la violencia criminal y el terrorismo político.

Sin embargo, aunque todo el libro es fantástico, hoy reseñaré el primer capítulo: Guerra y paz en el siglo XX. Siento que es un libro demasiado jugoso para reseñarlo entero. Cada capítulo es oro puro desde el punto de vista reflexivo y hay que estar muy atento para seguir su línea de pensamiento, tal y como sucede en sus otros trabajos también; pensé, entonces, que el primer capítulo podría resultar interesantes por la vigencia que tiene en nuestra vida. Tal y como él mismo dice: desde 1914 hasta hoy hemos vivido en guerra. Si lo desean, tal vez más adelante reseñe el resto del libro.

En el capítulo I, Guerra y paz en el siglo XX, comienza mencionando que el siglo XX fue el siglo más sangriento de la historia de la humanidad, y tiene razón. No solo porque estuvo colmado de guerras prácticamente ininterrumpidas, sino porque la guerra se cientifizó y entró en una lógica de mercado. Asimismo, las guerras del siglo pasado tienen dos características: son, en general, entre dos o más Estados y desdibujan la línea que separa a los combatientes de los civiles.

A principio de siglo pasado, la guerra estaba reglada. Las Convenciones de La Haya de 1899 y de 1907 dictaban las reglas de la guerra. Los conflictos estallaban entre Estados soberanos o, a menudo, entre bandos organizados dentro de un mismo Estado y, en principio, enfrentaba sólo a los soldados. Como ya mencioné, estos preceptos comenzaron a difuminarse demasiado rápido y esa relativa claridad se convirtió rápidamente en caos. Desde entonces, la frontera entre guerra y paz no es tan simple.

Durante los últimos años, dice Hobsbawn y critica, el discurso político ha tomado la palabra guerra referida a actividades policíacas, como por ejemplo la “guerra” contras las drogas o el terrorismo y, en realidad, eso frivoliza el término.

Por otro lado, encuentra claro que el estado ha perdido el monopolio del ejército, buena parte de la fuerza y estabilidad que lo caracterizaron y que, ahora, en pleno siglo XXI, los instrumentos y materiales para guerrear están, en realidad, en manos de grupos privados. Es indudable que los conflictos, así como las vías de solución han cambiado como consecuencia de la transformación del sistema de estados soberanos.

Es muy duro respecto a Estados Unidos, porque naturalmente debe serlo, y sus intentos de imponer un nuevo orden mundial, ya que, según él y es un poco difícil no concordar, la coyuntura internacional es multilateral y su funcionamiento depende de varios actores de peso y de los acuerdos que ellos hagan, aun cuando haya uno que domine militarmente.

Es muy duro también con el papel que Naciones Unidas tiene en este nuevo esquema mundial, puesto que, en su opinión, no tiene funciones claramente delimitadas en la resolución de las disputas y su estrategia y su forma de emplearla siempre está al servicio de los poderes políticos. De nuevo, difícil no estar de acuerdo con esto. A mi parecer, es indudable que la ONU está bajo una lógica de poderío político y que, en realidad, hace bastante poco por la paz mundial. Wilson estaría decepcionado.

Las formas de dirimir los conflictos, parece ser, la intervención y la posterior ocupación unilateral de ciertas potencias sobre otros estados soberanos. Sí, creo que el concepto de soberano no queda muy claro para ciertas potencias. Cof cof Estados Unidos. Hobsbawm menciona que, obviamente, esas intervenciones no han sido satisfactorias. ¿Por qué? En principio porque obligan a estos países a mantener ejércitos de forma indefinida, que no necesitarían de no haber sido intervenidos, y por tanto a gastar de forma desorbitada llevando, a su vez, a la miseria de sus habitantes. Además, los países (Hobsbawm los llama débiles, pero me niego a mantener esa categorización) ven esas intervenciones como un recordatorio de la época colonial y nadie quiere recordar semejante dominación.

El equilibrio entre guerra y paz (y noten por favor que SIEMPRE la guerra antecede a la paz, tal y como viene sucediendo desde comienzo de siglo pasado. Punto para el autor por ponerlo de ese modo) en el siglo XXI no dependerá de la creación de mejores mecanismos de negociación sino de la estabilidad doméstica y de la capacidad de evitar enfrentamientos militares. Aventura, además, que en el siglo XXI la guerra no será tan sangrienta como lo fue en el siglo XX, aunque puedo asegurar que los sirios discrepan, pero la violencia armada estará de forma omnipresente y será un mal endémico. Queda lejos la idea de un siglo de paz.

 

Trilogía Before. ¿Películas de culto?

Quiebro una lanza por mí. Estas películas las vi por mis propios medios, no me las recomendó nadie. Aunque, debo confesar, una vez que vi la primera y le comenté a mi amigo cinéfilo, aprobó mi elección y todo lo hizo más fácil.

Esta trilogía, por lejos, tiene una de las mejores premisas del cine. Cada una de las películas está separada por nueve años, nueve años reales, lo que implica que los actores envejecen realmente y, cuanto menos, es interesante verlo no solo por las nuevas arrugas que aparecen sino por el modo en que sus vidas cambian, crecen y maduran, tanto la de ellos como la de sus personajes. Una joyita del cine.

El director de esta maravilla es Richard Linklater, también recordado por llevar adelante Boyhood, nominada a Mejor Película en los Oscar del 2014 que, como recordarán, sigue la línea adoptada en la trilogía, es decir el envejecimiento de los actores y su paso por la vida. Otra muy buena película, pero volvamos a lo que nos compete. Los actores de la trilogía son Julie Delpy como Celine y Ethan Hawke como Jesse y me atrevería a decir que en estas películas desempeñan la actuación de sus vidas.

Es muy complejo habiendo visto las tres películas hablar de ellas individualmente, pero voy a hacer el intento. Sepan disculpar de antemano si meto la pata. Comencemos por la primera: “Antes del amanecer”. La película se estrenó en 1995 y tiene como protagonista a Céline, chica francesa, y Jesse, chico norteamericano, quienes se conocen en un tren europeo, se ponen a conversar y una vez llegados Viena, Jesee le propone a ella que se bajen y ella acepta. Sí, tal vez un poco forzado, es cierto. A lo mejor no está ni remotamente cerca de lo que están esperando de una película catalogada como romántica, pero los dos jóvenes se dedican a conversar toda la noche mientras pasean por la ciudad. Él vuelve la noche siguiente a Estados Unidos y ella tiene que seguir camino hacia París pero eso no les impide tener una noche especial y única.

Es probable que para muchos esta película resulte aburrida, y ciertamente puede serlo si no les apasiona el cine. Para mí, en lo personal, es una película brillante. Tal vez habría que decir por qué puede resultar aburrida y eso es porque los actores se pasan la película hablando. Eso es: hablan, hablan y hablan sin parar, sobre sus familias, sus vidas, su pasado, sus expectativas frente a la vida. Esa charla que puede aburrir, para mí, es un reflejo fiel y real de los primeros encuentros con otra persona y las conversaciones que se dan cuando se están conociendo y como, poco a poco, la conversación evoluciona y se vuelve más íntima a medida que se conocen.

Y, por otro lado, así como ellos se van conociendo a sí mismos conocen la ciudad y también la dan a conocer al espectador. En este sentido, la película responde a una época: para 1995 el cine indie estaba en su apogeo y el director procura volcar ese espíritu, dado por el bajísimo presupuesto. Es bastante impensado una película sólo con dos personajes y nada de chirimbolos que los adornen; se trata sólo de la cámara siguiéndolos por Viena y, sin duda, eso hace que el guion, uno de los mejores elementos, se destaque tanto.

Es muy interesante ver cómo chocan sus culturas y sus personalidades. Él, estudiante de periodismo, es más conformista, cínico y crítico respecto al mundo, mientras Céline es una soñadora y luchadora que quiere cambiar el mundo y  que aún cree en cosas como la magia, el medio ambiente y el amor.

Se despiden en la estación de tren. Ella debe seguir su camino a París y él debe volver a Estados Unidos, pero se prometen volver a encontrarse, allí mismo, dentro de seis meses. El final abierto es maravilloso, no solo inteligente, sino maravilloso y exactamente lo que la película necesita.

En el 2004, nueve años después, aparece “Antes del atardecer” donde los personajes se vuelven a encontrar pero esta vez en París. Jesse se encuentra en la capital francesa para presentar su nuevo libro en una pequeña librería. El libro, por supuesto, narra su historia con Celine y esa noche que compartieron en Viena. Céline enterada de la visita de él, va a su encuentro en la librería y pasan la tarde caminando por París y conversando, poniéndose al día sobre sus vidas y recordando aquella noche en Viena.

Desde luego, en esos nueve años pasaron muchas cosas y se puede constatar ese paso del tiempo, no solo en sus rostro (lo que, de nuevo, me parece formidable) sino en la forma de relacionarse con el otro y, en definitiva, de ver la vida. Cualquiera de los dos ha madurado. Céline trabaja en una ONG, lo que tiene coherencia con el pensamiento de la joven de Viena, viven con un reportero de guerra y no es feliz. Jesse, por otro lado, se casó y tiene un hijo, pero tampoco es feliz. Fácilmente se puede llenar los huecos temporales con los comentarios al respecto, pero, en realidad, no importa demasiado porque el énfasis está puesto en ese momento, en esa charla, en ese paseo, en ese reencuentro.

Sin embargo, lo que queremos saber en esta película es si se reencontraron y demasiado pronto nos enteramos que no. Toda la película estamos buscando saber por qué no cumplieron la promesa y si sigue habiendo chispa entre ellos, y a pesar de los años y la vida vivida, la chispa sigue allí.

De nuevo, el punto fuerte de la película son los diálogos y las actuaciones. Cualquiera de las dos nos regala un retrato fiel de la treintena y refleja su evolución, para nada forzada, de cada personaje. Respecto a las actuaciones, vuelven a ser magníficas. La complicidad entre los personajes es tan vigente como lo fue nueve años atrás y les permite dialogar con fluidez y naturalidad. Cualquiera podría decir que se trata de una charla informal durante un paseo, no parece para nada actuado.

Y, de nuevo, la ciudad es también protagonista, sin embargo, el director tiene la habilidad de no situar a los personajes en los tópicos  parisinos, sino llevarlos a los rincones menos conocidos y tranquilos, pero igual de hermoso, lo que, en definitiva, tiene que ver con la personalidad de los personajes y la madurez que adquirieron.

El final de la película, de nuevo, deja la puerta lo suficientemente entreabierta. Esta vez, quien tiene que partir es él, que tiene un vuelo inminente hacia su hogar, en Estados Unidos. Como buen caballero, la acompaña a su casa, donde ella lo invita a subir y le canta una canción, especialmente compuesta para él, quien la mira con una felicidad y emoción que quita un poco el aliento.

En el 2013 llega “Antes del anochecer” en donde Céline y Jesse, ya casados, pasan sus vacaciones en Grecia junto con su familia y dan cuenta de las dificultades de mantener la pareja a través de la vida cotidiana, el trabajo, los hijos y la vida misma. Porque sí, esta película introduce un elemento extraño en la pareja que no se vio en las otras dos películas: niños. Además del niño de su otro matrimonio, que siempre pasa las vacaciones con ellos, Céline y Jesse tuvieron dos hijas.

Sin lugar a dudas es la película más terrenal de las tres. En las anteriores, los diálogos tenían que ver con las expectativas, la ideología, la reflexión, pero en este caso los diálogos, y las discusiones, tienen que ver con las cosas cotidianas de una pareja y es lo que resulta tan interesante.

Espero no haber aburrido con este comentario. Lo siento si es el caso, pero esta trilogía es fascinante y sin lugar a dudas, no solo es de las mejores películas románticas que vi, sino que también es atrapante por el paso del tiempo, lo que me encanta. Es como si hubiésemos sido testigos del nacimiento de su amor y, cada nuevo años, nos asomáramos para ver cómo les va, en qué han estado cada uno de ellos y su relación. El tiempo, además, no solo pasa para los actores sino para el espectador, que crece y madura a la par que los personajes.

Sin dudarlo, película de culto por el guion extraordinario, por los temas y tópicos que el guión refleja, las actuaciones fuera de serie y el crecimiento de los personajes. Recomendada al cien por cien.