Angie Thomas – El odio que das

Este junio, las lecturas conjuntas con Diario de friki siguen teniendo una cuota de crítica social interesante. En mayo, Rebelión en la granja de Orwell trajo consigo una dosis de sátira política y, este mes, el libro que elegimos también tiene su buena dosis de crítica social y también política. Si el fantasma del comunismo asustaba a los Estados Unidos en la década del 50, comenzando una caza de brujas conocida como macartismo, en la década de los 60 el fantasma que rondaba y asustaba a la población buena y serena de Estados Unidos era la comunidad negra. El problema es que, en mayor o en menor medida, el comunismo dejó de asustar, sobre todo después del fin de la Guerra Fría, pero la comunidad negra todavía asusta y sigue estando igual de oprimida que en la década de los 60.

El odio que das de Angie Thomas es el libro elegido para este mes y si quieren leer la opinión de Marthis, pueden entrar aquí. En lo personal, ya puedo decirles que me encantó, no solo por la forma en la que está escrito que, en realidad, es casi secundario para mí, sino por todo el contenido conceptual y la crítica social que puede leerse con tanta facilidad y dolor. Un libro de lectura obligatoria.

La protagonista de esta novela es Starr, una adolescente que vive en Garden Heights, un guetto de negros en una ciudad de Estados Unidos. Curiosamente, la autora en ningún momento menciona en qué ciudad se encuentra ese guetto y ese es un detalle que me llamó mucho la atención y que puede entenderse sin grandes problemas, porque ese guetto puede existir en cualquier ciudad de Estados Unidos. La falta de ubicación geográfica lo generaliza y me pareció fantástico.

Ahora bien, aunque la historia es relatada por Starr, su familia es igual de protagonista que ella y eso me gustó mucho, porque normalmente en estos libros juveniles la familia es un decorado y solo sale a colación cuando la chica precisa un consejo de su madre o algo así. No es algo que suceda en este libro, porque la familia camina a la par de Starr y está fuertemente involucrada en la novela.

Aunque Starr vive en Garden Heights y su familia está involucrada en el barrio, porque su padre tiene allí una tienda o su madre trabaja en la clínica local, ella no asiste al colegio de allí, sino que lo hace en Williamson, un colegio privado a cuarenta y cinco minutos del barrio y de gente blanca. Allí, Starr es de las pocas estudiantes negras y ya por serlo, ella es cool, pero lo cierto es que cada vez que se acerca a Williamson debe desdoblarse y dejar de ser la Starr de Garden Heights y ofrecerle a sus compañeros una versión “pulida” de sí misma. Esto sucede porque siente que siendo auténtica, como realmente ella es y siente, no será aceptado por la gente del colegio. El conflicto que tiene consigo misma es interesante porque refleja cómo se adapta, e incluso censura, o se libera depende el lugar que está.

El libro inicia cuando Starr se encuentra en una fiesta del barrio a su amigo Khalil. Hacía tiempo que no se ponían al día y comienzan a hablar como si los meses en silencio no hubieran sucedido, pero de pronto todo de desmadra cuando se escuchan disparos. La gente se dispersa rápidamente y Starr termina en el auto de Khalil, que se ofrece a llevarla hasta su casa. Tras unos cuantos minutos en la calle, un auto de policía los detiene. Este es un momento brutal del libro y juro que se me llenaron los ojos de lágrimas, lo que fue un poco bochornoso porque estaba en la sala de profesores. Starr menciona que cuando ella tenía doce años su padre la sentó y le explicó sin grandes problemas qué tenía que hacer si era detenida por la policía. Doce años. Doce. No es una conversación que quiera tener nunca con mis hijos, sin embargo, Starr cuenta con esa información a temprana edad porque las posibilidades que detengan a un joven negro son altísimas.

Aunque Starr y Khalil se muestran colaborativos con el oficial de policía, que es blanco, este comienza a ponerse nervioso e incrementar el nivel de violencia al tratar con ellos. La tensión está a tope y uno sabe que algo va a suceder. El oficial le pide a Khalil que salga del auto y ponga las manos donde pueda verlas, y si bien el joven obedece se toma un segundo para preguntarle a Starr si ella se encuentra bien y entonces, de la nada, el oficial le dispara por la espalda a sangre fría. Ese fue el momento en que solté dos o tres lágrimas en sala de profesores. #BochornoAlert

Rápidamente el asesinato de Khalil se convierte en el eje central de la novela y Khalil, como individuo, se termina convirtiendo en un hashtag, que es la forma que encuentra la comunidad, en un primer momento, para honrarlo y despedirse. Starr, por supuesto, se convierte en la testigo, por lo que debe ir a la comisaría a dar su declaración sobre lo ocurrido y a pesar que dice exactamente lo que pasó, de pronto la policía revela que Khalil era un traficante de drogas, que estaba en una pandilla y eso, casi de manera automática, funciona como una justificación para el accionar del policía. Un pandillero negro menos. Eso es el comentario de la población blanca regular, que cree en los comunicados de la policía, a través de los cuales buscan hacerle saber a la comunidad que han accionado de forma correcta. Sin embargo, en Garden Heights saben la verdad.

De pronto Starr se ve tironeada por sus dos realidades. A propósito del asesinato de su amigo, ya no puede actuar como “la Starr de Williamson” porque entendió que ella es, por definición, la “Starr del barrio”, por lo que comienza a tener conflictos con sus compañeros y sus amigos. Por otro lado, en el barrio también hay conflictos porque ella y su familia comienzan a ser amenazadas por los pandilleros y es puesta en tela de juicio por la opinión pública.

Hasta ahí con el argumento. El odio que das es una novela de lectura obligatoria porque tiene una actualidad brutal y porque, además, aborda el tema del racismo en Estados Unidos sin medias tintas ni grandilocuencias, cuenta la realidad tal y como es, sin edulcorar. Eso rápidamente hace que el libro se convierta en algo doloroso de leer, pero también, y creo que es mérito de la autora, provoca impotencia y ganas de hacer algo al respecto, que es lo más destacable.

Si se preguntan por qué Angie Thomas tuvo el coraje de publicar este libro, es porque Khalil perfectamente podría haber existido, porque hubo varios casos de asesinatos de jóvenes negros a manos de policías blancos. A partir de esa situación, nació el movimiento #BlackLivesMatter que reivindica que el negro es tan importante como el blanco, que las dos vidas son igual de valiosas y que deben terminar los asesinatos de jóvenes negros. Me resulta imposible encarar esta reseña sin mencionar la otredad, concepto del que hablo en esta entrada. El otro, ese negro, es muy diferente al blanco promedio, porque se viste de otra forma, habla de otra forma, usa esas zapatillas Jordan todo el tiempo, tienen el tupé de usar sus afros con orgullo, son todos unos pandilleros que venden droga y siempre estar armados. Esa es la idea que tiene el blanco promedio del negro, que termina convertido, con mucha rapidez, en un delincuente en el imaginario.

Esa construcción del negro como un otro, tiene que ver con un momento histórico bien preciso, que es la década del ochenta, cuando el hip hop tiene su época dorada. Antes, durante la década del 50 y el 60, el negro era otro al que no se le tenía gran miedo, porque había una segregación clara y fuertemente delimitada entre blancos y negros, al punto que existían restaurantes, escuelas, piscinas, baños para unos y para otros. De hecho, si se subía un blanco a un ómnibus, el negro debía cederle su asiento porque se entendía y era tomado con naturalidad que el blanco era superior porque contaba con privilegios que el negro no tenía. Entre esos privilegios, sin ir más lejos, estaba el voto. Los negros no votaban en Estados Unidos en la década del 60 y hubo luchas férreas y de todo tipo para que pudieran conseguir ese derecho.

Muchos de los personajes más destacados de esa década, aparecen mencionados en este descargalibro y es un detalle que me encantó, por el respeto que la población negra les tiene y por lo que significan en la cotidianidad de sus días. Sin embargo, también es justo decir que si uno no los conoce a priori, el libro no hace mucho para que el lector conozca la obra y la importancia que tuvo para el  movimiento. Cada persona es mencionada, pero sin dar grandes explicaciones, lo que lleva a que, una persona que no sabe al respecto, deba tomarse el trabajo de buscarlo por fuera. Tal vez el más conocido sea Martin Luther King y su recordado discurso “I have a dream”. Un hombre que proponía desde la paz, la desobediencia civil y las manifestaciones no violentas. Sin embargo, hubo un grupo de personas que entendían que desde la paz no se llegaría a nada, sobre todo teniendo en cuenta que las apariciones del Ku Klux Klan eran sangrientas, así que nacen malcolm_xlas Panteras Negras. Un partido político armado, que intentaba controlar la violencia de la policía blanca y que fue brutalmente perseguido por el gobierno de Estados Unidos. Por último, como referencia a la cultura de la década de los 60, aparece Malcolm X, un hombre que descubrió el Islam en la cárcel, por eso el padre de Starr no comía cerdo, por ejemplo, y que desde que recuperó su libertad se dedicó, no solo a ser la cara visible del Islam, sino a defender los derechos de los negros estadounidenses.

Ya en la década del 90, con el negro como un otro delincuente, aparece Tupac, un rapero con una llegada impresionante a toda la comunidad negra de Estados Unidos. Es Tupac quien, en cierto sentido, le da nombre a este libro, un detalle que me parece maravilloso, así como cargado de significado y dolor. El libro, en su inglés original, se 220px-Tupac_Amaru_Shakur2llama The Hate U give, que es una parte de un acrónico inventado por Tupac: T.H.U.G. L.I.F.E., que significa “The hate you give the little infants fucks everybody”, que en español significa “el odio que das a los pequeños infantes nos jode a todos”. Thug life, en realidad, tiene un sentido peyorativo, ya que significaría vida de delincuente, así que la forma en la que Tupac la reinventa y le carga otro significado me parece precioso. Como también me parece precioso cómo esa frase aparece una y otra vez en la historia y qué tanto cambia Starr cuando entiende realmente su significado.

El odio que das es una lectura obligatoria, no solo porque da a conocer una realidad descarnada y brutal sino porque atiende a un problema actual. Sí, el libro se ubica en Estados Unidos, pero hace unos pocos días cuatro hombres ataron y golpearon a un compañero de la estación de servicio donde trabajaban y, mientras grababan el hecho para mandárselo a unos conocidos, dijeron “así tratamos a los negros en Uruguay”. Sí, ese es un caso uruguayo y bien fresquito, de hace apenas unos días. Por fortuna, los cuatro implicados ya fueron procesados. A lo que voy, es que esas cosas no solo pasan en Estados Unidos y tenemos que entender que todos somos iguales de valiosos, únicos y especiales. Por eso El odio que das, un libro de cinco estrellas, te obliga a mirar a los ojos una realidad que está viva y lucha por mejorar.

18 comentarios sobre “Angie Thomas – El odio que das

  1. Me encantó tu reseña. El libro es hermoso y es genial leerte cuando te pones en modo docente.
    No me acordé de la tortura en la estación de servicio cuando escribi mi teseña, es un ejemplo brillante de que esto puede pasar en cualquier parte del mundo.
    Te mando un beso grande!

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  2. Qué buena reseña. Me encantó que contextualizaras, y me hiciste hacer que sí con la cabeza al final, porque es algo que anduve pensando mucho. Esto no pasa solo allá, pasa acá nomás y todos miramos para otro lado.
    Gran libro, ojalá se lea más cuando salga la peli.
    Un abrazo!

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    1. A mi me voló la cabeza y me gustaría que se trabajara en los liceos, incluso. Me parece de una actualidad aplastante y suficientemente real y crudo para conmover y movilizar.
      Espero leer tu reseña pronto. ¡Abrazo!

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  3. Agus, leerte fue volver a la historia en mi cabeza. Debemos leer ese libro y recomendarlo cada vez que podamos.Es cierto, eso pasa todos el tiempo, ese vídeo de la tortura que hicieron esos energúmenos salió a la luz y nos debe avergonzar como sociedad pero ¿y el racismo solapado?
    Si supieras las historias que tengo…por ejemplo antes de casarme una amiga de mi madre me recomendó que pensara bien porque mis hijos iban a salir negros u otra, en la fiesta, recordándome que tenía que “adiestrarlo” porque la diferencia en el nivel intelectual, en algún momento iba a pesar: “Los negros, son cuestión de fuerza bruta, no de inteligencia”, podría seguir hasta mañana contando, pero lo dejo a tu imaginación.
    Besos

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  4. Hola, me encantó tú análisis sobre THUG. Como dices, lo mejor del libro es la forma en que habla sobre la experiencia de las personas negras. No solamente con las cosas gigantes, como los asesinatos cometidos por los policias, sino en las cosas pequeñas, como el que sus amigos utilicen la palabra con N*** o cómo ella tiene que “controlarse” para alimentar la idea de que los negros son ordinarios.
    Yo percibí un poco de crítica también hacia la comunidad negra y cómo, debido a sus experiencias pasadas, que son muy negativas, han creado sistemas que no aportan a su imagen (como lo es el no sapear a los delincuentes).
    Y me gustó que hablaras sobre las personalidades negras. A riesgo de alimentar el estereotipo de que todos los negros sabemos de la historia negra en Estados Unidos ya que ellos tienen una gran influencia en al forma en que somos representados (además, Denzel Washington y Chadwick Boseman tienen muchas películas), yo sí conocía a muchos de esos personajes y ya había escuchado las canciones de TUPAC. Pero sí considero relevante traer la atención a estas personas y me gustó que lo hicieras en tu reseña. Por ejemplo, las panteras negras fueron tratados como Delincuentes y terroristas internos durante la época de Reagan (En la biblioteca de mi ciudad, que está formada en su mayoría por personas negras, hay una exposición sobre ellos).
    Gracias y ten un gran día.
    PD: al comentario de arriba, a mí también me han pasado cosas terribles. Cuando era niña, una mujer blanca me dijo que debía casarme con un hombre blanco para mejorar la raza. Y lo dijo así cómo así, como si fuera normal.

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    1. ¡Hola! Qué lindo comentario y qué placer leerte. Me alegra que te haya gustado la reseña.
      Respecto a lo que tú dices sobre la crítica a la comunidad negra, yo entendí precisamente lo opuesto… que es actitud de la comunidad, no es más que la mierda que el mundo blanco tiró sobre ellos durante siglos y que se asentó. Creo que de eso va precisamente el libro: el odio que das nos jode a todos. Ese odio que los blancos dieron alimentaron la marginalización, la pobreza, el analfabetismo, la delincuencia. ¿Tal vez la comunidad alimenta la idea? Sí, desde ya, pero creo que solo devuelve el odio que recibió. Eso es mi interpretación del libro.
      En cuanto a las personalidades… Creo que el libro, no quiero decir flaquea, pero sí parece incompleto sin la contextualización adecuada. No todo el mundo tiene que conocer a Luther King, TUPAC o Panteras negras y aunque tienen su importancia en la historia, sobre todo por el modo en que la comunidad vive sus ideas diariamente, creo que no lo explica lo suficiente. De alguna forma da por sentado que todos deberían saberlo. La obra de Panteras negras es muy interesante y aunque reconozco que no sé mucho al respecto, sé que fueron brutalmente perseguidos precisamente porque encarnan ese “otro” problemático.
      Ojalá pudiera decir alguna palabra que mitifique todo el dolor que te han hecho pasar. Lo que más miedo me da es que esos comentarios, tanto los que tú recibiste como los que recibió Laura, vienen directamente de seres humanos de este siglo, lo cual me parece muy triste.
      ¡Abrazo!

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      1. Sí, en eso tienes mucha razón. En parte es una respuesta al odio que recibieron de parte de los blancos y puede analizarse de esa forma ya que, de por sí, la situación en la cual se encuentran en el mismo libro es un ejemplo del por qué muchos afroestadounidenses no confían en las personas blancas. (En este caso, ¿Cómo confiar en quienes deben protegernos, si ellos nos disparan por tener un cepillo en el carro? y también viene el sistema de que exoneró al policía—y a muchos otros policias— porque “él se sintió en peligro”)
        PD: Lo siento si arruino la etiqueta de comportamiento de Blogger, solo que me encantó ese libro y tiene mucho para analizar sobre la cultura racista en EEUU (por ejemplo, ¿el policía se habría sentido en peligro si hubiesen sido dos chicos blancos en la misma situación?) y no conozco a nadie que haya terminado el libro.

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      2. Por supuesto que el policía no se hubiera sentido en peligro si eran dos adolescentes blancos, porque los blancos son buenos y totalmente legales, mientras los negros son todos delincuentes. Espero que la ironía se escuche desde Colombia.
        A mi me molesta que la gente no entienda que la desigualdad y la discriminación sigue existiendo. Sí, ya votan y comparten espacios públicos con los blancos, pero la discriminación vive y lucha.
        No puedo creer que nadie que conozcas haya terminado este libro, ¡si es una joya!

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