Stephen King – Carrie

Voy a ser honesta con ustedes. Todo empezó porque quise hacer llorar a mi novio. Sí, así de insensible como suena. Hace un par de semanas estábamos conversando sobre libros, tópico muy normal entre nosotros, y le comentaba que solo Nicholas Sparks me había hecho llorar al leer. Él, en cambio, me decía que nunca había llorado realmente, salvo en algunas situaciones puntuales de Harry Potter. Así que yo, decidida a hacerlo llorar, le propuse un intercambio de libros. Él leía uno de mis libros favoritos de Sparks y yo leía algo de terror, un género que disfruta mucho y que yo, por el contrario, aborrezco. Los dos estábamos a kilómetro y medio de nuestra zona de confort. Y creo que el experimento estuvo bueno. Si quieren leer su reseña de Lo mejor de mí de Nicholas Sparks, pueden entrar a su blog: El Diario de Friki.

Y aquí he de confesar: hice un poco de trampa. Para empezar porque él no eligió el libro que yo debía leer, lo elegí yo misma. ¡Trampa! Y en segundo lugar, elegí un libro que sabía que no me asustaría. De verdad, de verdad que no soporto el terror. Soy de las personas que corre de la habitación al baño luego de una película perturbadora. De hecho, corrí de la habitación al baño durante dos semanas después de haber visto El juego del miedo. En serio, no puedo con el terror. Además, él se había encargado de hacerme saber, tiempo atrás, que Carrie no asustaba ni un poco y que no entendía cómo era que lo calificaban como terror. Así que, como soy una chica inteligente que no quiere correr asustada por las noches, elegí leer Carrie de Stephen King.

Y como dije, fue un experimento interesante porque me obligó a ponerme en contacto con un género que no conozco, con el que no me siento cómoda y pienso que es realmente sano salir un poco de nuestro lugar seguro. Ustedes saben, puros libros de Historia, romance, aventuras y policía por acá, así que el terror no es de mis puntos fuertes y aunque creo que no volvería a leer algo semejante, el desafío me gustó y en cierta forma lo disfruté.

Carrie es la primera novela publicada por Stephen King allá por 1974 y ya les adelanto que no me gustó mucho. Por una cantidad de motivos. El Sr. King nos cuenta la historia de Carrie y su vida en Chamberlain, un pueblito de Maine, Estados Unidos. Hay dos formas de acercarnos a la historia: a través de un narrador omnisciente y, en segunda instancia, a través de fragmentos de entrevistas, revistas científicas, libros y documentos de una comisión parlamentaria. A muchos ese detalle les gustó, pero en lo particular a mí no. Naturalmente, sentí que lo incluían para hacer la historia más verosímil, porque nadie se cree nada sobre una chica que mueve objetos con la mente a menos que seas Jean Grey. Además que, en un principio, no solo me descolocó sino que esos fragmentos revelaban mucho más de lo que la historia narrada contaba, por lo que, en cierto sentido, King se hace spoiler a sí mismo.

Carrieta (porque sí, por supuesto que la muchacha no podía tener un nombre normal) es la única hija de Margaret White, una extremista religiosa que tiene que tratarse de manera urgente con su psicólogo. URGENTE. Su fanatismo religioso la lleva a maltratar de forma bastante aterradora a su hija, tanto desde el aspecto físico como psicológico. Esta mujer, que llama a los senos bultoschochinos, se considera a sí misma pecadora por haber sucumbido ante la tentación de la carne y educa a su hija bajo los preceptos de que los cambios físicos normales en cualquier ser humano no son otra cosa que indicativos de que el diablo está presente o que, en todo caso, Dios la está castigando.

Primer punto de esto, debo confesar que me gustó encontrarme con una fanática religiosa cristiana. Por supuesto que los 70´no son los tiempos que vivimos, pero conocer un fanatismo religioso que no fuese el musulmán, con el que tanto nos bombardean constantemente, fue bastante refrescante y me gustó. Segundo punto que todos podrán imaginar: en algún momento Carrie se desarrolla y su madre la castiga fuertemente porque, como es natural, sólo puede haber tenido su periodo si cayó en la tentación o pecó de forma alevosa y fuerte. La madre de Carrie me sulfuraba. La pobre muchacha tiene su primera menstruación mientras está en las duchas en el colegio, luego de su clase de gimnasia y la pobre infeliz pensó que se estaba desangrando. ¿Acaso entienden que irrisorio es eso? Sus compañeras, incapaces de entender la actitud de Carrie, comienzan a hostigarla y lanzarle tampones y toallas femeninas. Por supuesto, una actitud muy humanitaria de su parte.

Vamos por partes. Para serles honesta no me desagrada la idea de la menstruación. Es un proceso absolutamente normal y, sin embargo, pocas veces es retratado en los libros y eso me pareció interesante, más aún si es tratado por un hombre. Además, esa primera escena introduce un elemento que se queda en todo el libro y que, de cierta forma, lo atraviesa y le da un cierre final: la sangre. La forma en la que la escena está escrita es muy buena y no dudo del ingenio de King. Uno siente perfectamente la desesperación de la pobre muchacha, tirada en la ducha gritando y pensando que se iba a morir, y el desconcierto total y absoluto de sus compañeras, que no entienden cómo una chica de 17 años no comprende qué es lo que le está pasando. En cuanto a la profesora… mi buen Dios, ¡qué falta de tacto! Mátenme si llego a ese nivel al conversar con un estudiante.

El segundo punto que me gustaría tratar, es el cliché del colegio secundario estadounidense y esto de la chica popular hostigando a la chica rara e introvertida. ¿Acaso no están hartos de esto? ¿Acaso no lo hemos visto siete millones de veces ya? ¡Basta! Sin embargo, debo admitir que este libro sostiene un bullying y un bullying del fuerte que, siendo honesta, me gustó. Vamos a ver si me hago entender. Por lo general, me gusta mucho que los autores se involucren a fondo con la temática que abordan y ciertamente King lo hace, porque el bullying al que someten a Carrie es bastante pesado, no es de esa cosa light que vemos en otros libros juveniles y me gusta que sea pesado porque denuncia la situación tal y como es.

Lo terrible de la situación es que los docentes son muy blando al tomar medidas disciplinarias. Sí, siento abordar el tema como docente, pero es que no lo puedo evitar. A las muchachas que hostigaron a Carrie en la ducha solo les toca detención durante una semana, una medida demasiado permisiva si tenemos en cuenta la terrible situación. Mínimo, dos o tres días de suspensión por creerse mejor que la compañera y para aprender a ubicarse. Sí, tal vez se hayan dado cuenta que soy una profe un poco dura. Lo siento, pero no lo siento.

Y por supuesto, como los adolescentes son adolescentes y tienen poca autocrítica, la cabecilla de todo el asunto, Christine, en vez de reflexionar respecto a sus malas decisiones, primero, asume una actitud muy Malfoy y luego, le echa la culpa a Carrie. De verdad, esta chica debió ser pariente de Malfoy en algún punto. “Mi padre se va a enterar de esto”. “Mi padre es abogado”. Incluso cuando el padre se enfrenta al director, éste asume una actitud muy combativa al mejor estilo Dumbledore. Sí, relaciono todo con Harry Potter, ¿y qué?

Aquí aparece otro personaje, Sue Snell, que también participó en el incidente de la ducha y que también estuvo castigada. Sin embargo, Sue está arrepentida, avergonzada y sin poder sacarse a Carrie de la cabeza. Para empezar, está arrepentida porque la actitud que tiene en el baño, sumándose a sus compañeras para molestar a la pobre muchacha en el suelo, no es propio de ella y se desconoce. Aquí vemos cómo la masa deja por fuera las individualidades. En segundo lugar, está avergonzada porque Sue, siendo la chica más popular del colegio y, por tanto, con una reputación, ha dejado de brillar para el resto. Sus compañeros no esperaban una actitud semejante y ella se siente muy avergonzada al respecto, por lo que intenta resarcirse de la forma más estúpida del planeta Tierra y también de Asgard. Sue le pide a su novio que invite a Carrie al baile de graduación. Y eso no es lo peor, porque su novio le dice que sí. ¡Bache argumental! ¡Bache argumental! ¿En qué cabeza cabe? ¿Por qué mejor no te haces amiga de la muchacha y tratas de ayudarla? ¿Por qué el hombre siempre tiene que ser el elemento que haga feliz a una mujer? ¿Por qué? Eso me fastidió cantidad.

En paralelo a esto, Carrie está desarrollando sus habilidades telequinéticas. Si bien tuvo incidentes anteriormente, parece ser que su desarrollo corporal ha puesto a tope sus poderes y de la nada, en cuestión de días, la chica puede levantar su cama sin cansarse. Espero se puedan imaginar que estoy rodando los ojos. El crecimiento de sus habilidades es poco real, porque no solo sucede de un día para el otro sino que tiene también mucho potencial.

Otra cosa que sucede en prácticamente un párrafo es la rebeldía de Carrie. De la nada comienza a cuestionar la crianza de su madre. Bueno, en realidad, todo comienza porque le reprocha que no le contó sobre la menstruación, pero incluso entonces Carrie acata la orden de su madre de ir al armario a rezar. Sí, la madre un amor. Cuando le cuenta que este chico, Tom, la invitó al baile, su madre no la deja pero ella de todas formas va igual, porque es suficientemente independiente. En serio, el cambio en su personalidad no es para nada gradual.

El baile y todo lo que significa es también tan cliché. Ella compra la tela y se hace su propio vestido y todo parece indicar que esa noche lucía preciosa, cosa que Tom le señala con naturalidad. No pararon de mencionarnos durante todo el libro que era fea y de pronto, de la nada, un lindo vestido hace maravillas con ella. Ay, Cenicienta, sal de este libro, por favor. Acá hay otra cosa que escapa de mi comprensión: durante el baile, Tom se da cuenta que la ama. I´m sorry, I´m sorry, what? Sí, como escuchan. Tom se da cuenta que la ama, así como ama a Sue. ¿Pero qué es eso? ¿Qué es eso? ¿Intercambió tres palabras con la chica y ya la ama? ¿Pero qué mundo paralelo es ese?

Como sabrán, o por lo menos se imaginarán, Christine, la prima de Malfoy, está planeando una broma pesada para hacerle a Carrie en el baile. Nadie se lo vio venir. Esta chica estaba saliendo con Billy, un completo patán y un delincuente juvenil. En serio, un encanto de chico. La cuestión es que lo convence de matar a dos cerdos para recolectar su sangre en cubos, ustedes saben, las cosas normales que le pedís a tu novio y que tu novio hace. Bitch, please. Por supuesto, Chris se las ha ingeniado para que Carrie y Tom sean elegidos Rey y Reina del baile, una cosa muy importante para los adolescentes estadounidenses, y justo cuando recibe su corona, la sangre cae sobre ellos.

Resumen corto: ha sido la gota que derramó el vaso, Carrie explota, mata a todos sus compañeros e incendia todo el pueblo. Absolutamente esperable y en cierto sentido no me molestó porque todo el libro camina hacia ese desenlace final. Pero lo que no tiene ningún sentido para mí y en serio juro que no podía creerlo cuando lo leí, es que DE PRONTO, TODO EL PUEBLO SABÍA QUE HABÍA SIDO CARRIE LA QUE LO PROVOCÓ TODO, INCLUSO CUANDO NO LA CONOCÍAN. I´m sorry, what? Lo que escuchan. Ellos “simplemente lo sabían”. Que recurso más estúpido. Claro, como el Sr. King no podía hacerles probar realmente a los personajes que Carrie movía objetos con la mente, introduce este conocimiento divino sobre la situación. Si fuesen tan omniscientes tal vez se hubiesen preocupado por la chica antes de la masacre, pero no.

Debo admitir que la única escena que me dio un poco de miedito y eso es solo porque tengo una imaginación vívida y lo imaginé en una película, es el momento en que Carrie aparece, todo ensangrentada, frente al auto de Chris y Billy al prenderse los faros. Eso me dio un poco de escalofríos, pero eso fue todo. Mi novio tenía razón: no es un libro que asusta.

Siendo que esta reseña ha quedado muy larga, para concluir, quiero mencionar que si bien el libro no me pareció brillante porque le encontré varios defectos y cosas que no se me hacían verosímiles, sí me gustaron un par de cosas que lo hacían interesante. La trama es mala y sin mucho sentido, pero la forma en la que la aborda y en la que aborda a los personajes es buena. King nos ofrece un libro sobre la crueldad humana, sobre la importancia del círculo familiar y la primera infancia, sobre la adolescencia y sus inseguridades, sobre una realidad social determinada y, en definitiva, una crítica social en la que nos terminamos convirtiendo en cómplices al leer. Creo que eso es lo más rescatable de la obra, todo aquello que no dice directamente pero que insinúa y deja entrever. Y definitivamente me gusta mucho, mucho que el libro y toda la masacre termine también con la menstruación. Creo que le da una sensación de cierre fenomenal y que, además, mantiene en el tapete un tópico del que no se habla mucho porque es tabú. Le doy dos estrellas de cinco.

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