Stephen King – El resplandor

Me quería dar una revancha y, si quieren, un desempate con este señor. Había leído Carrie, que no me gustó demasiado, y había leído It, que me había parecido brillante, por lo que llegado a ese punto, no tenía idea qué era lo que sucedía con Stehpen King, si es que era un maestro del terror o, muy por el contrario, quería serlo y no daba la talla. Así que decidí que El resplandor me sacaría de dudas y por eso junto a Diario de friki ideamos una lectura conjunta que tuvo validez durante el mes de octubre, como corresponde.

El libro aborda la vida familiar de Jack, Wendy y Danny Torrance que han tenido un par de años algo malos que, entre otras cosas, tienen que ver con el alcoholismo de Jack y sus estallidos de furia. Desempleado, con un matrimonio a minuto y medio de desmoronarse, Jack sabe que tiene que salir adelante y arrastrar a su familia con él. Gracias a un amigo, con el que solía compartir noches de alcohol, consigue un empleo como cuidado del Hotel Overlook, un hotel de alta calidad y mucho prestigio ubicado en las montañas, que debe cerrar durante el invierno a propósito de las tormentas de nieve.

Estar en lo alto de la montaña en invierno supone, en determinado momento, quedar encerrados y varados en el hotel, puesto que la nieve forma paredones impenetrables. Sin embargo, Jack necesita el trabajo con urgencia y, además, cree que podría ser una buena ocasión para retomar una obra de teatro que empezó a escribir hace años. De modo que, entusiasmado con el desafío y esperanzado de que su vida mejore, se lleva a Wendy y a Danny, su hijo de seis años, junto a él.

Si ya parece suficientemente turbio, porque todos sabemos que nada bueno puede salir de una familia encerrada en un hotel rodeado de nieve, la situación se complejiza gracias al don de Danny. El pequeño niño puede, en ocasiones de forma muy espeluznante, “ver” los pensamientos de los otros, “ir” hacía lugares, intuir qué sucederá e incluso en ocasiones saber dónde están los objetos perdidos. Eso que Danny empezará a llamar “esplendor” gracias al consejo de un viejo cocinero, terminará trayéndole serios problemas porque poco después de instalarse en el hotel, empieza a sentir una presencia oscura que le envía imágenes, advertencias terribles y la sensación permanente de peligro.

Si debo definir este libro en una palabra, probablemente sería tensión. Durante todo el libro estuve en tensión, sabiendo que algo estaba acechando y esperando que ese algo llevara a cabo su plan y terminara explotando todo por los aires, pero el bueno de Stephen se toma su tiempo. Y, en realidad, aunque podría fastidiarme (y de hecho en ocasiones sí lo hizo) entiendo que es también el modo en que los personajes están viviendo, esperando agazapados para hacerle frente a lo que sea que está acechándolos. En ese sentido, creo que el estilo del escritor ayuda mucho a contribuir a esa sensación de encierro y peligro latente.

Pero sin dudas, lo que más me gustó fue cómo cuenta historia. De algún modo, Stephen King se las arregla para transmitir ese peligro que les menciono a través de lo sensorial de un modo bastante impresionante. Desde cómo azota el viento contra las ventanas, el zumbido de la luz, el chiflido de la caldera, el sonido ascendente del ascensor hasta el pánico puro y duro, el terror, la voluntad de luchar y la constante presencia de algo malo que los afecta físicamente de una forma clara y sin chances de ignorar.

Pero incluso hay algo más impresionante y es el modo en que involucra distintos puntos de vista en uno solo. Si bien el libro está escrito en tercera persona, cuando el foco está en Danny tiene la habilidad de saltar de él a sus padres porque, naturalmente, Danny también puede hacerlo y eso demuestra de un modo muy notorio cómo es vivir en la piel de ese niño que puede saber si su padre está pensando “en algo malo” o su madre está pensando en el divorcio.

Y más allá del modo que logra saltar de Danny a los pensamientos de sus padres, que desde luego no es sencillo, es impresionante cómo aborda la mente del niño. Todos hemos leído un libro donde hay un niño pequeño y, al leerlo, nos hace ruido porque no nos parece creíble y es que es muy difícil para un adulto emular la mente fantástica e inocente de un niño, pero este señor lo hace y, para mi sorpresa, lo hace muy bien. A pesar de esa inocencia propia de su edad que, de nuevo, está muy bien lograda Danny cuenta con el esplendor y eso no solo lo convierte en un personaje oscuro y poderoso sino que lo lanza a las decisiones difícil. El nene es bien consciente que en el hotel hay algo que los quiere hacer daño y, potencialmente, sabe que está muy interesado en él por el poder que tiene, pero a la vez sabe que sin ese trabajo su padre se derrumbará y terminarán en la calle. Tamaña decisión recae en los hombros del nene y, aún así, se hace verosímil. En este sentido, aplausos para King.

En definitiva, un libro que me sorprendió no tanto por la historia sino por cómo está contada. Sus páginas están cargadas de tensión, oscuridad, hostilidad y una locura que en ocasiones lo eclipsa todo. Tres estrellas de cinco para mí porque en ocasiones se me hizo muy cuesta arriba y porque, la historia en sí, no me atrapó lo suficiente.

3 comentarios sobre “Stephen King – El resplandor

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