Cassandra Clare – Queen of air and darkness

Esta reseña contiene fangirleo extremo. Cualquier spoiler que lean NO es una coincidencia, es un spoiler. ¡Atrás, mundanos!

¡Qué maravilla volver al mundo Nefilim! De verdad, ¡qué maravilla! Volver a la magia y al calor de la prosa de Cassandra Clare es increíble. Como saben, Cazadores de sombras está muy arriba en mi lista de sagas de fantasía favoritas. Para ser honesta con ustedes, ni siquiera recuerdo exactamente cuándo ni por qué comencé a leerlo, pero puedo asegurarles que se trata de una saga espectacular y muy atrapante, al igual que apasionante. Después de Princesa mecánica, mi corazón estaba partido y extasiado a la vez, y Ciudad del fuego celestial fue también una maravilla, así que cuando Cassandra decidió editar otra trilogía, decidí leerla con rapidez.

Y hoy vengo a contarles qué me pareció el tercer libro de la trilogía The dark artifices. Si quieren leer una reseña PLAGADA DE SPOILER del segundo libro, pueden curiosear por aquí. Si lo recuerdan, Lord of shadows terminó con un impacto fuerte y, sobre todo, inesperado: habían matado a Livia Blackthorn y a Robert Ligthwood y Emma Carstairs había destruido la Espada Mortal. Como les decía, un impacto.

Este libro recoge qué pasó inmediatamente después, cómo la familia Blackthorn recoge los pedazos de sí mismos y hacen el duelo y cómo la Cohorte, aquel grupo fascista que anidaba en el corazón de la Clave, se hace con el poder. Conforme esto sucede, el amor prohibido entre Emma y Julian, dos parabatai que decididamente NO pueden amarse, se incremente y Julian, preso de la desesperación, toma una decisión arriesgada pero necesaria, según su perspectiva, para atravesar el momento que está pasando.

Y entonces los mandan a Feérea. En serio, todo pasa en el mundo de las hadas y, al parecer, va a seguir pasando a juzgar por el epílogo, pero no nos adelantemos. Annabel Blackthorn, una antigua cazadora de sombras revivida por su novio mago y quien asesinó a Livvy y a Robert, todavía tiene el Libro Negro y la Clave lo quiere rescatar, así que el nuevo Inquisidor, Horace Dearborn, un apellido por demás peculiar, los manda en una misión suicida.

Al enterarse que Emma y Julian están en peligro, Mark, Cristina y Kieran, que habían vuelto a Los Ángeles, se lanzan a su rescate. Pasan treinta mil cosas en el medio, pero lo importante es que los cinco se terminan encontrando en el castillo del Rey Unseelie, junto a Jace y Clary, que tenían la misión de encontrar el arma que el rey tenía bajo la manga. Como les anticipé en la reseña anterior, el niño que Dru había visto en aquella ocasión no es más que Ash Morgenstern y es quien está causando la plaga en Feérea, también en Alacante y el responsable de la enfermedad de los brujos.

Como pueden imaginar, TODO se sale de madre allí y termina con el Rey Unseelie muerto y con Julian y Emma viajando a un Thule, un reino alternativo donde Sebastian ganó la guerra y el mundo yace bajo su bota. Para ser honesta con ustedes, no le veo mucho sentido a la estancia de los parabatai en ese mundo oscuro y, al parecer, algo naranja.

Haciendo uso de un anillo que Jem le dio, Emma se las arregla para convocar a Tessa, convencerla para que le ayude a abrir la Ciudad Silenciosa y robar los Instrumentos Mortales y, a cambio, la bruja, le pide que mate a Sebastian. Lo curioso es que, en el camino de vuelta, los amigos se encuentran con Annabel, acompañada de Sebastian, Ash y una versión algo malvada de Jace. Annabel les dice que les abrirá un portal a su dimensión solo si se llevan a Ash consigo.

Gran pelea de por medio, Emma y Julian vuelven a su mundo con la Espada Mortal y sin Ash. A partir de entonces todo se acelera. Gracias a un comentario de la Tessa del otro mundo logran sanar a los brujos enfermos y con eso Magnus es capaz de deshacer el hechizo que había lanzado sobre Julian, pero eso pone en marcha la maldición parabatai.

Mientras eso sucede en Los Ángeles, Deadborn se está poniendo realmente dictatorial al estilo Adolfo en Idris. Encarcela a los cazadores de sombras que se oponen a él, encarcela a la Cónsul porque se opone a él, da carta blanca para matar subterráneos y sacrifica a los propios miembros de la Cohorte sin grandes dificultades. Gracias a una actuación brillante y, todo parece indicar, a un sentido de la propaganda bastante destacable, Deadborn está instaurando un reinado del terror que, como suele suceder, le permitirá instaurar las leyes polémicos que él desea.

Desde Los Ángeles se gesta una resistencia que se dirige a Alacante a plantar cara a la pantomima del Inquisidor y, autoproclamado Cónsul. Como suele suceder en cada final de libro, una batalla ultra violenta tiene lugar pero, en esta ocasión, tiene un aditivo especial. La maldición parabatai de Emma y Julian llegó a su límite y explotó, convirtiéndolos en, como los llamaban en Thule, monstruos. El amor de la familia Blackthorn y sus amigos logra devolverlos a la realidad.

De vuelta en Los Ángeles y con una situación política un poco más entreverada y compleja de lo usual, un nuevo mundo se vislumbra en el horizonte de los cazadores de sombras. Un mundo donde se acepta de buena gana un poliamor entre una de ellos, un mestizo hada y el rey unseelie, un mundo donde se acepta el casamiento entre un brujo y uno de ellos, un mundo que acepta el amor romántico parabatai y un mundo que acepta una chica transgénero. Después de la tormenta, el cielo siempre es azul y es un mensaje precioso.

Lord of shadows me gustó más, no les voy a mentir, pero este libro tuvo el sabor del final de la trilogía, cerrando los cabos sueltos, dejando otros inconclusos para cerrar en la trilogía final y sobre todo, plagándolo todo de amor familiar. Así como en la trilogía original la amistad era lo que atravesaba los seis libros, podría decir sin grandes dudas que la familia, y especialmente la familia Blackthorn, es la que atraviesa esta trilogía y es magnífico de presenciar.

Me gustó mucho el camino que tuvieron que recorrer varios de los personajes, en especial Ty y Dru. Está claro que serán los protagonistas de la siguiente trilogía por el protagonismo que toman aquí y lo cierto es que lo disfruté. Ty es un adolescente particular, es un cazador de sombras autista, emperrado en traer de los muertos a su gemela muerta y eso lo lleva a negar su muerte y la forma en la que lo asume, aún cargando el peso de sus decisiones, me pareció muy valiente. Dru… Dru será una gran protagonista y ya lo puedo vislumbrar. Valiente, sagaz, manipuladora y una estafadora de primera, Dru atraviesa este libro buscando reconfortar a su hermano y, a la vez, tratando que su familia escuche su voz. De verdad, me sentí muy identificada en ella y me gustó mucho su evolución.

Emma y Julian, la verdad, no me impresionaron mucho. Leía con el corazón en la boca respecto a la maldición, esperando cuándo se desencadenaría, pero más allá de eso, no me atraparon en lo absoluto como tampoco lo habían hecho en el libro anterior. Amé la intensidad guerrera en Emma y el valor absoluto que Julian deposita en su familia, pero no fueron mis personajes preferidos.

Cristina, Mark y Kieran fueron mis preferidos, tal vez porque Cassandra sabe construir triángulos amorosos preciosos o, tal vez, porque esta vez, a diferencia de Princesa Mecánica, ella logra quedarse con los dos caballeros hadas. No me van a decir que ese no es un cambio interesante. Que se introduzca el poliamor en la literatura juvenil me llama la atención, porque tiene sus detractores, pero lo celebro porque la juventud es quien heredará el mundo mañana y no tienen que ser tan cuadrados como son algunos de nosotros.

El capítulo final y el epílogo pegan donde duele, no porque ocurra nada trágico ni dramático, sino porque Cassandra trae viejos recuerdos y reaviva amores intensos que pierden protagonismo en esta trilogía y la verdad es que es maravilloso de leer. De verdad, disfruté mucho de los últimos capítulos porque tenían olor a The inmortal instruments.

Una saga de fantasía urbana que sigue dando de sí, con una trama llevada con magistralidad, personajes complejos, entregados a la batalla y al amor. El fin de una trilogía que tiene sabor a lo más antiguo de Cassandra, pero con un toque moderno en su trama y su estilo que nadie puede negar. Cuatro estrellas de cinco para mí.

2 comentarios sobre “Cassandra Clare – Queen of air and darkness

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