Gonzalo Cammarota – En carnaval todo se sabe

Una de las cosas que más disfruto del Club de lectura A quemarropa es descubrir escritores nacionales. Aunque, a diferencia de Burel, a Gonzalo Cammarota sí lo conocía. Aunque nunca seguí demasiado “Justicia infinita”, su programa de radio, sí escucho La Bajada todos los años y recuerdo con mucho cariño un programa que tenía en Canal 10 que se llamaba La culpa es nuestra, pero no sabía que escribía. Mejor dicho sí lo sabía porque me había encontrado con sus libros en diferentes librerías a lo largo de los años, pero siempre pensé que escribía ensayos, así que fue una sorpresa descubrir que, en realidad, aquellos libros eran novela negra.

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Elísabet Benavent – Saga Valeria

No es mi primer encuentro con Elísabet Benavent (pueden culpar a Mel del blog La chica de rayas por eso), ni siquiera es la primera vez que reseño alguna de sus sagas y, definitivamente, no es la primera vez que sus libros no me terminan de convencer. Vamos a ver, no quiero decir que esta saga no me haya gustado, porque la realidad es que la disfruté, pero al terminar no me quedó esa sensación tan bonita en el pecho como sí me ha pasado con otros de sus libros. En mi opinión, me pareció una saga correcta que no sobresale entre sus obras pero fueron los libros que la catapultaron a la fama y, muy por seguro, serán leídos y releídos en estos tiempos porque próximamente se estrena la serie homónima.

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Hanya Yanagihara – Tan poca vida

Directo y sin escalas al podio de lo mejor de este 2020. No importa qué venga después, estoy convencida que este libro estará en el podio porque ¡qué maravilla! Sin embargo, debo darles una advertencia, incluso antes que sigan leyendo, este libro NO es apto para corazones sensibles o personas vulnerables.

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Harry Potter y la resistencia

Así como es difícil pensar la saga de Harry Potter sin pensar en el fascismo, tampoco se puede ignorar la fuerza que tienen en la trama la resistencia. Necesaria y si quieren bastante humana, la resistencia surge casi de forma automática cuando aparece una fuerza externa que despierta oposición en la población y que, de manera clandestina o en ocasiones incluso violenta, manifiesta su desacuerdo y su oposición.

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Natalia Mardero – Escrito en Super8

No soy una lectora de cuentos. No sabría decirles por qué, pero nunca me han llamado la atención y siempre me decanté por las novelas, arrugando la nariz siempre que me recomendaban algún cuento o antología. Sin embargo, y esto es una de las mejores cosas que me han dado los libros, de un tiempo a esta parte mis amigas, muy lectoras de este tipo de literatura, me recomendaron que debía leer Escrito en Super 8, precisamente una antalogía de cuentos y aquí estoy.

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Hugo Burel – La misteriosa muerte de Eleanor Rigby

Me gustan los libros policiales y me gustan las novelas negras, seguro que nadie se sorprende por eso. El punto es que de un tiempo a esta parte sentí, sin mucho sentido, que era la única leyendo esos géneros y antes la presunta soledad, me pareció que podía ser una buena oportunidad para crear un club de lectura. Y así nació  A quemarropa. Se trata de un espacio donde amantes de las novelas negras se juntan de forma bimestral para conversar sobre un libro del género.

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Beth O´Leary – Piso para dos

No sé si alguna vez se los he contado, pero en vacaciones me cuesta lo suyo tener lecturas serias. Prefiero libros ligeros, frescos y divertidos que descontracturen y sirvan para pasar el rato y todos esos adjetivos los encontré en Piso para dos. Para ser honesta, lo leí gracias a la intensidad de Vicky, que desde el otro lado del mundo se cansó de recomendarlo a través de sus historias de Instagram… ¿y qué decirles? Su entusiasmo me atrapó y la sinopsis terminó haciendo el resto.

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Harry Potter, la derecha y el fascismo

Una de las cosas que más disfruto de Harry Potter es que puede tener dos lecturas: una bien superficial, la lucha interminable entre el bien y el mal, que uno entiende sin grandes problemas cuando leyó la saga en la adolescencia y luego, ya creciditos, hay una lectura más profunda y política que se descubre con la adultez y es maravillosa.

Lo curioso es que, una vez se descubre el entramado político de la saga, es imposible ignorarlo y pretender que no existe, porque lo cierto es que lo carga de un sentido mucho más real y adulto y, en lo personal, lo disfruto mucho más. Así que para aquellos que reniegan de estas cosas, siento decírselos, pero Harry Potter también es político.

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