Elísabet Benavent – Seremos recuerdos

Pueden culpar a Mel del blog La chica de rayas por este frenesí de Beta Coqueta. Y ni decirles que ya leí dos libros de otra de sus trilogías, estoy seriamente descontrolada, pero vayamos a lo que nos compete.

Seremos recuerdos es la segunda parte de la bilogía Canciones y recuerdos, de la que pueden leer mi opinión de la primera parte aquí, y qué decirles, me encantó. Para otros lectores esta segunda parte decepciona pero para mí, muy por el contrario, se me hizo muy superior.

A pesar que la protagonista es Macarena, la narradora y, en última instancia, la que vive una épica historia de amor, esta bilogía tiene un telón de fondo muy marcado que es la amistad de tres mujeres, bien diferentes entre sí pero dispuestas a dejar de lado sus prejuicios para quererse.

Las tres viven en Madrid y su amistad es tan rutinaria como algunas amistades suelen serlo. Se juntan a tomar una cerveza y a ponerse al día sobre sus vidas, pero de pronto la amistad se hace realmente importante porque la vida de cada una de ellas se va a poner patas para arriba y el mundo temblará. Maca, por fin, logró cerrar la historia de dolor y perdonar a Leo, su ex novio, quien la dejó plantada a poco de casarse.

Jimena, la más alocada, con un gusto pecaminoso por la muerte y las frases gramaticalmente correctas, perdió hace muchos años al amor de su vida y desde entonces cree que él le manda señales del Más Allá para que busque al indicado, y parece que lo encontró, pero de pronto descubre un pasado que no puede entender y que le despertará muchos problemas. Admitir que no entiende y preguntar para saldar sus dudas le resulta complicado, sobre todo porque supone reconocer que no es tan liberal como pensaba, lo que le traerá muchos problemas con su pareja.

Adriana, la que apareció de último y que se unió al dúo con mucha naturalidad, tras descubrir nuevas experiencias en el sexo que la obligaron a cuestionarse quién es y qué quiere en la vida, decide aceptar su sexualidad y hacerse cargo de eso en la medida que se lo permiten sus propios prejuicios.


La soledad está infravalorada. Corremos siempre en dirección a los brazos de alguien, buscando amor o un hombro en el que llorar, olvidando que nosotros tenemos dos. Estar con uno mismo, sin nadie que suponga una excusa para no escuchar lo que viene desde dentro, puede ser placentero.


Esta segunda parte recoge la narración donde quedó la primera. Como les mencionaba, Macarena sigue siendo la narradora y sigue, nadie sabe cómo, narrando las historias de sus amigas, detalle que no me gusta porque al estar narrado en primera persona Macarena no es omnisciente y no tiene sentido que suceda eso. Tal y como dije en la reseña anterior, me hubiera gustado que cada amiga tuviera su punto de vista o, en todo caso, la narración estuviera en tercera persona.

Además de la narración de Macarena, dos por tres tenemos el punto de vista de Leo, que nos permite conocerlo más en profundidad, percibir con facilidad el cambio en él y presenciar en primera fila los sentimientos encontrados que tiene por Macarena. Porque sí, se perdonaron e incluso han comenzado una nueva relación basada en la amistad, pero comparten recuerdos, comparten canciones y ahora, en su treintena, los dos son personas nuevas, los dos han crecido y empiezan a descubrirse. Como pueden pensar, ese descubrimiento los lleva, irremediablemente a caer prendado por el otro, porque la persona en el que el otro se convirtió les gusta.


Primero aprendes a quererte bien y cuando ya lo sabes, cuando has mapeado, aceptado y amado cada uno de tus territorios (los luminosos y los que siempre permanecerán en la sombra), estás preparada para querer.


En este libro me gustan los dos protagonistas. Debo decir que en el anterior se me hicieron un poco insufribles y aniñados, y en el caso de Leo se me hizo un estúpido vengativo, pero en esta entrega me gusta mucho su crecimiento. Una vez logran perdonarse sacan a relucir su verdadera personalidad y me gustan mucho. Leo es paciente, compañero, buen consejero y buen amigo y Maca es, en realidad, la que se lleva todos los aplausos en mi opinión. Hasta entonces se había estado aferrando al dolor que Leo le había provocado años atrás y esa ancla sujeta a su tobillo no le permitía avanzar, pero una vez que lo perdona empieza a preguntarse quién es, qué quiere en la vida, se redescubre y, sobre todo, se prioriza y ese es un mensaje poderoso y maravilloso. Ojo con esto, no estoy diciendo que es egoísta sino que se pone, por primera vez, su propia vida y sus deseos por delante y eso es maravilloso.

El mensaje de este libro es muy poderoso y esperanzador. Para empezar, no tenés porqué tener todo resuelto a la treintena, de hecho, es mucho más normal no tenerlo y está todo bien con ello. Eso me fascinó, porque parece que de todos lados nos bombardean para que nuestra vida esté encaminada al llegar a los treinta y no necesariamente ocurre tan integral. A su vez, el mensaje que se destaca es “sé quién tú quieras, sé tú misma y no te avergüences de ello”. Tomate el tiempo para descubrirte, saber quién sos y luego viví en consecuencia. En ese sentido, el libro se me hizo precioso.

En cuanto a la amistad entre las tres mujeres, sigue siendo un highlight y me parece fantástico el modo en que se apoyan, se acompañan y, a la vez, se silencian por miedo a los prejuicios de las demás. Las inseguridades y los miedos de todas se ponen sobre la mesa, lo que la convierte en una relación muy real. Y luego está el humor que, por supuesto, como en el libro anterior, es un destacado. En esta oportunidad hay incluso mucho humor relacionado al tarot que se me hizo descomunal. Sin embargo, sí debo decir que me parece que los conflictos de las amigas, sobre todo el de Jimena se resuelve muy fácil. En cuanto a Adriana, doloroso, desgarrador y tan real que da escalofríos. Respecto a ella, en el epílogo dan a entender algo que, no sé a ustedes, pero a mí me gustaría que lo desarrollaran más.

En conclusión, un típico libro de Beta Coqueta: adictivo, vertiginoso, con personajes maravillosos, una amistad bella y un mensaje muy poderoso. Cinco estrellas de cinco para mí.

 

 

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2 comentarios sobre “Elísabet Benavent – Seremos recuerdos

  1. Agus! Bella reseña, me alegro tanto que te hayan gustado los libros. Por cierto la primer frase que citas arriba yo la remarqué porque me encantó y es muy cierta, y volver a leerla ahora en este momento me hizo darme cuenta de algunas cositas jaja.
    Te mando un abrazote
    Mel

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    1. Qué lindo que te gustó la reseña, Mel. Como dije, el frenesí Beta Coqueta es tu culpa y estoy super agradecida por acercarme a ese mundo. Aunque este libro no me fascinó tanto como Silvia, debo reconocer que sí me gustó mucho y como bien decis, tiene unas frases preciosas.
      ¡Te mando un beso!

      Le gusta a 1 persona

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