Candela Ríos – Los chicos del calendario. Enero

Necesitaba una novela así. Necesitaba una de esas historias fáciles que enganchan con rapidez, con un amor complicado, una protagonista que crece conforme pasan las páginas y cierta diversión en sus palabras. Necesitaba una novela así.

A Candela Ríos, nuestra protagonista y también la escritora del libro aunque, en realidad, es un seudónimo que usa la autora real, una suerte de máscara que, en mi opinión funciona de maravilla, la ha dejado su novio. A Candela Ríos la ha dejado su novio por Instagram, de hecho. Ruben colgó una foto de una valija con el hashtag #AdiósCandela y Candela, trabajando hasta tarde el viernes previo a fin de año, se da cuenta que la acaban de dejar a través de Instagram.

Abril, fotógrafa de la revista para la que Candela trabaja y su mejor amiga, la arrastra a un bar y ahogándose en gin tonics, nuestra protagonista despotrica a diestro y siniestro contra todos los hombres españoles. Todos. Para ella no existe uno solo que merezca la pena. El tema es que, aunque ella no lo sabe, Abril grabó todo su discurso y que mientras ella pasaba fin de año comiendo porquería y tomando alcohol como si no hubiese mañana, su amiga subió el video a youtube e, increíblemente, generó dos millones de reproducciones y miles de comentarios, apoyando su postura o, incluso, ofreciendo a un hijo, hermano, amigo que merecía la pena.

Lo cierto es que, para su desgracia o su fortuna, Candela va a poder comprobar en carne propia si sus afirmaciones alcoholizada son ciertas, porque el jefe de su jefe, es decir el hombre que maneja un imperio de las comunicaciones, le ofrece encabezar un proyecto que tendrá como nombre Los chicos del calendario. El proyecto con nombre de calendario porno supone que Candela recorra España durante doce meses conociendo a un hombre distinto cada mes y, básicamente, buscando validar o echar por tierra su propia teoría.

Los chicos del calendario es justo lo que el jefe del jefe necesita para que la revista Gea resurja y no tenga que despedir a la mitad de los empleados. Candela, horrorizada al completo y enojada con Abril, decide aceptar siempre y cuando el jefe de su jefe, Salvador Braver, sea el chico de enero y para su desgracia, él acepta. De pronto, Candela se ve conviviendo a diario durante un mes con un hombre que acaba de conocer.

La premisa me gustó mucho porque, después de todo, ¿a quién no le gusta The bachelorette? Pero más allá de lo curioso de que conozca y aprenda de doce hombres, me gustaron mucho los personajes. Candela es muy  divertida, alegre y, sobre todo, muy sincera, pero al principio del libro está luchando con el mar de inseguridades en la que la dejó a la deriva Rubén, descubriendo qué quiere hacer de su vida, con su sexualidad, con su profesión. En ese sentido, la protagonista se me hizo real y esa cercanía me gustó, porque todos somos inseguros en algún punto y fingimos ser fuertes para no dejarlo traslucir.

Salvador, el chico de enero, por otro lado… Madre mía, qué hombre difícil. Al principio de la novela sabemos poco de él y al final, sabemos poco de él. Un hombre demasiado misterioso, demasiado cerrado, demasiado difícil de entender. Un hombre que, sin embargo, con su dulzura, sus atenciones, su temperamento y su arrebato conquistan al lector. Ya les digo, tengo sentimientos encontrados con él porque tenía una personalidad un poco desconcertante y unos cambios de humor algo imprevisibles. Christian Grey estaría orgulloso de ti, Salvador.

En cuanto al estilo de la autora, creo que nadie podría negar que tiene una pluma ágil, sagaz, divertida, fresca y atrapante. Sí, todos esos adjetivos. Está claro que la autora sabe llevar la idea a buen puerto y, sobre todo, a buen ritmo. Sin embargo, y no sé si le sucedió lo mismo a quien lo haya leído, enero se fue prácticamente volando. Me pareció poco el tiempo que compartieron y, lo curioso, para el lector y la propia protagonista, es que se quiera o no, es inevitable engancharse con el chico del calendario, por lo que hacia el final de enero quería que todo terminara allí y ella se quedara con Salvador. Sin embargo, descubrimos que Salvador no vale tanto la pena como pensaba y que después de un enero, habrá un febrero.

Además de ese detalle, que realmente no es terrible, la verdad es que el libro me gustó. Sí, es cierto que algunos personajes no se desarrollan lo suficiente y que hay otros que no terminan de cerrar, pero el estilo de la autora es ameno, relajante y, sobre todo, atrapante y aunque la trampa no es ninguna maravilla, lo disfruté. Así que son tres estrellas de cinco para este libro y una expectativa brutal respecto a lo que pasará en febrero. Ya les contaré.

11 comentarios sobre “Candela Ríos – Los chicos del calendario. Enero

  1. Hola Agus! Muchas gracias por la reseña. Wow. Una serie de libros… uno por cada mes? Parece mucho jaja. Y más conociendo a un chico por mes. Me ha llamado la atención la trama, eso es cierto; y aunque no sea de mis lecturas habituales, lo apunto para leerlo más adelante, cuando me decida finalmente a salir de mi zona de confort. Un besote!

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    1. Hola, Xime. Tal vez no lo dije, pero en realidad no hay un libro por mes, sino que se agrupan por bimestre o a veces por trimestres. Enero viene solo porque es el comienzo, o al menos es lo que supongo.
      Gracias por comentar y siempre dar buena onda. ¡Abrazo!

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