Nicholas Sparks – Cuando te encuentre

Leer a este hombre es como volver a casa. Si les digo que Nicholas Sparks es uno de mis autores favoritos, no se van a sorprender. Después de La verdad sobre el caso Harry Quebert y El Padrino, lo cierto es que necesité una novela como esta, del tipo de novela en la que es inevitable suspirar con las frases bonitas y sonreír cuando los protagonistas se besan. Sí, para que vean que también tengo mi lado cursi.

Publicado en el 2011, el libro nos cuenta la historia de Logan Thibault, un soldado estadounidense que vuelve a casa. Como le sucede a muchos soldados, Logan no sabe exactamente qué hacer consigo mismo cuando retoma la vida civil y la respuesta viene de la mano de su amigo Víctor y de un desafortunado accidente. A partir de entonces, decide ir en busca de la mujer de la foto.

Durante una de sus misiones en Irak, Logan encuentra una foto de una joven sonriente enterrada en la arena. A pesar de que la colgó en el tablero de la base con la intención de buscar a su dueño, nadie la reclamó y él terminó por guardarla. De pronto, la buena suerte aparece en su vida: gana partidas de póker cuando había perdido unos cuantos dólares anteriormente, sobrevive a un ataque que mata a dos de sus compañeros y logra sobrevivir a once atentados con coche bomba. Es su amigo Víctor que lo convence de que es la foto, la que él guarda con religiosidad en el bolsillo de su uniforme, lo que lo mantiene a salvo, casi como si fuese un amuleto de la suerte y es también Víctor, quien lo alienta para ir en busca de esa mujer.

A partir de lo poco que se puede deducir de la foto, Logan emprende un viaje que atraviesa Estados Unidos para buscar a esa mujer. Junto a su perro Zeus, camina desde Colorado hasta Hampton, un pueblo de Carolina del Norte. Sí, dije camina, el tipo camina todos esos kilómetros. Hola, ampollas. Al llegar al pueblo, no le cuesta demasiado averiguar el nombre de la muchacha de la foto: Beth. Tampoco le cuesta demasiado averiguar su dirección y allí se presenta, deseando encontrarla. Al verla por primera vez se queda obnubilado por su belleza, porque por supuesto que Elizabeth es preciosa. Tonta de mí que esperaba una mujer del montón. Lo cierto es que Beth vive junto a su abuela, quien tiene un centro de adiestramiento de perros y curiosamente, estaban en busca de un empleado y Logan da a la talla a la perfección. A pesar de que Beth no desea contratarlo, porque la idea de que haya caminado desde Colorado le parece disparatada, su abuela, Nana, lo contrata de todas formas.

Beth es maestra en la escuela local y tiene un hijo de diez años al que adora. Se quedó embarazada ni bien salió de la secundaria y terminó por casarse con el padre de su hijo, del que se divorció poco después del nacimiento del niño. Lo cierto es que Keith Clayton, su ex marido, no solo es el ayudante del sheriff, un puesto de cierta autoridad, sino que además es integrante de la familia más poderosa del pueblo. Consciente del poder de su familia, Beth se comporta como una madre abnegada y complaciente con tal de que su ex esposo no le quite la custodia de Ben.

A pesar de la duda inicial, Beth comienza a notar que Logan le pone mucho empeño a su trabajo, que no solo está mal remunerado, sino que implica pasear a los perros y limpiar sus desperdicios, lo que a no todo el mundo le sienta bien. Además, Logan no es solo eficiente en su trabajo, sino que se lleva bien con su hijo. Ben es un niño inteligente, curioso, amante de los libros y el ajedrez y cae rendido ante el encanto de Zeus, el perro de Logan. De a poco, Logan y Ben comienzan a acercarse y Beth se asombra por el modo en que su hijo es tratado.

Y aquí me gustaría hacer una pausa y me gustaría que quedara bien claro: Keith Clayton es una mala persona y un machista de primera. Su hijo es bajito, usa lentes, es un poco enclenque, de manos resbaladizas para el beisbol y, encima, le gusta leer, dibujar, tocar el violín y el ajedrez. Keith, en cierta forma, no deseaba un hijo así. Keith hubiese preferido un hijo que le gustaran los deportes, un hijo al que le gustara hablar de niñas, un hijo que no es el suyo. Ese sentimiento es tan descorazonador para Ben, que no entiende porqué su papá no lo quiere y lo destrata. Pasar un fin de semana con él es una tortura y Beth se resiente con Keith por eso. El machismo que reside detrás de esos pensamientos es fuerte y tiene relación directa con los roles de género: se supone que los varones usen azul, les gusten los deportes, sean agresivos, fuertes y vayan a cazar para alimentar a las mujeres de las aldeas. Las niñas, por otro lado, deben usar rosa, ser femeninas, jugar a las mamás, tener muñecos a los que tratar como hijos así van poniendo a punto su instinto maternal y les vamos enseñando desde chicas cuál es su lugar en la sociedad. No, señores, no. No es así. Mejor dicho, sí, así es, pero se trata de una construcción social. Debemos ver más allá de lo que nuestros ojos observan y comprender por qué el bebé usa una remerita azul o rosada. Machismo, señores, machismo.

Keith es tan encantador, y por favor noten la ironía, que no se queda allí. El bueno de Keith se ha metido en varias ocasiones en la vida romántica de Beth, espantando a sus candidatos con una charla lo suficientemente agresiva. Como su abuelo es el dueño de medio poblado y su padre es el sheriff, es fácil para Keith asustar a alguien que se deje. Cierto que los hombres a los que asustó no se opusieron y eso, claramente, supone que no estaban tan enamorados, pero el punto es que Keith lo hace para que Beth no tenga aventuras. No quiere que haya un hombre en su vida porque eso podría perjudicar el crecimiento de Ben. Sin embargo, y por supuesto que hay un sin embargo, él pasea por su casa un ejército de mujeres sin importarle absolutamente nada el crecimiento de su hijo. La vara que aplica para él, no aplica para ella, porque obviamente Beth debe mantenerse casta y abocada únicamente a su hijo. Odié a Keith.

Así que cuando Logan trata de buena manera a Ben, corrigiendo sus errores con paciencia y amor, incentivándolo a seguir jugando y siendo él mismo, lógicamente Beth cae a sus pies. Además, Logan la escucha y eso le parece sorprendente, porque a ningún hombre se le da bien escuchar y, además, no habla solo para rellenar los silencios, ni dice nada para complacerla. Su personalidad logra atraparla lo suficiente como para confiar en él y darle a conocer la historia de Drake, su hermano menor, quien murió bajo un fuego amigo en Irak. Drake perdió la fotografía y poco después murió. Logan no ha podido decirle a Beth lo de la foto y, como siempre, eso será un problema a futuro.

Hasta aquí con la trama, que creo que ya he dicho demasiado. Este libro tiene una innovación: está narrado desde el punto de vista de los tres protagonistas: Logan, Beth y Keith. Esto nos permite conocer la historia particular de cada uno, desde su pasado hasta su forma de pensar y de ser. Sparks logra que el lector se acerque tanto al personaje como para sentirlo real y esa es una habilidad que me fascina de él.

Su estilo, además, es único y engancha desde las primeras páginas. Es un libro rápido de leer y, en realidad, con una trama sencilla pero Sparks logra darle su toque particular y enamorar al lector. Todo el libro está atravesado por la idea del destino y lo que la vida nos tiene preparado, sobre todo el cuestión de amores y aventuras y, aunque no sé si creo en esas cosas, la verdad que ese toque me gustó, lo hizo especial.

Aunque el libro realmente me gustó mucho, tengo ciertos reparos. Para empezar, el personaje de Keith y todo lo que él representa. Luego, el hecho de que él sea el único que tiene defectos, mientras Beth y Logan son perfectos. Muy bellos, muy habilidosos, muy inteligentes, muy todo y sin ningún defecto. El hecho de que Beth sea una belleza y no haya envejecido desde que le tomaron la foto, simplemente me fastidia. Nadie se va a asustar por un par de arrugas y canas y son verdaderas, así que ustedes, señores autores y autoras, pueden agregar esos detalles cuando gusten, prometo que no nos asustamos. En cuanto a Logan, me pareció un poco extraño lo imperturbable que era. Sí, entiendo que Irak debió ser una cosa espantosa para él y que, en comparación, cualquier acción civil le parece absurda y sin sentido, pero el hecho de que no le diese su merecido a Keith me pareció poco real, sobre todo porque el hombre lo pedía a gritos.

En conclusión, un buen libro para pasar el rato. De esos libros que regalan historias bonitas, con desenlaces bonitos y con historias de amor bonitas. Lo que quiero decir es que a nadie le va a cambiar la vida este libro, pero a mí me gustó mucho y lo disfruté. Porque Sparks es de mis autores favoritos, porque su prosa es preciosa, por la forma en la que lleva la historia, por la ternura que desprenden sus palabras, por la relación que logra entablar Ben con Logan y Zeus y por la idea del amor predestinado, le doy cinco estrellas de cinco.

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