Trainspotting. ¿Película de culto?

Siempre me gustó el cine. Aprendo de él y lo disfruto mucho, pero admito que siempre fui del tipo de persona que veía cine de sábado a la tarde. Aventura, fantasía, romance y policiales siempre fueron los géneros que más me gustaron, pero de un tiempo a esta parte me he dedicado a las películas consideradas clásicas o de culto. Por fortuna, tengo un amigo, un verdadero cinéfilo, que cada tanto me manda a ver tal o cual película y como confío en su criterio, las miro y luego le cuento qué tal me pareció.

Así fue como llegué a Trainspotting. Hacía varios meses, tal vez por la cercanía a su secuela, que me insistía en que la viese y hace unos días, sin mucho que hacer y sin ganas de hacer algo realmente productivo, la vi. Y menos mal que la vi. Trainspotting es una joya del cine. Probablemente esta opinión, porque no quiero llamarla reseña, llegue con dos décadas de atraso, pero poco me importa.

Empecemos por el principio. Trainspotting es un libro escrito por Irvine Welsh y llevado al cine por Danny Boyle en 1996. La película nos ubica en un barrio marginal de Edimburgo, donde Mark Renton, interpretado por el fantástico Ewan McGregor, y un grupo de amigos muy estrafalario se dedican a drogarse. Sí, esa es básicamente la premisa de la película, la cual empieza de una forma bastante peculiar. Renton dice, voz en off: “Elige la vida. Elige un empleo. Elige una carrera. Elige una familia. Elige un televisor grande que te cagas. Elige lavadoras, coches, equipos de compacdiscs y abrelatas eléctricos. Elige la salud: colesterol bajo y seguros dentales, elige pagar hipotecas a interés fijo, elige un piso piloto, elige a tus amigos. Elige ropa deportiva y maletas a juego. Elige pagar a plazos un traje de marca en una amplia gama de putos tejidos. Elige el bricolage y pregúntate quien mierda eres los domingos por la mañana. Elige sentarte en el puto sofá a ver teleconcursos que embotan la mente y aplastan el espíritu mientras llenas tu boca de puta comida basura. Elige pudrirte de viejo cagándote y meándote encima, en un asilo miserable, siendo una carga para los niños egoístas y hechos polvo que has engendrado para reemplazarte. Elige tu futuro. Elige la vida. Pero, ¿por qué iba a querer hacer algo así? Yo elegí no elegir la vida. Yo elegí otra cosa, y las razones: No hay razones. ¿Quién necesita razones cuando tienes heroína?”.

Hay que reconocer que es un comienzo, cuanto menos, prometedor. Y les puedo asegurar que no decepciona en lo absoluto. Renton pasa sus días drogado junto a sus amigos. Esa es su vida. Vive para drogarse, pero de pronto se da cuenta que odia a sus amigos, que odia esa vida y hace todo lo posible para salir de eso. De hecho, tiene ya orquestado un plan de desintoxicación, lo que nos deja saber que ya pasó por eso antes. Sin embargo, demasiado pronto la vida lo devuelve a la heroína. Y es aquí cuando realmente comienza la historia.

Los personajes comienzan a tomar dimensión y comenzamos a conocerlos. Sick Boy, interpretado por Jonny Lee Miller, es un visionario del negocio de las drogas y, básicamente, un egocéntrico; Spud, interpretado por Ewen Bremner, es el alma noble que está absolutamente hundida en la droga; Tommy el deportista, interpretado por Kevin McKidd, es el único amigo que no se droga y mantiene su vida sana; y, por último, tenemos a Francis Begbie, el que siempre busca pelea respaldándose en una navaja que lleva consigo a todos lados, es interpretado por Robert Carlyle. No podemos negar que es un grupo de lo más variopinto.

Quiero dejar la trama por acá. Sí, sé que no hubo mucha información al respecto, pero creo que lo tendrán que descubrir ustedes mismos. Les prometo que no se van a arrepentir; confíen en mí como yo confié en mi amigo.

Creo que una de las cosas que hace la película tan buena es la colaboración entre Welsh, el escritor del libro, y Boyle, el director. Welsh ayudó en la adaptación y creo que eso se refleja bastante, sobre todo porque el guión es sólido, narrando una historia fuerte y directa. Por otro lado, el punto más fuerte de la película son los personajes  y creo que lo que los hace peculiares es que no quieren caer bien, no es la función que tienen. De hecho, es más probable que les parezcan todos unos idiotas, porque los son, y ahí está el atractivo: son personas reales viviendo una realidad de mierda que se refleja de manera cruda y sin filtros. Me gusta mucho que no haya personajes buenos; son todos grises y eso es, por lo menos, refrescante. En este sentido, las actuaciones son brillantes. Ninguno de ellos se guarda nada y traspasa la pantalla la dedicación y las horas de trabajo invertidas. Por supuesto, solo por ser el protagonista, Ewan McGregor resalta y doy gracias a eso. Si bien lo había visto en un par de películas, siempre era el otro tipo, nunca le había prestado atención, siempre había espadas láser en el medio, tsunamis u otros elementos que distraían, pero en esta película… es palpable, notorio. Y brillante.

Sin embargo, lo que la hace única es la vigencia que tiene. Es una película de 1996, pero tranquilamente podría ser una del 2017. Sin problemas. Las drogas, el sexo, el amor y las responsabilidades que vienen con crecer son tópicos que, por supuesto, se mantienen con el tiempo. Es tan válida y tiene tanto sentido verla ahora como en el momento de su estreno.

Y llegado a este punto, me gustaría detenerme en la forma en la que se trata el tema de la droga. No lo voy a negar, como dije, es crudo y gráfico y tan irreverente que resulta gracioso, pero no lo es. Hay varias escenas tragicómicas que tienen lugar por los efectos o las consecuencias de las drogas que no tienen desperdicio, en tanto tocan el tema de manera verdadera y sin medias tintas. Lo  interesante es ver cómo las drogas, de una forma u otra, los terminan afectando.

Ese mundo de las drogas en el que los protagonistas están hundidos se ve reforzado por la fotografía. Sí, creo que a todos nos ha costado entender qué carajo es la fotografía de una película y a mí me llevó cerca de 24 años hacerlo, pero finalmente lo entendí. Punto para mí por eso. En este caso, la forma en la que se grabó, la paleta de colores usados, incluso el vestuario contribuye a crear un ambiente de soledad, locura y marginalidad que viene perfecto con la trama.

Por otra parte, quedé impresionada por los efectos especiales. Sí, es cierto, es 1996, no existía el CGI y no se podían hacer las cosas fabulosas que se pueden hacer ahora, pero estoy bastante segura que para la época es bastante bueno, aunque no me podría aventurar al cien por cien. Las escenas en las que los personajes alucinan en sus “viajes” son toscas, torpes y burdas, fundamentalmente porque la tecnología no había llegado, pero son bastante aceptables y traslucen de manera perfecta el efecto deseado.

A pesar de que en su momento fue una película bastante controversial, pues se creía que hacía apología de la droga, no podemos negar que Trainspotting es una película de culto. Si bien creo que es brillante por lo que transmite y la forma en la que lo hace, debo confesar que no creo que sea para todo el mundo: es cruda, dolorosa y muy real y me consta que no todo el mundo quiere ver algo así.

Lo mejor de todo, sin embargo, es que apurando un paralelismo, en el momento de la vida que se encuentran los protagonistas, es decir de transición a la madurez, todos tuvimos una adicción. ¿Cuántos de nosotros nos refugiamos en los libros, asustados por crecer? ¿Cuántos de nosotros nos refugiamos en las películas, las series o los videojuegos, asustados por crecer? ¿Cuántos de nosotros nos refugiamos en otro tipo de adicción más peligrosa? Con un poco de cabeza, Trainspotting podría ser la vida de cualquiera de nosotros que se deja llevar por el miedo, no solo a crecer, sino a las responsabilidades que conlleva y, en general, a la vida misma y creo que eso es justamente lo que la hace brillante y tan vigente.

Harry Potter Booktag

Hoy es mi cumpleaños.  Y como es mi día especial, aunque trato que todos lo sean, creo que estoy en mi auténtico derecho de dedicarle el post de hoy, que en principio iba a ser una reseña, a la saga de libros que marcó mi infancia y mi adolescencia. Como imagino que a muchos les pasa, hay un antes y un después de Harry Potter en mi vida. A pesar de la facilidad de palabras que creo tener, les aseguro que no puedo describir lo que esos libros han significado y significan para mi.

Pero no quiero ponerme cursi. Si me han leído hasta acá, saben que no es mi estilo. Así que les dejo el HPBooktag. Espero que puedan disfrutarlo y, por favor, siéntanse libres de hacerlo. Les aseguro que es divertido. ¡Saludos, muggles!

  1. ¿A quién prefieres como amigo: Ron o Hermione?

Voy a ser una persona cruel y voy a decir Ron solo porque su familia es genial. Molly me tejería buzos, cuchichearía con Ginny, hablaría de objetos muggles con Arthur, escucharía embelesada a Charlie y, por qué no admitirlo, tendría un momento íntimo con alguno de los gemelos en el desván.

  1. ¿Pelear con un basilisco o con un dementor?

Un dementor, por supuesto. Mis recuerdos felices son demasiado geniales y crearé un patronus suficientemente fuerte para patearles el culo. Eso y que no me gustan las serpientes.

  1. ¿Pasar un fin de semana con Dudley o con Kreacher, el elfo doméstico?

Creo que ninguna de las opciones son tan malas. Bastaría con amenazar a Dudley con mi magia, aunque no pudiera usarla,  e ignorar a Kreacher que, después de todo, vivía más en su pequeño desván que molestando por ahí. Aunque el elfo hacía un pastel de riñones impresionante. No sé, eso me contaron.

  1. ¿Ser guardián o ser golpeador de Quidditch?

¿Porrista no es una opción?

  1. ¿Ser elegido en Slytherin o Gryffindor?

El Sombrero Seleccionador sabe, y Pottermore lo ha confirmado por partida doble, que soy una Gryffindor de corazón.

  1. ¿Tener la capa de invisibilidad o un giratiempos?

Harry tiene la capa y de momento, hasta donde sé, no tengo parentesco directo con los Potter, así que me iría con el giratiempo.

  1. ¿Ir al Baile de Navidad o a la Copa Mundial de Quidditch?

Esta es difícil. Teniendo en cuenta que casi matan a todos en el Mundial de Quidditch y la Marca Tenebrosa fue convocada, creo que prefiero el Baile de Navidad. Solo si me invitara Fred. Aunque compartiría una carpa con él en los Mundiales. Oh, malditos pelirrojos.

  1. ¿Pasar una tarde en la Madriguera con los Weasley o en el Callejón Diagón?

¿Esto es en serio una pregunta? Weasley´s por siempre.

  1. ¿Howler o Grageas de todos los sabores?

Tristemente no he probado ninguna de las dos. Maldita pobreza.

  1. ¿Tener a Snape como padre o a Dolores Umbridge como madre?

No sé si es porque leí un fic en el que Snape oficiaba de padre o qué, pero creo que no sería un padre tan horrible. No tan horrible como sería Umbridge, eso seguro.

  1. ¿Tener un fénix o un hipogrifo de mascota?

Por los beneficios que conlleva, por supuesto que tendría un fénix. Sus lágrimas curan, pueden cargar muchísimo peso, tienen plumas lindas que hacen varitas espectaculares y, además, cantan lindo.

  1. ¿Tener clase de Pociones o de Cuidado de criaturas mágicas?

Soy buena con la cocina muggle y bastante mala con los animales en general, así que estoy bastante segura que sería mejor en Pociones.

  1. ¿Tener una escoba voladora o un coche volador?

No creo que el viaje en escoba en pleno granizo sea placentero, así que por simple comodidad, me voy con el auto.

  1. ¿Ser un hombre lobo o un fantasma?

Ser hombre lobo es doloroso, es verdad, pero no creo que pueda vivir con la idea de tener una tarea pendiente que me ate a este plano, en el que me quedaría estancada por toda la eternidad. TODA LA ETERNIDAD. Sí, Poción Matalobos por acá, gracias.

  1. ¿Pasar una semana en el bosque prohibido o en Azkaban?

Soy amiga de Hagrid, así que no tendría problema. Y además, soy buena con los hechizos, solo por las dudas.

  1. ¿Jugar al Quidditch o al ajedrez mágico?

Me han vapuleado en el ajedrez muggle más veces de lo que me atrevería a admitir, así que sería jugadora de Quidditch. O porrista. O simplemente lo vería desde las gradas. Sí, creo que esa sería la mejor opción.

  1. ¿Ser maestro en Hogwarts o un Auror?

No solo soy Profesora en la vida muggle que finjo llevar para ocultarme de los mortífagos rezagados, sino que es probable que siendo Auror deba correr y bueno… digamos que el deporte, las emociones extremas y las maldiciones volando hacia mí no serían mi primera opción. Sí, Prof. Snape, ¿me pasaría la sal?

  1. ¿Tener de amigo a Dobby o a Hagrid?

Esta decisión la tomó mi estómago, lo juro. Todos sabemos que las meriendas de Hagrid eran sufridas, así que elijo a Dobby.

  1. ¿Pasar una hora con J.K.Rowling o con Daniel Radcliffe?

Pasaría una hora con Daniel Radcliffe en la casa de J. K. Rowling. Sí, quiero lo mejor de los dos mundos. Tomaríamos té los tres juntos y yo podría sacarle suficiente información a los dos para ser feliz en esta vida y la otra. Me encantaría saber cómo fue el proceso de creación de ese maravilloso mundo, me encantaría reprocharle la muerte de unos cuantos personajes y solo por ser dramática, tiraría la taza contra la pared. Me gustaría, además, conocer más de ciertos personajes que pasan desapercibidos. Quiero saber más de Poppy, del Prof. Slughorn, de Lupin y su infancia, de muchos de los mortífagos. Querría saber más de absolutamente todo. Me interesaría, por otro lado, saber por qué Daniel ha tomado las decisiones que ha tomado respecto a las películas que ha hecho. Algunas me parecen raras, otras me han gustado mucho.

  1. ¿Pareja favorita? Real o inventada.

Soy una aficcionada al fanfiction y creo que ya lo saben. Como tal, debo reconocer y sin tener vergüenza de ello, que me gustan un montón de parejas fuera del canon. Por algún motivo, que probablemente no deba analizar porque arrojaría algún trastorno en mi infancia, me gusta mucho Hermione con Sirius, Severus, Lupin o Draco. Sí, sé que la diferencia de edad puede ser extraña para muchos, pero no me importa. Me gusta. No apoyo ni un poco el Darry. Pero si nos ceñimos al canon, creo que Arthur y Molly son absolutamente entrañables y me gusta mucho el amor y el respeto que se tienen. Lupin y Tonks me gustan mucho también porque son polos opuestos que se equilibran entre sí. Ron y Hermione no me termina de convencer, lo siento.

¿Qué es la teoría de los dos demonios?

Como saben, soy profesora de Historia y como amo la disciplina, creo que podría ser interesante y enriquecedor si, de vez en cuando, subo algún post sobre algo referido al tema. Esta vez, para relacionarlo con la reseña del libro de Rafael Rey, les traigo una breve conceptualización y recorrido histórico de la teoría de los dos demonios en Uruguay.

La “teoría de los dos demonios” es una explicación que se da en Uruguay, y desconozco si tiene razón de ser en otros países además de Uruguay y Argentina, del quiebre de las instituciones. Según se plantea, la sociedad fue víctima del combate entre dos fuerzas antagónicas: la guerrilla y el poder militar. Como resultado de esa lucha, el golpe de Estado fue inevitable. Dicha teoría tiene circulación por diferentes ámbitos uruguayos, como la academia, la opinión pública, pero también se puede escuchar en diferentes entrevistas a ex guerrilleros, la feria o en una charla café mediante. El historiador Carlos Demasi señala que tal unanimidad resulta sospechosa, sobre todo porque en muy contadas ocasiones sectores tan distintos coinciden.

Lo curioso de esta teoría, afirma el historiador, es su aparición tardía, lo cual demuestra la construcción post-facto. Esto significa que Bordaberry no la menciona en el momento del golpe ni tampoco la invocan las organizaciones populares que lo resistieron. Por tanto, la teoría muestra más la situación como una “explicación” del momento de su formulación, que como marco descriptivo de lo que intenta explicar.

La razón de su ausencia es demasiado notoria. Al momento del golpe de Estado, la guerrilla estaba desmantelada. Así lo menciona un libro de circulación restringida editado por las Fuerzas Armadas, lo demuestra también la falta comunicados en la prensa reclamando la captura de los “sediciosos” sustituido por los anuncios de los procesamientos. Ocurrido el golpe, el Partido Nacional, la Lista 15 y el Frente Amplio, es decir los sectores opositores, no hicieron referencia a la existencia del movimiento subversivo. Por tanto, ni en la derecha del sector político ni en la izquierda se hacía ninguna mención al golpe como consecuencia del choque de dos fuerzas opuestas.

Sin duda que la “teoría de los dos demonios” tiene su antecedente inmediato en la “Doctrina de Seguridad Nacional”. Ésta plantea la existencia de una guerra permanente que enfrenta a las fuerzas “anti patria”, es decir el comunismo internacional, y por otro lado las Fuerzas Armadas, encarnación del “ser nacional”. Esta guerra es, según esta teoría, infinita y permanente.

Sin embargo, en las distintas publicaciones de la Junta de Comandantes en Jefe se establece de manera clara la vinculación entre la guerrilla, la acción de los partidos políticos y el golpe de Estado. Según lo allí explicado, el golpe era el resultado de la debilidad, la complicidad o la corrupción de los dirigentes políticos que habían preparado el terreno para que fuera posible el brote sedicioso. Las Fueras Armadas, aseguraban, debían permanecer en estado de alerta para proteger al “pueblo oriental” de las agresiones del marxismo, puesto que la derrota de la sedición era temporal.

A medida que va procesándose la apertura política, la teoría de los dos demonios colmaba un vacío en la explicación, puesto que volcaba la responsabilidad del golpe a agentes autónomos y presentaba a la clase política como imposibilitada de realizar ninguna acción. Por otra parte, facilitó la descarga de responsabilidad de los sectores más conservadores; quienes tenían mayoría en el Parlamento al momento del golpe y que hicieron la vista gorda al descaecimiento de las instituciones, pero se negaron a firmar el decreto de disolución de las Cámaras. La teoría permite, a su vez, que la “izquierda” (identificada con “la sedición”) resulte culpable del golpe, compartiendo responsabilidades con las Fuerzas Armadas. Esto, por supuesto, no solo lava las culpas de la clase política sino de una gran masa de la población que vio en el golpe de Bordaberry una solución a la convulsión social (que no había desaparecido con la derrota de la guerrilla).

Desde la restauración democrática, la explicación de los “dos demonios” pasó a ser la versión oficial del gobierno, remarcada de manera sistemática por el discurso del Presidente Sanguinetti. A propósito de su figura, el doctor en Ciencias Sociales Álvaro de Giorgi, menciona que aunque suele pensarse que esta teoría es importada desde Argentina al ámbito uruguayo, está presente ya en los discursos de Sanguientti desde 1980 en adelante, mucho antes que la publicación del prólogo de Nunca Más salga a la luz. El autor plantea que en la dicotomía siempre va a dominar la crítica a las prácticas guerrilleras y muy coyunturalmente, como cuando se quiebran las negociaciones del Parque Hotel, a los militares.  A partir de 1984 aparece la figura bicéfala del mal, muy equilibrada, pero después, cada vez más, empieza a ver un desequilibrio que se consolida en el libro de ex presidente La agonía de la democracia.

De Giorgi menciona que el desequilibrio generado es para contrastar el relato que hacían los tupamaros, mucho más épico, más romántico. A partir de la salida democrática distintos ex guerrilleros, sobre todo Fernández Huidobro escriben respecto al MLN, marcando, en un primer momento, una etapa Robin Hood que se ubica en los sesenta y luego, una segunda, vinculada sobre todo a Memorias del Calabozo y los años de cárcel. Esa “memoría” guerrillera es contrapuesta por la “historia” que Sanguinetti escribe en La agonía de la democracia, que no es otra que la reafirmación de la “teoría de los dos demonios”.

Me gustaría aclarar que este post se construyó a partir de un artículo de Carlos Demasi “Repaso a la teoría de los dos demonios” y el libro de Álvaro di Georgi “Sanguietti. La otra historia del pasado reciente”. Espero que les haya resultado interesante.

Retelling. ¿Cuál es el primero?

Están de moda y son populares. Un retelling es una adaptación o una nueva versión de un cuento de hadas, una historia clásica o un mito. Allí se nos cuenta la vida de los personajes desde otro punto de vista, como puede ser el de un personaje secundario o, incluso, la trama original pero sometida al tiempo actual. La peculiaridad de estos libros es que dejan saber de manera notoria que están inspirados en libros precedentes y eso es destacable, sobre todo cuando conocemos una cantidad de libros inspirados en otros, pero que sus autores no lo reconocen.

La pregunta que habría que hacerse es ¿por qué hay un boom de este tipo de literatura?, ¿qué es lo que lo hace tan atractivo? Creo que lo que seduce es la posibilidad de explorar aspectos en los que la historia original no ha profundizado. ¿Por qué el malo es malo? Por lo general, sobre todo en los cuentos de hadas, el malo es malo porque es malo. Sí, suena a trabalenguas, pero es así. Es malo simplemente porque lo es, no hay una razón de peso detrás de eso y a menudo es en lo que profundizan este tipo de historias. ¿Qué pasa con los personajes luego del fin de la historia? ¿Qué pasa con los Montesco y los Capuleto luego de la muerte de Romeo y Julieta? Ya hay un libro al respecto ¿Qué pasa si la protagonista es en realidad homosexual? Bueno, no he leído nada como esto, pero seguro sería interesante. Hay miles de posibilidades si solo se tiene un poco de imaginación.

Hoy en día prácticamente hay todo un género literario que se ocupa de este tipo de literatura.  Y aunque son bastante exitosos, en mi opinión se trata de una simple moda. Así como hubo un boom de vampiros o de distopías juveniles, ahora se les ha dado por los retellings. Lógica de mercado, supongo. El punto es que hay una cantidad de libros que responden al género. Desde un retelling de La Bella y la Bestia como es A Court of Thorns and Roses de Sarah J. Maas, hasta un retelling del Mago de Oz como es Dorothy Must Die de Danielle Paige o La canción de Aquiles de Madeline Miller, un retelling de La Ilíada.

Pero los retelling tienen también su llegada a la pantalla grande o incluso a la chica. Por siempre Cenicienta es una película de 1998 dirigida por Andy Tennant y protagonizada por Drew Barrymore, como la Cenicienta y Dougray Scott como el príncipe. Como se podrán imaginar es una nueva versión del clásico cuento de hadas y, a mí parecer, una mejor opción. En esta película no solo introducen a Leonardo Da Vinci, como personaje bastante peculiar e interesante, sino que también le dan a Cenicienta el papel de chica dura y eso me encanta. En esta versión, ella no necesita del príncipe para escapar del malo, sino que escapa por sus propios medios a través de un engaño y una buena pelea con espadas, lo cual me parece brillante por el mensaje que transmite.

Por otro lado, tenemos una versión del mismo cuento más actual: La Nueva Cenicienta. Una película del 2004, dirigida por Mark Rosaman  y protagonizada por Hilarry Duff y Chad Michael Murray. Típica película de adolescentes para ver un sábado a la tarde que no cambia demasiado lo historia, sino que la inserta en el siglo XXI. Tenemos también la versión musical del 2008, dirigida por John Paesano y protagonizada por Selena Gómez y Drew Seeley. Nada destacable de esa película.

Este tipo de historias, como les mencioné, también tienen su aparición en la pantalla chica. Tal vez la más renombrada sea Once Upon a time. La premisa de la serie supone la existencia de un universo paralelo donde todos los personajes de los cuentos de hadas existen y la Bruja Malvada conspira para perturbar sus vidas. Lo cual logra al enviarlos a todos a un pueblito de Maine, Estados Unidos, donde viven sin saber quiénes son en realidad. Tal vez este sea el caso más novedoso, pero hay otros. The Beauty and The Beast es una serie que recrea el clásico pero variando las situaciones y el tiempo en el que viven. Ella, es una policía de Nueva York y él, un hombre considerado muerto que huye de una organización secreta que lo ha convertido en un soldado genéticamente mejorado. Creo que por fortuna la cancelaron. Y luego está Grimm y les puedo asegurar que hubo un coro de ángeles cantando mientras escribía el nombre de la serie. Terminó la semana pasada y si bien siento un pequeño vacío en mi corazón, no dejaré de recomendarla. La serie se centra en la vida de Nick Burkhardt, detective de homicidios de Portland, Oregón, la cual da un giro inesperado cuando su tía le revela que su familia tiene un increíble don: pueden reconocer toda clase de criaturas sobrenaturales. Su deber, le anuncia la tía, es combatir a esas criaturas y proteger a las personas “normales” que ignoran la existencia de ese mundo oculto. Esas criaturas, por supuesto, recogen varios de los monstruos de los cuentos de hadas y otro tipo de leyendas peligrosas.

Después de una introducción demasiado larga, vengo a hablarles de lo que yo considero el primer retelling. ¿Conocen el mito de Teseo y el Minotauro? Es una historia ubicada dentro de la mitología griega. Breve resumen para los despistados: El rey de Creta, Minos, le había pedido a Poseidón ayuda para reclamar el trono de la isla, prometiendo que si el dios hacía surgir del mar un toro, éste sería sacrificado en su honor. Poseidón le brindó su ayuda, pero cuando Minos vio la majestuosidad del animal de pelaje blanco, se negó a sacrificarlo y le ofreció al dios un toro de su propio rebaño. Como castigo por no cumplir su promesa, recordemos que los dioses griegos castigaban con facilidad a los mortales, Poseidón hizo que la esposa del rey, Pasifae, se enamorara perdidamente del toro.

Tiempo después, y aunque suene raro así es la mitología griega, Pasifae dio a luz un monstruoso ser que tenía cuerpo de hombre y cabeza de toro, al que llamaron Minotauro. El rey, avergonzado ante el resultado de la infidelidad de su esposa, envió a Dédalo, importante arquitecto, a construir un laberinto en donde encerrarían al monstruo.

Los dioses habían resuelto, porque es lo que hacen los dioses griegos, que Atenas debía pagarle a Minos siete muchachos y siete muchachas vírgenes que servirían de alimento al Minotauro. Teseo, hijo de Poseidón en algunas versiones, se ofreció voluntariamente para ser enviado a Creta. Aunque también se dice que Minos escogía personalmente a las víctimas o que era el pueblo ateniense quien lo eligió. Esto varía según la versión del mito.

El oráculo le predijo buen éxito y su padre, antes de partir, le dio dos juegos de velas para el barco: uno negro, en caso que Teseo estuviese muerto; y otro blanco, en caso que triunfara en su misión. Según las velas que la nave portara a su regreso, el padre sabría si su hijo había resultado vencedor o no.

Ariadna, hija de Minos y de Pasifae, escuchando a escondidas la conversación entre Teseo y su padre, fue flechada por Eros quedando enamorada del héroe. Culminada la entrevista entre el rey y el héroe, Ariadna se escabulló y le ofreció su ayuda a cambio de que se casara con ella y la llevara a Atenas. Adriana no era ninguna idiota. Teseo aceptó la ayuda y ella le ofreció un ovillo mágico y le explicó que debía atar la punta a la puerta y una vez que el Minotauro estuviese muerto, simplemente tenía que seguir el hilo en sentido contrario para salir de allí.

Por supuesto, Teseo logró matar al Minotauro y salir del laberinto sin problemas gracias al hilo rojo de Ariadna. El mito sigue adelante e involucra a Dionisio, quien engatusó a Teseo para que dejara a Ariadna en una playa, porque él se había enamorado de la muchacha, con quien se termina casando y teniendo siete hijos. El padre de Teseo, Egeo, se suicida al ver llegar un barco con las velas negras, ya que Teseo se había olvidado de cambiarlas. Pobre Egeo. El mar en el que se tiró llevó su nombre a partir de entonces.

Sin duda no fue un breve resumen. Perdón por eso. El retelling de esta historia viene de la mano de Jorge Luis Borges, escritor argentino, nacido en 1899 y fallecido en 1986. La casa de Asterión es un cuento publicado en 1947 en el diario Los anales de Buenos Aires y luego incluido dentro de su obra El Aleph en 1949.

El cuento es un monólogo de Asterión, quien describe su vida de forma detallada aunque misteriosa. Se puede notar la soledad del personaje al narrar, quien parece estar encerrado en su casa, aunque las puertas no tengan cerradura. Describe a su casa como el mundo, lo cual habla mucho de sí mismo y de lo que está viviendo. No sabe leer ni escribir y a veces lo resiente, porque sus noches son largas. Pero cada tanto su vida se vuelve entretenida porque tiene visitas. Al escuchar sus pasos corre alegremente a recibirlos y uno a uno van cayendo y sus cuerpos ayudan a distinguir un pasillo de otro. Uno de ellos, antes de caer, le comentó que tarde o temprano llegaría su redentor y desde entonces Asterión no se siente solo, porque sabe que alguien viene en camino para liberarlo. Solo espera que el lugar al que vaya después tenga menos puertas y menos galerías. Y cuando el redentor llega, Asterión ni siquiera se defiende. Si todavía no descubriste quién es Asterión, te invito a que vayas a leer el cuento que Borges que es una maravilla.

Por la forma en la que cambia el narrador, porque se pone en sus zapatos, por la forma en que lo cuenta y… bueno, porque es Borges este es, para mí, el primer retelling.

Glee Booktag

1)Rachel BerryUna persona que quiere brillar, que quiere hacerse notar y se siente apartada e invisible.
Ronald Weasley. No lo voy a negar, dolió un poco escribir su nombre, pero Ron siempre quiso destacar por encima de sus amigos y sus hermanos, pero en una familia de otras seis personas y con Harry Potter como tu mejor amigo, es muy difícil.

2)Finn Hudson. Una estrella que hemos perdido y que echamos de menos.
Cualquier muerte en Harry Potter es dolorosa y creo que todos echamos de menos a Sirius, Fred, Dumbledore, Lupin. Es inevitable. Pero también, en lo personal, echo de menos la trenza de Khal Drogo y la honestidad de Ned Stark.

3)Quinn Fabray. Una persona que ha sido infeliz, que nunca ha tenido lo que ha querido y que ha luchado por ser querida y feliz.
Thomas Spencer del libro Historia de un canalla de Julia Navarro. No solo un hombre tremendamente infeliz sino también malo, muy malo. Un personaje muy real. Punto para Julia.

4)Noah Puckerman.  El matón. El que al principio se mete con todo el mundo pero en realidad luego es amigo de sus amigos.
Le daría el premio a Draco Malfoy porque bueno… es Draco y todos sabemos que es un matón de primera, pero no se hace amigo de Harry. Así que probablemente tenga que decir Jace TengoMuchosApellidos de Cazadores de sombras. No es precisamente un matón, pero molestaba muchísimo a Simón y luego terminan siendo buenos amigo.

5)Santana López. La más mala del barrio, a pesar de que luego tenía su corazoncito. Siempre ha sido en el fondo algo malvada.
La Reina Cersei Lannister. Además del amor que le tiene a sus hijos y a su hermano, esa mujer no quiere a nadie y no le importa pisar cabezas para llegar a donde quiere. Una mujer de temer.

6)Kurt Hummel. El chico acosado. Al que le han hecho bullying por ser como es,  le han atacado y humillado.
Sin dudas, Simon de Cazadores de Sombras. Siento volver a nombrarlo, pero realmente lo molestaban mucho, primero por ser un mundano, y luego por ser un vampiro, y luego por ser un vampiro que caminaba por el sol. Un personaje muy divertido.

7)Mercedes Jones. La de las sombras. La chica que es impresionante en algo pero siempre ha sido acaparada por otra y no brilla por sí misma hasta muy tarde.
Neville Longbotton. Un niño que vivió toda su vida bajo la sombra de la genialidad de sus padres aurores, cosa que su abuela no paraba de recordarle. Sin embargo, en el séptimo libro nos enteramos que era todo un guerrero. Bien por Neville.

8)Blaine Anderson. Una persona que ha ayudado a otra a ser como realmente es, a no tener miedo a nada y a vivir sin tapujos.
Levi ayudó muchísimo a Cath a ser ella misma, salir de la sombra de su hermana y abrazar esa preciosa habilidad que tenía de escribir. Pero creo que no podría obviar lo que Magnus Bane hizo por Alec. Malec por siempre.

9)Brittany S. Pierce. La chica tonta, la que no se entera nunca de nada pero en realidad es muy lista.
Cualquier personaje femenino de las novelas juveniles más tontas.

10)William Schuester. La persona que ha sido un padre para todos. Que siempre ha apoyado a alguien pase lo que pase y que no ha parado hasta que esa persona ha cumplido sus sueños.
Esto es demasiado fácil. Harry Potter esta plagado de personajes paternales y vaya si Harry los necesitaba: Sirius, Lupin, Dumbledore, Molly y Arthur Weasley.

Taggeo a Marthis del blog Diario de Friki para que haga este booktag.

María Border – Siete motivos para no quererte

Ni siquiera sé cómo empezar esta reseña, para serles honesta. Siete motivos para no quererte es otro libro de la Colección Amor & Pasión del diario El País y si no fuera porque tengo un aprecio por los libros en general, juro que lo hubiese tirado contra la pared de forma reiterada y violenta.

Durante la lectura tuve la sensación el cien por cien del tiempo que estaba leyendo un fanfiction. Para aquellos que no lo saben, un fanfiction es un relato de ficción escrito por fans tomando prestados personajes de una saga ya publicada. No tengo problema con los fanfiction, de hecho me encantan y disfruto mucho leyéndolos. Pero si un libro publicado tiene la lógica de fanfiction, hay algo que no está funcionando. Me pregunto, ¿qué fue del editor de este libro?

Antes de adentrarme a la crítica dura y violenta, creo que merecen saber cuál es el argumento del libro. En este caso, tenemos a Adrián, un ingeniero dueño de una importante constructora, enfrascado en una venganza y a Gabriela, una fotógrafa profesional amante y defensora de la naturaleza. Ella hereda, tras la muerte de su padre, todas las deudas contraídas y la responsabilidad sobre una inmobiliaria con antiguo renombre que, en la actualidad, ya no puede pagarles el sueldo a sus empleados. Adrián le había ofrecido un acuerdo al padre de ella referido al rescate económico de la empresa, pero dicho acuerdo cambia cuando el ingeniero se entera que ya no trata con Sebastián Arredondo, sino con su hija. Gabriela, apretada por las deudas, acepta su propuesta pero demasiado pronto se da cuenta que el préstamo conlleva otro tipo de prestaciones que involucra, entre otras cosas, trabajar para el ingeniero.

Como se pueden imaginar, ni bien se ven las chispas empiezan a saltar y la tensión sexual florece. Tan típico. Si bien Gabriela tiene novio hace unos cuantos años, ve a Adrián y de forma inmediata la sangre le empieza a burbujear, lo que me parece tan estúpido. Somos las mujeres quienes podemos enloquecer a un hombre y no al revés.

Esa atracción inmediata es lo que los comienza a acercar y a “enamorarse” que, en mi opinión, no es más que calentura, pero podemos discrepar. Sorprendida con lo que siente por su jefe, deja a su novio porque nunca podría sentir algo semejante por él. Sin embargo, por más que ella intenta acercarse a Adrián, él no se le permite, al menos no más allá de lo físico. Él está pasando por un conflicto interno bastante importante porque su venganza es lo que lo mantiene vivo, pero por otro lado comienza a tener sentimientos por la hija del hombre que le arruinó la vida. Mientras él debate qué hacer, Gabriela se pone demasiado cursi. DEMASIADO CURSI. Con tal de hacerlo entrar en razón y hacerle saber que ella es la mujer de su vida, tiene un par de frases que escupen arcoíris y le provocan al lector un serio aumento del azúcar en sangre.

Aquí es cuando empieza mi conflicto: tenemos otra mujer que intenta salvar lo que está roto.  En serio, basta con estos argumentos. Me hartan y me fastidian. Lo que está roto, roto está. Punto final. Pero por supuesto, ella tiene que repararlo porque son almas gemelas. Por supuesto, ¿cómo no pensé en esto? Adrián es “su Pepe”. La abuela de Gabriela, Dora, estuvo largos años casada con un hombre, Pepe, que no solo la hacía tremendamente feliz sino que la mantenía activa, si saben lo que quiero decir. Dora y Pepe estaban destinados, el cosmos se había configurado para que ellos se encontraran, del mismo modo que Adrián y Gabriela lo están. En serio, basta.

Y como están destinados, por supuesto, Gabriela soporta una cantidad de humillaciones sin sentido mientras Adrián se decide qué hacer y una vez que se decide, la sigue humillando. ¿Adivinen qué? ELLA SE QUEDA A SU LADO. ¿Pueden creerlo? Porque están destinados. Este libro me violenta y realmente quise tirarlo contra la pared unas cuantas veces.

Ahora, por favor, retomemos la idea del principio. Este libro es un fanfiction y defiendo esta postura ante cualquiera que ose cuestionarla. El modo en que se conocen, la forma en la que se llevan, el argumento de la venganza de él, la forma en la que ella huye cuando se entera de todo, la forma en la que se reencuentran, el modo en que se casan y lo que pasa luego con su ex novio, incluso el poco tiempo transcurrido mientras “se enamoran” es típico de fanfiction. Todo ello grita fanfiction y les aseguro que lo podrían escuchar desde el punto más septentrional del planeta.

Y luego está lo machista que es Adrián y el libro en general. En serio, estoy cansada de los libros que prometen un romance inolvidable y que luego resultan en otra historia de abuso disfrazada de amor. En serio, basta con esto también. El libro está plagado de frases que se me atragantan al leerlas. Aquí tenemos unos ejemplos para ilustrar: “¿Quién es tu dueño? Vos. Vos sos mi dueño”, “¿Quién te dijo que podías irte de mi cama? ¿Quién carajo te autorizó a moverte de ahí?”, “No fue una invitación. Dije que te acompaño”, “En el caso de un bien inmueble firmo una escritura, en tu caso una libreta”.

Por favor, tomémonos el tiempo de analizar esas frases. La primera de ellas es tal vez la que más urticaria me da y, sin embargo, estoy segura que ya la han visto en otros libros. Yo la he visto en otros libros y no deja de violentarme cada vez que la veo. “Vos sos mi dueño”. Dueño implica propietario y, por ende, poseedor de un bien o una mercancía que, en este caso, es ella. ¿Ven qué tan retorcido es eso? “¿Quién te autorizó a moverte de ahí?”. El tipo realmente se enojó porque ella se levantó a la mañana siguiente a bañarse, ¿pueden creerlo? Estoy segura que todos entendemos que la palabra autorizar implica una relación de jerarquía, relación de jerarquía que no debería existir en ninguna pareja. No, no, se vayan. Hay otras frases imperdibles: “En el caso de un bien inmueble firmo una escritura, en tu caso una libreta”. Sin desperdicio. Aquí, como podrán imaginarse, están hablando de casamiento. Adrián firma la libreta de matrimonio como firma una escritura de propiedad y si hacemos un simple paralelismo, ella es al matrimonio como el bien inmueble a la escritura. Ergo, ella es como un bien inmueble. Un horror, simplemente un horror.

El machismo es tan extremo que ella, en una ocasión, llega a decir: “La culpa es mía porque no supe como curarlo”. El fracaso pesa en sus hombros. Ella tenía la responsabilidad de curarlo y como no pudo, por supuesto, es culpa de ella. Dan ganas de gritar. Este tipo de argumentos son los usados cuando una mujer es abusada de forma sistemática. No hice la comida que él quería, así que es mi culpa. No le planché la camisa, así que es mi culpa. Los niños hicieron mucho ruido mientras él dormía la siesta, así que es mi culpa. No, señores, no. Cuando hay una situación de abuso, la culpa NUNCA, NUNCA es de la mujer. NUNCA.

Siento que la reseña haya devenido en un discurso feminista, pero es que no puedo evitarlo. Este libro me violentó realmente. Lo leía y no podía evitar rodar los ojos a cada frase machista.

Hay otras cosas que me fastidiaron de este libro, como el hecho de que él le diga chiquita. Podría ser un apelativo cariñoso, pero en este caso no lo es. Es una forma de despreciarla porque siempre lo utiliza con sorna. Me fastidió tanto como la “diosa interior” de Anastasia Steele. Otra de las cosas que me molestó, que también me molesta en otros libros, es la manía que él tiene de romperle la ropa interior. ¿Qué es lo que pasa con eso? Por favor, alguien explíquenmelo. Tal vez tenga algún tipo de problema de comprensión que me impide entender lo gracioso que es esto. No lo encuentro gracioso, ni siquiera un poco. No solo me enojaría como mujer que me rompieran la ropa interior, sino que pone en evidencia, de nuevo, la situación de control. Él le rompe, de manera sistemática, la última barrera de protección con la que una mujer cuenta. En serio, me parece horrible. Por último, me resulta absolutamente controlador el hecho de que él la obligue a usar el pelo suelo. ¿En serio? Está más que claro que es una especie de fetiche y que a él lo excita de alguna forma, ¿pero es realmente necesario que cada vez que ella tenga el pelo atado, tenga que sacarle la colita de pelo para dar rienda suelta a su imaginación? ¿Cada vez? Amigo, déjame usar el pelo como quiero y, de paso, déjame en paz.

Siete motivos para no quererte no es intencionalmente un libro sobre el abuso. He leído libros de ese estilo que buscan provocar y conmover y me parecen fantásticos en tanto quieren dar a conocer ese tipo de situaciones. Siete motivos para no quererte disfraza una situación de abuso con buen sexo y un amor destinado. Me parece que no es un buen libro por lo que transmite y por la forma en la que se hace. No quiero decir que lo odié porque me parece demasiado extremo, pero me disgustó lo suficiente como para ponerle una estrella de cinco.

Siete cosas sobre libros

  1. Siete libros que quieres leer antes de morir

Aquí tengo que dividirme entre mi yo histórico y mi yo literario:

Documentos del Concilio Vaticano II

La Señora Dalloway – Virginia Wolf

Un mundo feliz – Aldous Huxley

Discusión sobre la transición del feudalismo al capitalismo – Paul Sweezy y Maurice Dobb

Rayuela – Julio Cortázar

El guardián en el centeno – J. D. Salinger.

Hamlet – Shakespeare

  1. Siete citas literarias

El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo.

Gabriel García Márquez. Cien años de soledad.

Si quieres saber cómo es un hombre, mira como trata a sus inferiores, no a sus iguales.

J.K. Rowling. Harry Potter y el Cáliz de Fuego de

Nunca confíes en algo que pueda pensar por sí mismo si no puedes ver dónde guarda su cerebro.

J.K. Rowling. Harry Potter y la Cámara de los Secretos.

-¿Qué tenemos en común?
-Nos gustamos – afirmó él-. ¿Te parece poco?

Rainbow Rowell. Fangirl

Mi mejor arma está en el cerebro. Mi hermano tiene su espada, el rey Robert tiene su maza, y yo tengo mi mente… Pero una mente necesita de los libros igual que una espada de una piedra de amolar, para conservar el filo. Por eso leo tanto, Jon Nieve. 

George R. R. Martin. Juego de Tronos. Canción de Hielo y Fuego I.

La mayor aventura es la que nos espera. Hoy y mañana aún no se han dicho. Las posibilidades, los cambios son todos vuestros por hacer. El molde de su vida en sus manos esta para romper.

J.R.R. Tolkien. El Hobbit

Hay que tener cuidado con los libros y lo que hay dentro de ellos, ya que las palabras tienen el poder de cambiarnos.

Cassandra Clare. El Ángel Mecánico.

  1. Siete personajes masculinos

Jon Snow

Tyrion Lannister

Magnus Banes

Albus Dumbledore

Severus Snape

Levi – Fangirl

Robert Langdon

  1. Siete personajes que quiero matar

¡Qué fuerte! No quiero matar a nadie, ni siquiera a ciertos personajes literarios que me fastidian mucho. Tal vez lastimarlos o herirlos gravemente, tal y como dice Dobby, pero matarlos, matarlos, no.

  1. Siete cosas que odies en los libros

No me gustan las ediciones que tienen una sobrecubierta. Por lo general se me arrugan o rompen por los bordes, lo cual me desquicia y la termino haciendo a un lado.

Odio mucho los personajes femeninos estúpidos con complejos de heroína infundados.

No me gustan los libros engañosos, aquellos que en la portada y la contraportada te prometen un mundo de fantasías y luego, al leerlo, te llevas una tremenda decepción porque no coincide con lo que te han prometido.

Me molestan las portadas muy vistosas porque siento que me están engañando para que lo compre.

No me gustan los finales estúpidos.

No me gusta que maten a los personajes sin ningún fundamento de peso. En este punto, George R. R. Martin puede darles cátedra sobre cómo hacerlo perfectamente.

Lo caros que son los libros. La cultura debería ser de fácil acceso para todos.

  1. Siete escritores

J.K. Rowling

George R. R. Martin

Dan Brown

Julia Navarro

Ken Follet

Nora Roberts

Nicholas Sparks