Tahereh Mafi – Al otro lado del océano

Mi primer encuentro con esta autora y qué nervios, porque no voy a mentirles (a esta altura ya tenemos confianza) estaba llena de prejuicios. Conocía su nombre porque Shatter me había sido un éxito tremendo y aunque muchos juran y perjuran que es una saga excelente, debo reconocer que no me seduce y que con los años he ido abandonando de forma más y más descorazonada la fantasía. De modo que me idea sobre esta mujer era más bien general y, de nuevo, algo desinformada y plagada de ciertos prejuicios contra el género.

Pero llegó Al otro lado del océano ¡Y QUÉ SORPRESA! Publicado este año y distribuido en Uruguay por Urano, de la mano del sello Puck, este libro, y también hay que decirlo, su autora me sorprendieron. De plano la sinopsis me había interesado porque este año decidí dar islam en mis clases de 4to y estoy pensando seriamente incluir Oriente Próximo en mis cursos siguientes, así que estaba intrigada por el modo en que la autora lo retrataría y también interesada por la temática que me parece muy necesaria.

Al otro lado del océano nos cuenta la historia de Shirin, una adolescente musulmana que elige voluntariamente llevar el velo y que, para su desgracia, le toca vivir un momento algo complejo puesto que el libro se ubica un año después del atentado a las Torres Gemelas del 11/9. Pueden imaginar que el ambiente político como también social estaba turbulento en aquel entonces, por lo que nuestra protagonista es discriminada de forma sistemática producto, más que nada, del miedo y la ignorancia de sus propios compañeros.


Ya no podía distinguir a las personas de los monstruos. Observaba el mundo que me rodeaba y ya no veía matices. No veía nada sino la posibilidad de sufrir y la necesidad subsecuente de protegerme constantemente.


Sin embargo, Shirin se ha curtido. A la fuerza, pero se ha curtido. La realidad le ha enseñado que la gente puede ser cruel y con sus dieciséis años ha aprendido a hacer oídos sordos e ignorar los comentarios malintencionados, pero el lector sabe que, en realidad, el desprecio e incluso el asco que sus compañeros le demuestran le duele profundamente. No solo lastiman las miradas groseras, sino también los comentarios denigrantes que estriban desde su etnia, su religión o el modo en que elige vestirse a diario.

Más allá de protegerse detrás de sus propios muros mentales y de la música, Shirin puede hacer bastante poco respecto a sus compañeros. Pero encuentra que el único momento donde puede ser ella misma es a través del breakdance, un baile que la apasiona y que practica con su hermano Navid. Este dato se me hizo maravilloso y a la vez inteligente de parte de la autora. Si partimos de los prejuicios occidentales, uno nunca pensaría que una joven musulmana puede encontrar satisfacción en el breakdance sencillamente porque es una chica oprimida por su religión, pero también hay que decirlo, porque se lo asocia con lugares como Nueva York, Bronx o Harlem. El modo en que la autora descoloca al lector de entrada hace entender de buenas a primeras que los prejuicios en su libro no tienen cabida.


No creía que fuera posible ocultar la belleza de una mujer. Las mujeres eran preciosas, independientemente de lo que llevaran puesto, y no creía que tuvieran que darle explicaciones a nadie sobre qué elegían ponerse. Cada mujer se sentía cómoda con una prenda diferente.


Pero más allá de la paz del breakdance, Shirin se siente sola, incomprendida y aunque no lo demuestra sufre mucho. Sus padres, iraníes y migrantes en Estados Unidos, realmente tuvieron una vida dura, huyendo de la guerra y pasando hambre, por lo que ella siente que quejarse de su vida, llena de comodidades y de amor, es injusto para con sus padres, que a la vez ignoran cómo es la situación en el colegio pero le exigen que sus calificaciones, que después de todo es lo único que les importa, sean buenas.

Y aunque todo parecía tener un ritmo rutinario y algo monótono, Ocean James, su compañero de biología y con el que tiene que manosear demasiado un gato muerto como proyecto escolar, llega para mover su eje por completo. Para empezar, por primera vez en mucho tiempo, parece que alguien quiere realmente conocerla por quién es, no como si fuera una excentricidad a la que hay que entender. Ese hecho, tan común y corriente, la aterra, no solo porque parecen venir de dos mundos diferentes sino porque, solo con echarle un vistazo a Ocean sabe que puede caer enamorada de él.

Sin embargo, aunque lucha contra el sentimiento, pueden imaginar que cae rendida pero aún así la vida no es para nada sencilla porque, como de golpe, descubre que Ocean James, es una figura relevante dentro del estatus del colegio y entonces el caos se desata. Y con esto me refiero a lo que parece una hecatombe, no solo por lo que produce en la cadena alimenticia del colegio sino por el modo en que los adultos reaccionan a eso, porque les juro que el modo que reaccionan los adultos, que en el fondo es movido por el odio y la ignorancia, hace enojar a un muerto.


Si andas vestida así por todos lados… Lo siento, jovencita, pero es como si tú te lo buscaras. No te conciertas en un blanco. Las cosas están complicadas en el mundo actual, la gente está asustada. ¿Lo entiendes?


El modo que la autora retrata el odio, el miedo y la ignorancia hacia lo desconocido es magistral y lo logra de un modo sencillo pero tan certero que es difícil no leer con bronca, por la injusticia que vive Shirin y por las mentes cerradas que encierran esos pequeños adolescentes prejuiciosos. A su vez, lo hace con mucho estilo y clase, sin caer en golpes bajos y retratando con mucha elegancia la vivencia diaria de una mujer con hijab.

La crítica es tan certera y clara que es difícil de ignorar. La islamofobia y la xenofobia, que en este caso no existiría porque Shirin es estadounidense pero sus compañeros no lo creen, está muy bien construida y me saco el sombrero. El estilo de la autora es tan directo y conciso que logra transmitir ese odio y ese dolor de un modo muy simple, incluso con sus palabras, pero tan real que me llamó la atención.

La historia no es nada maravilloso, es verdad y si le quitamos el asunto de la religión y la etnia de su protagonista, probablemente sea una trama más en otro libro juvenil más, pero el punto está, precisamente, en que su protagonista tiene una etnia y una religión diferente al resto y a partir de ahí la trama se complejiza mucho más.

Un libro que me hizo acordar mucho a El odio que das, no solo por la crítica, igual de arrolladora, sino porque todos deberíamos leerlo. Me saco el sombrero. Cuatro estrellas de cinco para mi y una recomendación efusiva.

Anuncios

3 comentarios sobre “Tahereh Mafi – Al otro lado del océano

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s