Claudia Piñeiro – Tuya

Elena sabe estuvo en lo mejor de mi año lector 2019. Una novela brutal, honesta, maravillosa y dolorosa que creo todos deberían leer. Es la puerta de entrada para las novelas de Claudia Piñeiro porque les aseguro, después de ese libro, van a querer leer más de su obra. Así que acá estoy, leyendo la segunda novela e igual de sorprendida.

Tuya fue publicada en el 2005 y narra la historia de Inés Pereyra, una mujer de clase acomodada que vive por y para su familia. Ama de casa, Inés se ocupa de cuidar cada rincón de su hogar, pulir, limpiar, fregar y atender a su marido planchándole la ropa, ocupándose de hacerle la valija y mimándolo con sus mejores recetas mientras mantiene una relación algo tirante con su hija Lali. La novela da comienzo cuando Inés encuentra entre la ropa de su marido un papel con un corazón dibujado con labial rojo, cruzado con un “te quiero” y firmado por tuya. No necesita tener mucha más intuición para descubrir que su marido la engaña.

Sin embargo, Inés es una mujer particular y, lejos de confrontarlo, decide dejarlo estar porque, después de todo, los hombres son hombres y siempre tienen sus amoríos pero a fin de cuentas Ernesto siempre vuelve a su lado y eso es lo que realmente le importa. A pesar de esta actitud relajada, que no se sustenta en otra cosa que el miedo al qué dirán, nuestra protagonista se pregunta quién será esa Tuya y la incertidumbre amenaza con comerle la cabeza. ¿Un papel con un corazón escrito con labial y firmado por Tuya? Debe ser una mujer joven porque eso del papelito es de secundario y, sin lugar a dudas, desesperada porque a Ernesto esas cosas no le gustan nada.


Una está preparada para que un hombre la cague, eso es un clásico. Y si nunca te cagaron vivís toda la vida con la espada de Damocles sobre la cabeza porque sabes que un día, más tarde o más temprano, te van a cagar.


Una noche Inés escucha una llamada entre Ernesto y Tuya y mientras él se inventa una pobre excusa para salir de la casa a altas horas de la noche, ella lo sigue. Cobijada por los bosques de Palermo Inés presencia un hecho algo crudo que la obliga a encubrir a su marido. A partir de entonces comienza a desarrollarse un thriller algo particular porque está plagado de ironía, humor negro, el estatus social y las bajezas humanas.

La novela, de no más de 180 páginas, narra esta historia desde tres puntos de vista. La primera persona de Inés, a partir de la cual podemos conocer al personaje y su carácter: dispuesta a hacerlo todo para salvar las apariencias de una familia feliz, manipuladora, calculadora, celosa de su hija porque capta la atención de su marido, enojada con su marido porque por momento se siente su “madre”… Inés es, por lejos, un personaje bien logrado, muy complejo y con el que es difícil generar empatía porque todo parece indicar que está algo trastornada.

Luego tenemos los capítulos narrados por Lali, la hija del matrimonio. Algunos son simples diálogos entre ella y su mejor amiga o entre ella y su novio, pero son suficientemente contundentes para plantear en conflicto de la adolescente y el lugar deslavado que tiene en la familia. Con una relación terrible con su madre, culpándolos a los dos por su hipocresía y hundida en un problema bastante serio del que sus padres no sospechan, Lali se siente incomprendida y desahuciada. Como gran parte de los capítulos son simples diálogos, la ausencia del narrador hace que ese par de páginas sea un espacio único, propio y seguro de Lali donde ella puede expresar y descargar todas sus frustraciones.

Por último, aparecen salpicados aquí y allá algunos capítulos que tienen que ver con la investigación policial, aparecen algunos testigos, la voz del investigador del caso o algunas pruebas encontradas en la investigación.


Yo sé bastante de mecánica, pero él no sabe qué sé, porque ocuparse de los autos es una tarea de los hombres, y como decía mi mamá, el día que cambias un cuerito, sonaste, porque ya creen que sos plomera diplomada y no agarran un destornillador ni que se esté inundando la casa.


Tuve sentimientos encontrados con esta novela y les cuento por qué. Inés es un personaje con el que es difícil empatizar porque es una mujer con valores diferentes a los míos y me causa rechazo. Sin embargo, no puedo negar que es un personaje impecable, construido de tal manera para que genere ese rechazo y, en ocasiones, causa risa su forma irónica y calculadora de pensar. Más allá de la sensación fea que me transmitía ella, tampoco puedo negar que es un thriller perfectamente construido y que disfruté mucho cómo esa familia perfecta se desmorona conforme la investigación policial avanza.

El estilo de Piñeiro es particular y mantiene la esencia de Elena sabe: simple pero igual de directo, cínico que engancha desde el minuto uno. El tono retorcido que atrapa y a la vez genera rechazo, es una pequeña novela policial llena de engaños, mentiras y hacia el final algunas sorpresas impresionantes.

Más allá de lo estrictamente policial esta novela tiene otros trasfondos incluso más interesantes y que disfruté más. Hay cantidad de puntas sobre las que tirar lo cual me sorprende mucho porque, como les digo, es una novela pequeña. No solo lo estrictamente matrimonial, que va desde la visión distorsionada que tienen los protagonistas de su propia unión hasta la mentira que lo sustenta, sino las dificultades de abordar el embarazo adolescente y el aborto hasta el retrato de las mujeres de clase alta que aborda los lugares comunes de una sociedad patriarcal y clasista que las encierra en sus casas y los confina a la cocina y al cuidado de sus familias. Ahora, si tengo decir cuál es el tema central, y que sustenta todos los anteriores, sin dudas es la apariencia de felicidad aunque puertas adentro todo esté desmoronándose. Creo que en ese sentido Claudia pudo hacer una radiografía bastante real de un sector social determinado.

Una novela corta, un policial algo retorcido y cargado de cinismo, con una protagonista preocupada por las apariencias, que pierde el control y camina hacia el desastre. Tres estrellas de cinco para mí.

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