Dos películas sobre la autoestima femenina

Me gustan las comedias románticas, ¿qué le voy a hacer? Me entretienen, me sacan una sonrisa y, a veces, una risa y lo cierto es que las disfruto mucho. Pero creo que todos podemos estar de acuerdo en que son un tanto previsibles, ¿no? Chico conoce a chica, se enamoran, tienen una dificultad que parece infranqueable hasta que, ¿adivinen qué?, logran superarla y viven felices para siempre. Y aunque lo disfruto así de previsible como suena, a veces me gusta que me sorprendan.

Y estas dos películas ciertamente me sorprendieron. Para empezar, y aunque parezca absurdo señalarlo, las dos están protagonizadas por mujeres con un cuerpo no normativo, lo que no me parece menor, sobre todo cuando en la mayoría de las comedias románticas sus protagonistas suelen ser mujeres delgadas, confiadas en sí mismas y seguras de sus propias bellezas. Y aunque, de nuevo, es absurdo señalarlo porque es probable que no lo entiendan de ese modo, tal vez para una mujer despistada, triste o, porqué no, deprimida y desconforme con su cuerpo ese tipo de mensajes le puede dar la idea de que no se merecen la felicidad.

Además, Rebel Wilson y Amy Schumer son dos mujeres muy graciosas, lo que inevitablemente le aporta a cada película una cuota de humor excepcional y, curiosamente, en ocasiones se trata de un humor autoreferencial, burlándose de sí mismas, las situaciones en las que se ven acorraladas o sus propios cuerpos. En mi opinión eso es maravilloso porque le quita hierro al asunto: las dos son mujeres exitosas dentro de Hollywood y en ocasiones las dos fueron atacadas por su peso y que se burlen de sus propias vidas, aún dentro de una película, creo que da el mensaje correcto en el sentido que no debemos darle demasiada importancia a lo que no lo tiene. Tenemos el cuerpo en el que vivimos y más tarde o más temprano nos toca aceptarlo y quererlo porque es el único que tenemos.

descargaMás allá de las generalidades que ambas películas comparten, vayamos a las individualidades. Isn´t it romantic estrenada en Netflix en marzo de este año y dirigida por Todd Strauss-Schulson nos cuenta la vida de Natalie, una joven arquitecta australiana viviendo en Nueva York. De pequeña solía vivir obsesionada con las comedias románticas de Hollywood, esperando que algún principe azul la llevara de comprar por los locales de Rodeo Drive en Los Ángeles como Edwars hace con Vivian en Pretty woman. Sin embargo, su propia madre le quitó esos sueños de la cabeza, haciéndole saber que mujeres como ellas, las dos gorditas, nunca tendrían un príncipe azul esperando por ellas porque en el mundo real los cuentos de hadas, así como el galán no existen.

Tras un tremendo golpe en la cabeza, Natalie despierta en una realidad diametralmente diferente a la suya: ahora vive en un lujoso penthouse, su ropa es a la moda y su lugar de trabajo es moderno y luminoso. Además, su mejor amiga se convirtió de pronto en su principal rival en el trabajo y su único confidente es su vecino gay que, en su mundo real, no se hablaban. Si de por sí todo parecía una locura, de pronto el personaje 4383152900000578-4818704-image-a-8_1503564448793interpretado por Liam Hemsworth cae rendido a sus pies y aunque lo disfruta, poco después se da cuenta que está atrapada en su propio infierno: una comedia romántica de Hollywood.

Es curioso porque a pesar de burlarse de los clichés de las comedias románticas, en el fondo es una comedia romántica. Lo interesante es que busca darle una vuelta de tuerca que la hace especial, no solo en lo que a la parodia se refiere, sino en el final que tiene mucho que ver con aceptarse a uno mismo, quererse sin importar si el apartamento es cochambroso, el lugar de trabajo es lúgubre y el pelo siempre tenga frizz. Además, sí demuestra que las historias de amor existen en el mundo real, a diferencia de lo que solía decirle su madre, pero no son tan exageradas ni inverosímiles como en el cine. Más allá de eso, creo que la mejor historia de amor de esta película es cómo ella se acepta a sí misma.

I feel pretty estrenada en abril del 2018 y escrita y dirigida por Abby Kohn y Marc Silverstein nos cuenta la historia de Renee, una chica insegura que trabaja en el lúgubre y escondido departamento de informática de una compañía de cosméticos en Nueva thumbnail_27420York. Molesta por no tener un cuerpo normativo, Renee hace todo lo posible para aumentar su autoestima y, sobre todo, luchar contra el sistema: desde los talles que no encuentra en las tiendas hasta los match que las aplicaciones de citas no dan porque su foto no llama la atención. Es consciente de eso y aunque lucha no puede evitar sentirse triste por no encajar y querer ser una mujer inexplicablemente atractiva.

Después de un momento embarazoso en una clase de spinning y, ¿adivinen qué?, un golpe en la cabeza, su vida cambia por completo porque, al despertar, la chica que le devuelve la mirada en el espejo es esbelta, delgada y preciosa, a pesar que su físico no ha cambiado en absoluto. Esta nueva imagen o, llamémosle mejor autopercepción, le inyecta una cantidad abismal de autoestima dándole una confianza en sí misma que no tenía. Entre otras cosas, esa confianza hace que se presente a un nuevo puesto dentro de la empresa en la que trabaja: recepcionista. Sin embargo, ese puesto solía estar New-I-Feel-Pretty-socialresguardado para mujeres bellas, puesto que es la primera impresión de la empresa, pero la nueva confianza de Renee la empujan hacia el puesto con mucho carisma y gracia.

Y aunque sí tiene un interés amoroso ni de lejos es lo central de la película y, además, se trata de un hombre común y corriente, a diferencia de la belleza de Liam Hemsworth. Algo parecida a Amor ciego, protagonizado por Gwyneth Paltrow y Jack Black allá por los 2000, esta película tiene un mensaje importante y relevante: el empoderamiento, la autoestima, la confianza en nuestros cuerpos a pesar de no encajar con el patrón normativo.

En el fondo son dos comedias románticas normales y algunos podrán decir que hasta clásicas en tanto son previsibles y, en algunos momentos, ciertamente caen en los típicos clichés, pero creo que las dos, en mayor o menor medida, buscan darle un toque particular y hacer de la película un lugar donde la mayoría de las mujeres se puede identificar a la vez que piensan en los patrones de belleza, la autoestima con la que cargan y el modo en que viven sus propias vidas.

Y sí, también hay que decirlo, ninguna de las dos son películas maravillosas y ninguna de las dos es digna de un Oscar, pero entretienen y dan un mensaje importante. Los invito a mirar las películas y, al menos, pasar un buen rato.

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8 comentarios sobre “Dos películas sobre la autoestima femenina

  1. Hola!! Vi isnt it romantic y me gustó mucho. Me reí mucho con la actriz y la disfruté. Se que el mensaje que da es muy importante y por eso la vi. La segunda pelicula no la he visto pero voy a tratar de buscarla.
    Un beso!!

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    1. Mirala, Xime, que a mi me gustó mucho más, capaz porque Isnt it romantic es en parte una parodia y todo el tiempo se está burlando de los clichés del género no hizo que disfrutara tanto de la historia, pero con I feel pretty sí me pasó.
      Mirala y contame qué te pareció. Gracias por comentar.
      Saludos

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  2. Vi el trailer de Isn’t it romantic y me llamó la atención, pero aún no la he visto, aunque por lo que contás, me asegura pasar un buen rato agradable y por un bello mensaje de fondo.

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    1. Como le dije a Xime, a mi me gustó más I feel pretty porque, en parte, se me hizo más real (o todo lo real que puede parecer verte MUY diferente a lo que sos) que la otra y, además, la historia es más divertida en mi opinión. Con el afán de parodiar el género Isnt it romantic pierde mucho en la trama.
      Gracias por comentar, Romi.
      ¡Abrazo!

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  3. You had me at «Algo parecida a Amor ciego, protagonizado por Gwyneth Paltrow y Jack Black allá por los 2000», estábamos en el 2000 mientras esa película estaba en el 3000. Muy interesantes las dos, tal vez las vea para levantar ánimos(?
    Un besote 🙂

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  4. Hola Agus, me divertí muchísimo viendo estas dos pelis. Obviamente vengo de comentar la entrada de El color púrpura y no dejo de pensar que las dos son blancas y rubias (perdón, tenía que decirlo) y aunque las recomendé y lo seguirá haciendo los guionistas podrían pensar en otra estrategia que no sea el golpe en la cabeza y la pérdida de la memoria, verdad?
    Abrazo.

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