Harry Potter y los docentes

Antes o después, todos quisimos ir a Hogwarts. Incluso ahora mismo muchos de nosotros seguimos fascinados con el mundo mágico de Harry Potter y sí, aunque el hecho de poder transformar la realidad suena fascinante, ¿alguna vez pensaron qué implicaba realmente ser un estudiante en el Colegio de Magia y Hechicería? Porque, entre otras cosas maravillosas, lo cierto es que también suponía tener que lidiar con algunos docentes algo peculiares. Por eso hoy, en la sección mensual de Harry Potter, hablemos de los docentes mágicos.

Primero vayamos a lo más obvio. Todo parece indicar que no hay una institución que forme docentes, piensen por un segundo cómo fueron llegando los docente a sus aulas: Snape para alejarse de Voldemort, Trelawney para mantener en secreto la profecía, Hagrid porque no conocía otro hogar y el desfile de profesores de Defensa contra las Artes Oscuras pareciera que vieron luz y entraron. Como docente defiendo la profesionalización de mi carrera, creo que hay que formarse para pararse en un aula y enfrentar a un grupo de estudiantes y eso en Hogwarts no sucede.

Los docentes en Hogwarts parece que siguen la línea de pensamiento de Vaz Ferreira, docente universitario de la Universidad de la República que, en la década de los 50 mantuvo una discusión con Grompone, el fundador del Instituto Docente. Vaz Ferreira mencionaba, entre otras cosas, que el docente ejercía por vocación y que la propia vocación despertaba la intuición natural de cómo dar una clase. De esta forma, cada docente intuitivamente iba desarrollando su rol a medida que iba curtiéndose en el aula. Grompone, por otro lado, defendía a capa y espada la profesionalización docente, el estudio de la didáctica y la formación integral para, luego, ya con todos esos conocimientos, pararse frente a los estudiantes. ¿Qué decirles? Siempre estuve a favor de Grompone y siento que muchos estudiantes de Hogwarts la hubiesen pasado considerablemente mejor si todos sus docentes se hubieran formado para serlo.

Siento si me alejo un poco de Harry Potter, pero me parece que esa idea de que cualquiera puede ser profesor, preparar dos pavadas y pararse frente a un grupo de adolescentes desprestigia a la población docente, no solo porque lo hace parecer un trabajo fácil, que definitivamente no es, sino porque le quita mérito y lo desprofesionaliza. Sin ánimo de ir a lo fácil, piensen por un segundo en Hagrid. Tiene las mejores intenciones, nadie lo duda y sin dudas el hombre es un pan de Dios, pero no está preparado para ser docente, no asume los riesgos de las decisiones que toma y en más de una ocasión puso en peligro a sus estudiantes, desde los escorbuto de cola explosiva, el libro con dientes hasta el incidente con el hipogrifo. Es probable que sea el mejor ejemplo porque, si se ponen a pensar, realmente él sabe muchísimo de las criaturas mágicas y su cuidado, pero tener el conocimiento no significa que, de forma natural, se sepa cómo transmitirlo. En Hagrid, y en otros docentes de la saga, está faltando lo que se llama la transposición didáctica, es decir poder adaptar el conocimiento que el adulto posee y transmitírselos a los estudiantes.

Después de ese descargo que considero necesario y que, si quieren, también tiene que ver con la saga porque después de todo muchas situaciones se dan en el aula por la falta de experiencia docente de muchos de los profesores de Hogwarts, vayamos al análisis propiamente dicho. Para ello, y con ánimo de facilitar la lectura, creo que es importante agrupar a algunos docentes en categorías con rasgos comunes que nos permitan analizarlos mejor. Ustedes dirán qué piensan, y recuerden que siempre pueden dejar su opinión en los comentarios, pero a mi manera de ver en Hogwarts hay tres tipos de profesores: el docente inspirador por vocación, el docente como figura de autoridad y el docente promedio.

El docente inspirador por vocación puede tener múltiples formas pero disfruta de su trabajo, enseñar es realmente lo que le gusta y lo hace muy bien, dando a conocer sin miramiento la pasión que le despierta la asignatura que le toca enseñar y, en algunos casos, incluso contagiándosela a sus estudiantes. Más allá de las aristas propias de la personalidad de cada uno podríamos decir que, en mayor o en menor medida, todos estos profesores generaron algo en sus estudiantes.

Empecemos con el profesor más querido, con el que más dolor causó su partida: Remus Lupin. No sabemos demasiado del pasado laboral de Lupin, pero podemos estar seguros que Dumbledore pensó que después de Gilderoy Lockhart nada podía ser peor, así que le ofreció una oportunidad a su antiguo alumno que, además, la recibió de buena gana porque su condición de hombre lobo le impedía tener un trabajo más o menos estable. No sé qué piensan ustedes, pero a mi me parece que la cualidad que lo convierte en un buen docente es lo humano que es, el respeto con el que trata a sus estudiantes y el modo en que se interesa por ellos. Me gustaría incluso ir más allá y mencionar que tiene fe en ellos, cosa que muchos de sus colegas docentes no tienen. Pienso puntualmente en el caso de Neville. Snape le recuerda que Neville es un desastre pero Lupin confía en las habilidades de Neville y a pesar del consejo que le dieron lo enfrenta al boggart. Debió ser, sacando a Sprout, de los pocos profesores que le dio ánimos a Neville y le hizo entender que él sí podía desempeñarse de buena manera.

Se preocupa por sus estudiantes a un nivel personal, tratando de ayudarlos pero también se preocupa a nivel académico porque procura acercar la asignatura que imparte de un modo más práctico. Si piensan en el modo que enseña Lupin, siempre el centro es el estudiante, son ellos los que tienen que vivenciar en primera persona todas las criaturas, conocerlas y luego ir a la teoría como para darle forma a eso que vieron previamente. Sin lugar a dudas es una pedagogía centrada en el estudiante y creo que, más allá de su amabilidad, es uno de los motivos por lo que resultó tan querido entre los estudiantes. Aunque podríamos decir también, no sé qué tanto me acompañan en esto, que su aspecto vulnerable y frágil también los acercaba a ellos porque de algún modo les generaba empatía.

No por nada es recordado como el mejor profesor de Defensa contra las artes oscuras, aunque tampoco tenían demasiadas opciones buenas si vamos al caso.

Minerva no es tan carismática como Lupin, no tiene una relación de camaradería con ellos, se deja llevar por el orden y la disciplina pero aún así, creo que es una buena docente. Se la nota fascinada con las transformaciones y creo que a pesar de su gesto adusto, logra transmitirlo en el aula. Su método de enseñanza es teórico/práctico, bien propio de una escuela pedagógica más antigua pero le funciona. A pesar de esa rigidez que la caracteriza, que tal vez lo podamos relacionar con ser la Jefa de la Casa de Gryffindor, lo que potencialmente podría atraer más responsabilidades, también es cierto que se preocupa por sus estudiantes. Es probable que no se comunique con ellos en el mismo nivel de Lupin, que los trata más de par a par, pero sí creo que hay una suerte de instinto maternal que sale a relucir en algunas ocasiones, como cuando le regala a Harry la Nimbus 2000 o le comenta a Dumbledore que los Dursley son horribles y que Harry no debería quedarse con ellos.

Nunca hice una entrada exclusiva de Minerva porque la realidad es que no tengo mucha información sobre ella, pero me parece uno de los personajes femeninos más fuertes y, sin dudas, es la que sostiene Hogwarts después de la muerte de Dumbledore. Tiene una fortaleza, una fuerza de carácter y una rectitud maravillosas. En lo personal me gusta mucho cómo se enfrenta con Snape en el Gran Comedor durante Harry Potter y las Reliquias de la Muerte Parte II, no solo demuestra un poder mágico destacable sino que me inspira mucha ternura que aparezca a defender a Harry. Si no me equivoco, incluso pone el brazo sobre Harry para protegerlo y sale al encuentro de Snape. Esa escena me parece muy apropiada para describir un personaje que siempre pone a sus estudiantes por delante, que siempre está velando por ellos y que no dejó de cuidarlos en ningún momento.

Tristemente no puedo decir mucho de los siguientes profesores, pero aún así los pongo en esta categoría porque Harry da las suficientes pinceladas sobre sus clases como para pensar que son profesores vocaciones y que, además, son buenos en lo que hacen. Pomona Sprout, la profesora de Herbología y la Jefa de Hufflepuff, no solo es muy bonachona sino que además es una dedicada de la botánica y transmite su pasión a sus estudiantes. Al igual que Lupin, pero creo que en este caso es porque su materia lo requiere, Sprout es otra profesora que aplica la práctica en sus clases y obliga a los estudiantes a embarrarse y aprender a partir de allí. Si bien no es la clase favorita de muchos, me parece que es una buena docente y que desde su lado amable, propio de su casa, lleva sus clases y su liderazgo de buena manera.

Pasa un poco lo mismo con Flitwick. Jefe de su casa y profesor de Encantamientos, suena más disciplinado que Sprout pero más flexible que Minerva. De todos los profesores que voy a nombrar, creo que Filius es del que tenemos menos información porque Harry no ahonda demasiado en él, pero aún así hay algunas cosas que puedo decir con seguridad. Primero, era un hombre de baja estatura, aunque no se supo nunca si era mitad elfo o qué porque sus colegas tenían temor de preguntarle, temió que esa condición fuese un arma arrojadiza para sus estudiantes. Sin embargo, era un profesor muy respetado, justo con sus estudiantes y bastante querido en la comunidad. Así describen su buena disposición en el libro: La puerta de su oficina siempre está abierta para cualquier Ravenclaw con un problema, y si te encuentras mal, sacará estos deliciosos pastelitos que guarda en una lata en el cajón de su escritorio y los hará bailar un poco por ti. De hecho, vale la pena fingir que te encuentras mal solo para verlos bailar.

Por último, tenemos a Horace Slughorn y sí, sé que es un hombre cuestionable por mil razones y tienen la razón, pero creo que nadie puede negar que era un buen docente. Maestro de Pociones y en mi perspectiva buen docente, tiene una necesidad patológica de rodearse de alumnos ambiciosos o inteligentes, con encanto o con talento que luego continuarán relacionándose con él con el correr de los años y que le aportarán distintos beneficios que pueden ir desde entradas para un partido de Quidditch o la posibilidad de vanagloriarse de conocerlos. Es un hombre con un gran ego y una necesidad brutal de ser el centro que, además, no se moja para nada porque se mantiene estúpidamente gris durante el año que Snape dirige Hogwarts y no se involucra demasiado en la Batalla de Hogwarts. Es un hombre cuestionable, sin lugar a dudas y en muchos aspectos es realmente detestable, pero aún así creo que tiene una verdadera vocación y es un buen docente, aunque siempre espera algo a cambio.

A nadie le va a sorprender que los docentes como figuras de autoridad sean Snape y Dolores Umbridge. Cualquiera de los dos casos habla por sí solo y no tengo ni que explicarles, pero lo cierto es que Snape es un caso claro de falta de transposición didáctica. No hay que ser muy avispado para notar que realmente Snape es un Maestro de Pociones, el hombre sabe muchísimo sobre la asignatura que imparte pero odia tanto enseñar que nunca se ocupó de intentar transmitírselo a sus estudiantes de buena manera, no sabe cómo hacerlo y, lo que me parece peor, tampoco le interesa.

Más allá de su disgusto con el trabajo que tiene, nadie puede negar que Snape es una docente horrible: autoritario, humillando y subestimando a sus estudiantes todo el tiempo, burlándose de ellos por sus errores o incluso por su aspecto físico, discriminando según las casas, premiando a los suyos y arrollando a los Gryffindor solo por ser contrario a ellos y por un estúpido resentimiento de juventud. Es un hombre muy injusto, amargado, resentido y francamente no entiendo cómo continuó tantos años dando clases después de los semejantes planteos que le hizo a muchos de sus estudiantes sin que ningún padre se quejara. Pienso en el pánico de Neville que, entre otras cosas, le generó un atraso mágico severo en el área de Pociones y una falta de confianza muy grande que pudo resolver muchos años después. Pienso en Hermione y sus constantes comentarios sobre su ambición por aprender y destacar o incluso por ayudar a sus compañeros. Pienso en los castigos injustos, en las humillaciones arbitrarias, en su tono de voz, en la forma rápida y sonora con la que entraba al aula imponiendo su autoridad a través de la fuerza. Junto con Dolores es, por lejos y con esto me refiero a varios kilómetros de distancia, el peor profesor de Hogwarts.

Dolores Umbridge es definitivamente una de las peores docentes del Colegio y, además, es el personaje históricamente más odiado por los lectores de la saga. Dolores es todo lo que está mal por una cantidad de motivos, pero uno de los principales es que su presencia en Hogwarts demuestra los vínculos entre la educación formal y el poder estatal. El ministro Fudge, un hombre chiquito e inseguro, creía que Dumbledore tenía aspiraciones políticas y Dolores es el caballito de batalla que envía para infiltrarse como docente y desde allí vigilar al director. No para de recordarle a todo el mundo sus vínculos con el ministro y conforme avanza el libro comienza a tener más poder respecto a lo que sucede en el castillo.

Pero vayamos a la previa, vayamos a su labor docente. Primero, Dolores no tiene idea lo que está haciendo. Es una administrativa, una funcionaria política que cayó en un salón de clase, realmente no tiene idea lo que está haciendo y lo demuestra desde el minuto uno al quitarles la posibilidad de hacer magia. El miedo a empoderar un supuesto ejército de Dumbledore la obliga a volcarse a la teoría y no salir de ella en todo el año lectivo. Más allá de todo lo horrible que tiene, creo que lo peor es que castiga físicamente a sus estudiantes, a los revoltosos que andan esparciendo la semilla de la sedición en sus clases. Me parece muy grave y totalmente inaceptable, traspasa un límite impensado para cualquier docente de bien y no solo lo hace con total impunidad sino que sonríe en el proceso. Dolores es una cínica de manual porque viste de rosado y su oficina está llena de gatitos pero tortura a sus estudiantes para fijar ideas en ellos. La frase “la letra con sangre entra” nunca fue mejor usada.

Es una mujer detestable, una pésima docente y estoy seriamente indignada con la impunidad con la que pasan todas estas cosas en Hogwarts, pero mi descargo para Dumbledore llega más tarde.

Los docentes promedios son un puñado y juro que pretendo ser breve para no alargar más este entuerto. Por ese grupo, variopinto y heterogéneo, aparecen Hagrid, Binns, Hooks, Gilderoy Lockhart y Trelawney. Como les digo, variopinto y heterogéneo, este grupo tiene desde un estafador que apenas si sabe hacer magia hasta un hombre que se quedó dormido dando clases, se murió y continuó dando su lección como fantasma. Ya conversamos un poco sobre Hagrid y no creo que haya mucho más para decir del pobre semigigante, puntos por disposición y ganas pero queda corto con todo lo demás. Si vamos al caso, la profesora Hook trabaja más bien poco: piensen ustedes que da las primeras lecciones de vuelo y luego se dedica a arbitrar los partidos de Quidditch, que tampoco son tan frecuentes; es el sueldo peor invertido de todo el castillo, la mujer prácticamente no trabaja.

Ahora, Gilderoy, Binns y Trelawney ya son harina de otro costal. Gilderoy es un estafador. Así, a secas, lo es. El hombre ha construido su carrera en base a mentiras monumentales y una habilidad asombrosa con un único hechizo. Ya en el aula, es un imprudente, un irresponsable y, al igual que Dolores, no tiene idea lo que está haciendo, solo que él no lo hace por razones políticas sino que quiere alimentar su gordo y brillante ego. Me parece un personaje tan vacío, tan para la tribuna que se me hace detestable pero, curiosamente, a la vez me genera compasión. Pero más allá de esa personalidad repelente, esa necesidad continua de sacarse cartel y darse ínfulas, lo cierto es que como docente deja mucho que desear.

Binns es soporífero. Es un docente de la vieja escuela, de esos que solo tenés que estar de cuerpo presente en sus clases y procurar no dormirte, aunque muchos estudiantes sí lo hacían, porque él no hace más que hablar sin parar monopolizando la palabra en su totalidad. Se restringe a dar su lección de Historia y una vez que empieza, no para. La única forma de resistir esas maratónicas sesiones de exposición eran, muy seguramente, los estupefacientes. Y además, te moriste, sos un fantasma ¿y seguís haciendo eso que estabas haciendo cuando te moriste? ¿Como si nada? ¿Con tamaña naturalidad?

Trelawney es extraordinaria. Bueno, no, en realidad no lo es, pero me genera cierta simpatía. El problema que encuentro con ella como docente es que, en realidad, no tiene reales dotes de adivinación, salvo en dos contadas ocasiones. Siento que es una chanta y muchos de sus estudiantes lo perciben de ese modo, piensen que Harry y Ron se pasaron los años inventando los deberes, vaticinando muertes, desgracias, amputaciones y terribles decisiones en sus futuros solo por el placer de complacer la necesidad de ver fatalidades en el horizonte que tenía su profesora.

Sé que este mes me pasé de caracteres, no sé siquiera si alguien ha llegado leyendo hasta acá porque realmente quedó largo, pero no quiero cerrar este artículo sin decir que Dumbledore es la negligencia personificada. Humillaciones, basiliscos, torturas, irresponsables imprudentes, adultos que arriesgan la salud mental y física de sus estudiantes todo el tiempo ¿y el director del colegio qué? ¿Qué hacía el mago más brillante de su tiempo mientras pasaba todo esto delante de sus narices? De nuevo, Dumbledore tiene que ser un inútil para que todo avance y me frustra cantidad ese papel que tiene que interpretar. Tampoco entiendo cómo los padres permiten todo ese tipo de vejaciones a sus hijos sin protestar. Realmente no comprendo mucho cómo funciona la educación en el mundo mágico, pero tal vez eso sea tema para otro mes.

Hasta aquí por hoy. ¿Qué les pareció? Los leo.

2 comentarios sobre “Harry Potter y los docentes

  1. Admiro mucho estas entradas, no solo por el nivel de teoría que manejás, sino porque analizás las cosas de una manera muy interesante. No me había planteado estas cosas, aunque supongo que instintivamente un poco sí, porque no podría estar más de acuerdo. Me quedo con muchas ganas de leer ese descargo sobre Dumbledore.
    Un besote!

    Le gusta a 1 persona

    1. Ay, Sofi, gracias por el comentario y por apreciar el laburo. En este caso creo que un poco instintivamente uno notaba estas cosas al leer de adolescente, pero en otras oportunidades como las clases sociales o la resistencia creo que hay que ponerle un poco de cabeza porque no se notan tan fácilmente en la primera lectura.
      Abrazo para ti.

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