Elísabet Benavent – Bilogía Silvia

Hace unos cuantos meses que tenía pendiente a Elísabet Benavent, alias Beta Coqueta, y recién ahora pude hacer el tiempo para leer una de sus famosas bilogías. ¿Y qué puedo decirles? Ahora entiendo el fangirleo, entiendo los tweets y, sobre todo, entiendo la adicción lectora que provoca.

Esta bilogía está compuesta por Persiguiendo a Silvia y Encontrando a Silvia, ambos publicados en el 2014. Como pueden figurarse, Silvia es nuestra protagonista y, no les voy a mentir, la amé. Pero empecemos por el principio. En la primera entrega nos damos de bruces con una mujer ocurrente, simpática, divertida, arriesgada y, si me empujan un poco, loca como una cabra. Silvia es el tipo de amiga con la que te vas de fiesta y su espíritu chispeante se nota en cada una de sus palabras.

Nuestra protagonista trabaja en el sector informático de una empresa y tuvo la brillante idea de enamorarse de su jefe. Álvaro es, a todas luces, un pedazo de hombre. Muy atractivo, del tipo de hombre que te hace temblar las rodillas, pero cerrado, reservado y algo misterioso, despierta la curiosidad de Silvia casi de inmediato. Sin embargo, le cuesta un tiempo que caiga en sus redes, arrancando unas cuantas risas en el proceso, si debo admitir.

En el momento en que empieza el libro están separados y, más concretamente, Silvia tiene el corazón roto. Todo parece indicar que terminaron de mala manera, pero no sabemos qué tan mal fue por la forma de narrar la historia, pero más adelante les contaré de qué va eso. Lo cierto es que Silvia está en conflicto porque no quiere volver con él, pero no puede evitar derretirse y sucumbir a la tentación cuando él aparece en su apartamento. Se mantienen profesionales, o todo lo que pueden, en el trabajo, pero fuera de él todavía hay un tira y afloje. Al parecer, no pueden separarse, son como dos imanes que se atraen de forma irremediable.

Así que Silvia, un poco necesitándolo y un poco para fastidiar, se va un fin de semana con otra de sus amigas alocadas, Bea, a pasar un fin de semana de locos a una isla que, en realidad, no comprendí bien cuál era. Lo cierto es que, desterrada de su habitación del hotel porque Bea tiene un hombre allí, nuestra protagonista termina en una playa desierta, sollozando por Álvaro. Es precisamente en esa playa desierta y melancólica que Silvia se topa con Gabriel, un cantante rockstar del tipo melancólico, que solía estar en una famosa banda de rock pero que se recientemente se ha lanzado solo a la mar.

Alucinada por su presencia, porque lo reconoce de inmediato, y sucumbida por el drama que es su vida, termina contándoselo todo sin tapujos. Él, por otro lado, no está para nada impresionado con la historia, pero agradece la facilidad con la que Silvia parlotea y no demanda nada para sí. De esa forma, a caballo entre cliché y poco convencional, surge una amistad muy intensa, puesto que los dos conectan de inmediato y demasiado pronto descubren que ese encuentro en la playa les cambiará la vida.

Aunque parece que se me ha ido la lengua, juro que no les he mencionado nada que no esté en la sinopsis. No soy muy dada al spoiler y lo saben. Por favor, ignoren la entrada de Queen of air and darkness que me desmiente. El punto es que el libro me gustó y mucho, pero vayamos a la forma de narrar que se me hizo muy interesante. La autora intercala capítulos en los que Silvia narra su historia de amor con Álvaro con capítulos en los que narra su presente de corazón roto en el cual conoce a Gabriel. Ese modo de encarar la historia me pareció maravilloso porque te consume absolutamente. Uno avanza con premura queriendo saber porqué terminó todo tan mal con Álvaro y, a la vez, continúa leyendo porque la historia con Gabriel y todo lo que eso produce es igual de adictiva. De verdad, eso me encantó.

En la segunda entrega Silvia tiene que tomar una decisión difícil: abandonarlo todo, incluyendo ese amor intenso y pasional que siente por Álvaro, su vida en Madrid e irse hacia Los Ángeles con Gabriel o quedarse en Madrid, enfrentar la turbulenta relación con Álvaro e intentar que funcione. No quiero decirles demasiado, salvo que creo que tomó la decisión correcta, pero el dolor que le supuso a la larga es brutal y dolía en cada palabra.

Silvia tiene que enfrentarse con los demonios turbulentos, melancólicos, violentos y difícil de extirpar del hombre con el que se despierta todas las mañanas. Sin embargo, antes del momento más duro de su vida, vive una historia de amor hermosa que le calienta el corazón a cualquiera, que provoca sonrisas y ganas de regalar flores mientras se corretea por un prado verde y el sol brilla. La historia de amor, en serio, es de lo más bonito que he leído nunca.

A su vez, la historia de dolor, que empieza paulatina pero que se huele el desastre desde el principio, me partió al medio. No llegué a llorar, pero sí me movilizó mucho porque el dolor atravesaba cada palabra y la llenaba de una angustia desgarradora. En ese sentido, debo aplaudir con ganas a Elísabet Benavent porque le da el dramatismo necesario a un momento muy desbordado y consumido por las adicciones. La forma en la que retrata la recaída, el descenso descontrolado y alocado a un mundo de perdición es espeluznante y, aun así, tan real que se me encogió el estómago al leer.

La decisión que tiene que tomar Silvia en relación al momento que atraviesa el hombre con el que vive y lo que a ella le produce es desgarrador y, sin dudarlo, extremadamente acertado. Ya le digo, más de la mitad del libro me tuvo sufriendo, pero el último cuarto fue particularmente doloroso porque, si soy honesta con ustedes, no podía entrever un final feliz.

Estoy francamente sorprendida con el estilo de Elísabet Benavent que en un libro es chispeante, alocado, divertido y que en el siguiente cambia hacia un lugar mucho más oscuro, siniestro y doloroso. La forma en la que la autora le cambia el tono es espectacular. Alocado o dramático, lo cierto es que es adictivo. Es imposible dejar de leer al punto que, si debo ceñirme a los hechos, leí esta bilogía en cosa de tres días.

Me gustó mucho que al final del libro, literal en el último párrafo, el nombre de cada libro tomara dimensión y significado. Se me hizo muy especial y me hizo acordar a Julia Navarro.

Ampliamente recomendada. Una historia de amor bonita y turbulenta, una saga cargada de risas, ocurrencias alocadas de parte de su protagonista y un vistazo acertado del mundo del espectáculo. Si tengo que ponerle un puntaje como bilogía, sin dudarlo le pondría cinco estrellas de cinco. Ahora, si tengo que hacer la distinción, Persiguiendo a Silvia es para mí un libro de cuatro estrellas y Encontrando a Silvia uno de cinco.

4 comentarios sobre “Elísabet Benavent – Bilogía Silvia

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