Virginia Wolf – La fiesta de la señora Dalloway

Hace un par de meses tuve una fiebre de Virginia Wolf y por mi cumpleaños, mi grupo de amigos me regaló este libro que, si me permiten decirlo, es una preciosa edición. Si no recuerdo mal, todo empezó luego de la Marcha del 8M y mi interés por el feminismo, lo que me llevó a Virginia. Al consultar con una amiga empapada en el tema, me mencionó que sus libros más icónicos eran Una habitación propia, Orlando y La señora Dalloway, pero que tal vez para empezar con la autora, porque esos libros eran un tanto densos, me convenía un pequeño libro con varios cuentos cortos. Sin embargo, la recomendación cayó en saco roto porque nunca compré ninguno de esos libros y sorpresa fue la mía cuando lo recibí para mi cumpleaños.

La fiesta de la señora Dalloway es un libro de varios cuentos que, al parecer, la autora escribió de forma paralela a la novela y que, de cierta forma, la complementan. Al parecer, es recomendable leer La señora Dalloway previamente, pero como leyeron, no he leído la novela aún así que esta serie de cuentos, para mí, fue una lectura en sí misma y la disfruté sin problema, sin el eco del otro texto en mi cabeza.

Para empezar, debo destacar que la edición es bella. Una auténtica maravilla, de hecho. Tiene ilustraciones preciosas de la mano de Yelena Bryksenkova que enriquecen los relatos y reflejan a la perfección el aire burgués y sofisticado de la fiesta de la señora Dalloway. Me gustó mucho que la sobrecubierta esté plagada de esas ilustraciones tan bellas y que, por el contrario, tanto la tapa como la contratapa sean anodinas, simplemente azules. Crea un perfecto balance entre una cosa y otra y ese detalle me gustó mucho. Se nota a lo lejos que es una edición bien pensada y muy cuidada.

Escrito entre 1922 y 1927, el pequeño libro cuenta con siete relatos. Dos de ellos introducen a lo que capítulos adelante será el evento, la gran fiesta, y los otros tienen como protagonistas a distintos personajes, que me figuro que aparecen en la novela, y que cuentan su pasar por la fiesta, algunos de sus pensamientos y sus formas de vida.

El primer relato, “La señora Dalloway en Bond Street”, nos acerca a la mismísima protagonista, la señora Dalloway, mientras pasea y hace mandados previos a la fiesta. Al no haber leído la novela, fue ese primer relato lo que me acercó a la escritura de la autora y a sus personajes y lo cierto es que me gustó mucho. Para empezar, la señora Dalloway es una mujer de clase alta en Londres y eso se nota mucho en todo el libro, no solo por la fiesta en sí, sino por los vestidos, la forma de cortejar a una mujer, la caballerosidad, el protocolo y la forma en la que las mujeres se comportaban. El modo en que Virginia retrata esa sociedad burguesa sofisticada, refinada, pero superficial y muy frívola, me gustó mucho.

Ahora bien, también debo reconocer que la pluma de la autora me atrapó. Me arrulló por completo y esa sensación me la produjo, siéntanse libres de llamarme loca, la aliteración de ciertas sílabas o, en todo caso, la repetición de palabras susurrantes. Espero que eso haya tenido sentido para alguien y que, sobre todo, puedan entenderme. Sin embargo, y lejos de ser una crítica, me llamó la atención el uso de los signos de puntuación: plagado de comas, de punto y comas y de paréntesis. No sé si será por algo personal, suelo evitar los paréntesis y sustituyo el punto y coma por la coma, pero tanto signo de puntuación me sorprendió. Ojo, no molesta en la lectura ni interrumpe el ritmo, solo… se me hizo curioso.

Sin embargo, lo que más me gusta de este libro y de varios de sus relatos es la crítica solapada, y no tan solapada, que Virginia introduce. Hay dos o tres relatos en los que la crítica se hace clara. En “El hombre que amaba al prójimo” nos encontramos con un hombre que critica la vida burguesa, un hombre que hace quince años que no va a una fiesta porque su vida de abogado abnegado y sacrificado no se lo permite. Un hombre que encuentra que todos los invitados son superficiales y vagos, preocupados mucho por la poesía en vez de Shakespeare o Dickens… Sin embargo, el abogado encuentra que la lectura de esos autores, o incluso una visita al National Gallery, son lujos de otros tiempos, no algo que se pudiera hacer en tiempo de crisis, como los que estaban viviendo.

A su vez, aunque el abogado juzga también se siente superior a todos los invitados, lo cual lo hace arrogante y algo molesto, sacándose cartel por su trabajo y mencionando una y otra vez que ama al prójimo. Esa arrogancia también se me hizo propia de la burguesía y de una persona que busca lavar culpas, si es que eso tiene sentido.

En “La presentación”, el relato que más disfruté, Virginia nos presenta a una joven ensayista a la que le presentan a un prometedor joven en la fiesta y mientras habla con él, o incluso mientras caminaba hacia él, tiene algunos pensamientos que se me hicieron demasiado vigentes. Sobre todo el modo en que una mujer, que parece haber salido de una crisálida, abre sus alas en torno a un hombre que la contempla y la admira. Ojo con esto, no quiero decir que la situación se mantenga, pero sí el pensamiento y la costumbre. Así como la innegable desigualdad: Lily Everit mira a su alrededor, y encuentra que todo, desde los edificios altos, la abadía de Westminster o las líneas del telégrafo, fueron logros masculinos. Ella, en cambio, el único logro que tiene es verse bonita en esa fiesta y un ensayo calificado como sobresaliente sobre Jonathan Swift.

En “Juntos y separados” hay una relación, no diría de amor-odio pero si rápidamente cambiante de la apatía al interés , que me llamó la atención, no solo por lo imprevista sino por lo justa y, en cierta forma, real. ¿Cuántas veces alguien dice la frase correcta y nos hace pensar diferente a como veníamos haciendo?

Aunque “El vestido nuevo” sea, probablemente, el relato más superficial porque, después de todo, no va más que de un extraño vestido amarillo pálido pasado de moda en una fiesta de primerísimo nivel, lo cierto es que es dificil no sentirse identificado. ¿Cuántas veces salimos de casa sintiéndonos cómodos, confiados, seguros de nosotros mismos y un mal comentario, malintencionado o no, mina nuestra autoestima y de pronto encontramos que todo está mal? ¿Cuántas veces tuvimos que lidiar con un comentario fuera de lugar respecto a nuestra ropa? ¿Cuántas veces sentimos las charlas y nos preguntamos si las risas no tenían que ver con nosotros? Si a ustedes no les ha pasado, siéntanse felices, pero a mi me ha pasado y por eso este relato pegó cerca.

Sobre todo, me gustó mucho que la mujer que se siente fuera de lugar fuese una adulta de 40 años con dos hijos, lo que da cuenta que las inseguridades no van con la adolescencia, así como las ganas de hacer sentir mal a otra persona. Me pareció atinado y, de nuevo, muy vigente.

Imposible olvidar y dejar de lado a Virginia Wolf. Retomaré a la autora y, en algún momento, no me atrevo a decirles si será pronto, sé que leeré La señora Dalloway, lo que supongo le dará más sentido a esta lectura. De cualquier forma, una bella sorpresa, no solo por la prosa, serena, pacífica, llena de imágenes y murmullo, sino por la crítica solapada y también la explícita. Además, no debo olvidar que la edición fue una belleza. Tres estrellas de cinco para mí.

Anuncios

4 comentarios sobre “Virginia Wolf – La fiesta de la señora Dalloway

  1. Hola Agus! Me encantan tus reseñas. La forma en que hablas de las historias, tan delicadamente mientras diseccionas cada aspecto de la misma me encanta, disfruto tu forma de escribir. Por otro lado, no conocía a la autora, aunque no es sorpresa porque no es la clase de libro que suelo elegir. Pero es cierto que debo salir de mi zona de confort y esta me parece una buena historia para hacerlo, más aún si te ha gustado. Un beso!

    Me gusta

  2. Tengo reeee pendiente leer a Virginia. Orlando y la señora Dalloway son los que me llama más la atención, pero creo que tu amiga es muy acertada al decir que son obras un poco más pesadas para iniciar con la autora, por eso las he postergado. Aun así, espero leer algo de la autora muy pronto.

    Me gusta

    1. Sí, Romi, también creo que fue un comentario acertado. De todas formas, y para ser honesta contigo, no estoy del todo segura de estar preparada para leer La señora Dalloway o Una habitación propia luego de haber leído esto. Así que no sé si es de tanta ayuda como parecería a priori. Tal vez sea cuestión de animarse.
      ¡Abrazo!

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s