Mortífagos, ¿fanáticos o lacayos?

Hay algo retorcido e interesante en los mortífagos, ¿cierto? Está claro porqué son retorcidos, no necesita explicación, pero les hallo una veta interesante en tanto me resulta curioso entender cómo fue que llegaron a donde llegaron. Por esto en la entrada de este mes, que claramente sigue en la línea de los personajes malos de la saga, analizaremos a los mortífagos como conjunto y algunos de sus representantes más icónicos, tratando de desentrañarlos y saber si se trata de fanático o lacayos.

Como siempre, tal vez la pregunta no sea la más acertada y, como siempre, siéntanse libres de replicarme en los comentarios, pero me pareció acertada porque, por un lado, parecen fanáticos irracionales que siguen a su líder sin pensarlo pero, por otra parte, también son una suerte de lacayos porque no son más que los soldados de Voldemort y esa dicotomía entre una cosa y otra me resultó interesante. Si me tengo que aventurar antes de hacer el análisis, probablemente diría que, en realidad, son las dos cosas, pero no nos adelantemos.

Empecemos por el principio. Los mortífagos son la élite de los seguidores de Voldemort y, desde luego, son el brazo ejecutor de sus políticas de terror. Si debemos clasificar a los seguidores del Señor Tenebroso, probablemente los mortífagos sean el vértice de la pirámide, luego vengan los aliados valiosos, como por ejemplo el hombre lobo Greyback, que tiene cierta utilidad a la causa pero no se los considera dignos para formar parte de la élite y, por último, la base de la pirámide son magos no tan poderosos que apoyan desde el punto de vista ideológico pero que no pasan a la acción.

Ahora bien, como seguidores de élite, los mortífagos comenzaron a ser reclutados en los años escolares de Tom Riddle. En un primer momento, fueron reclutados la mayoría de los Slytherin con suficiente edad para saber en qué se metían y penosamente, se consideraban amigos de Voldemort, pero ustedes y yo sabemos que ese hombre no tenía ni una sola persona a la que considerara de ese modo.  Sobre todo porque siempre prefirió hacer las cosas solo y porque, y esto es más importante, no confiaba en nadie. ¿Por qué los mortífagos entonces? No eran más que soldados dispuestos a llevar a cabo las misiones más sucias a través de una obediencia ciega que no podían ignorar porque significaba la muerte.

Aunque parece obvio que los primeros mortífagos fueron todos Slytherin, porque eran el círculo más cercano de Tom, estoy pensando en Lestrange, Nott, Avery y Mulciber, también es cierto que a medida que las cosas tomaron fuerza hubo gente involucrada de todas las casas de Hogwarts e incluso de otros colegios mágicos. Sin embargo, los únicos que no tienen un mortífago confirmado en su haber son los Hufflepuff y eso se me hace bien interesante. Es normal que el Hufflepuff sea el rezagado, el menos tenido en cuenta y la casa a la que ninguno quiere ir cuando hace el test de Pottermore, sin embargo, su lealtad y su amabilidad son tan fuertes como sus ideales y esa es una característica que admiro en ellos.

La relación entre Voldemort y sus mortífagos es esencialmente de vasallaje. De hecho, en varias oportunidades a lo largo de la saga se lo nombra como amo, lo cual trae implícito una obediencia y una lealtad absoluta y ciega, pero también, como contraparte, habla de la pertenencia que Voldemort tiene de sus allegados. Una pertenencia que, en los hechos, le permitía hacer lo que quisiera con sus vasallos, del mismo modo que el señor feudal lo hacía en la Edad Media. Sin embargo, la relación está cubierta por un manto de frialdad y maldad propia de la personalidad de Voldemort, incapaz de sentir compasión o amor por sus subordinados.

Esa relación de vasallaje se establece a través de la Marca Tenebrosa, que todos los mortífagos portaban en su antebrazo izquierdo como señal de pertenencia, pero también como mecanismo de llamada, puesto que cuando Voldemort la presionaba, convocaba a sus subordinados al lugar donde él se encontraba. Esta marca quiere representar la marca del Diablo, una idea muy establecida durante la Edad Media, donde se creía que el Diablo colocaba una marca en sus seguidores que, normalmente, era fácil de ocultar, al igual que la Marca Tenebrosa.

De cualquier forma, parece obvio que la Marca Tenebrosa como símbolo estaba enlazada a la propia vida de Voldemort, porque tras su desaparición en la Primera Guerra Mágica, la Marca no desapareció del cuerpo de los mortífagos, aunque sí se desvaneció su color. Conforme Voldemort tomaba más fuerza vital y poder durante El cáliz de fuego, la Marca comenzó a tornarse negra y se comenzaba a mover, suceso que desquició por completo a Karkarov. Sin embargo, tras la Batalla de Hogwarts y la muerte de Voldemort, la marca desapareció de todos los mortífagos.

Además de ser el símbolo con el que se reconocía a sus seguidores, la Marca Tenebrosa se transformó en un ícono de maldad en tanto los mortífagos solían convocarla en el cielo tras un crimen, dando a conocer que por allí habían pasado. La utilización de la Marca como un ícono, anidó en los corazones de los magos despertando el terror más profundo. Por supuesto, solo los mortífagos conocían el hechizo con el que se convocaba en los cielos y, curiosamente, solo se podía mediante una varita, lo que afirmaba la supremacía de los magos por encima de otras criaturas.

Más allá de la Marca Tenebrosa como vínculo, la relación entre Voldemort y sus mortífagos difícilmente era cordial. Voldemort los trataba como lacayos en tanto les daba órdenes, pero también se hace obvio que los considera inferiores y dueño de sus vidas porque los tortura como modo de castigo, lo que comienza a generar un miedo tremendo a decepcionarlo, no por la falla en sí misma sino por la represalia posterior, sobre todo porque saben que la cólera de Voldemort puede no solo ser cruel, sino también mortal. De modo que la figura de Voldemort generaba una mezcla de miedo y respeto en sus subordinados difícil de ignorar.

Durante la Primera Guerra Mágica los mortífagos fueron el ejército de Voldemort. En primer lugar, sus intenciones eran infundir el terror en la comunidad mágica haciéndoles conocer el poder del Señor Tenebroso, pero también haciéndoles saber que había alguien que quería apoderarse de todo. Sin embargo, también tuvieron misiones más políticas y estratégicas, como apoderarse del Ministerio de Magia, aunque creo, corríjanme si me equivoco, que no lo lograron.

Por supuesto, también es cierto que tenían misiones que tenían que ver con una ofensiva clara y me refiero puntalmente a destruir La Orden del Fénix, esa organización creada por Dumbledore para derrotar a Voldemort y sus secuaces. En esta línea se llevan a cabo varios asesinatos, como los de la familia Bones o los de Fabian y Gideon Prewett, al igual que varias sesiones de torturas y tal vez la más icónica y dolorosa para la trama de la saga sea la que Bellatrix emprendió contra Alice y Frank Longbotton.

Sin embargo, tal vez lo más importante como accionar programático haya sido aniquilar a los sangre sucia e imponer un nuevo orden social, lo que me lleva, sin lugar a dudas, a hablar de la ideología que se esconde detrás. Parece demasiado obvio que los mortífagos no son más que una alegoría de los nazis. Además de que Voldemort encarnaría a Adolf Hitler, otra asociación obvia por las ideas de ambos, los mortígafos son los seguidores incondicionales y convencidos de las ideas de su líder.

Aquí otra observación… Si bien es cierto que Voldemort condensa toda la ideología racista y es quien la pone en práctica, irónicamente siendo él un mestizo, el racismo que se respiraba en las clases altas de la comunidad mágica tenía larga data, sobre todo me refiero a las familias de los Sagrados 28, las familias de sangre pura más ricas de Inglaterra, que puertas adentro practicaban un racismo claro. Del mismo modo sucedía en la sociedad alemana, Hitler es quien condensa toda una ideología racista que viene desde siglos atrás y quien la pone en práctica, pero el racismo en sí mismo ya existía.

Por este motivo el ascenso de Voldemort es tan apoyado, porque varias de las familias de sangre pura más influyentes y poderosamente económicas se pliegan a su pensamiento, ¡porque lo venían practicando hacía varias generaciones! Es innegable que las familias poderosas fueron rápidamente reclutadas, ¿pero qué pasa con otros magos? ¿Qué pasa con otros magos y brujas que no tenían un racismo de larga data en sus familias? ¿Cómo lograron convencerlos? El poder que demostraban, la ambición de conseguirlo y, sobre todo, la ambición de gloria podrían haber sido un gancho fácil para cooptarlos, pero también hay una propagación de la ideología y una intención de convencimiento. No creo que Bellatrix o Lucius Malfoy se pararan en una esquina a entregar panfletos, así que no estoy segura de cómo lograban convencer, si ustedes saben háganmelo saber, pero parece claro que a algunas personas, tal y como sucedió en el nazismo, la ideología se les vendió y ellos la compraron. La idea que los muggles eran inferiores y que eran ellos los culpables de la vida oculta de todos los magos, que los nacidos de muggles que tenían magia la habían robado y que no eran merecedoras de ella, que los nacidos de muggle habían desbaratado toda la sociedad y demás, no solo los hacía la cabeza de turco, sino que lograba cooptar a miles de personas que no estaban conformes con la vida que tenían. Hay un mecanismo de propagación ideológica claro.

Por un tema de extensión y falta de tiempo, creo que podríamos analizar a grandes rasgos dos familias clásicas de mortífagos: los Malfoy y los Black. Lucius Malfoy se enganchó a Voldemort en sus años de Hogwarts, no por compartir generación con Tom Riddle, pero sí por acercarse interesado a lo que Voldemort proponía. Lucius asciende rápidamente y se termina convirtiendo en su lugarteniente y un hombre digno de confianza, o toda la confianza que puede sentir Voldemort. Recuerden, por favor, que Voldemort le entrega el Diario de Tom Riddle y le pide que lo guarde, haciéndole saber, mínimamente, que es la clave para abrir la Cámara de los Secretos de Hogwarts. Por supuesto, nunca le dijo que era un horrocrux, pero tenía la seguridad que Lucius cuidaría de él.

Tras la caída de su amo, Lucius alegó estar bajo el maleficio Imperius y con eso evitó Azkaban. Renegar de su amo para evitar la condena no fue bien visto por sus colegas mortífagos y, si me lo permiten, tampoco por el propio Voldemort, que lo puso a prueba a su regreso. Como todos sabemos, la prueba fracasó, Lucius no consiguió la profecía y, encima, terminó encarcelado, esta vez sin poder alegar ningún Imperius. A partir de entonces, la mansión Malfoy y, por qué no, también la familia, se convirtieron en la sede de los mortífagos y, sobre todo, en los financistas del movimiento. Las bóvedas de los Malfoy fueron prácticamente vaciadas en esos meses que los mortífagos vivieron allí. De un humor de perros, caído en desgracia y siendo víctima de las burlas de su cuñada, Lucius Malfoy se pasea por su propia casa, sintiéndola ajena, y buscando un modo de volver a escalar posiciones.

Mortífago convencido, con artefactos oscuros en su propia casa, porte distinguido y ciertamente sintiéndose mejor que el resto de los humanos con los que se cruzaba, Lucius le inculcó a su hijo Draco la supremacía de la sangre y Draco creció, del mismo modo que Lucius lo había hecho, creyendo que era un mago superior por tener una sangre endogámica. Un ejemplo claro de esto es el modo en que Dobby era tratado en la Mansión Malfoy. Se lo golpeaba y se lo instaba a golpearse siempre que cometía un error, era tratado con maldad, desdén y sin ningún tipo de compasión, paciencia o amabilidad. Esto afirma lo que había mencionado antes, solo los magos portadores de una varita son personas dignas y por eso Dobby, como criatura inferior, no merece el más mínimo respecto. Y dentro de los magos, por supuesto, solo los portadores de sangre pura lo merecen.

Sin embargo, cuando Voldemort regresa y los Malfoy caen en desgracia, aunque con la intención de volver a un puesto de poder, es cierto que Lucius busca caer de pie y salvar su pellejo. A la hora de la verdad, Lucius dejó de lado la ideología que tanto lo había alimentado y buscó salvar su familia.

Si los Malfoy son la familia de sangre pura más rica de Inglaterra, la familia Black es la más emblemática. Todos pertenecientes a Slytherin, menos Siruis, por supuesto, todos con una tendencia a las artes oscuras y todos criados, al igual que los Malfoy, bajo la idea que eran superiores por tener sangre pura. Aunque podría hablar de Regulus, empujado por su familia a asumir el compromiso de lealtad a Voldemort, empujado por sus ganas de hacer lo correcto y la lealtad de su elfo doméstico, termina siendo un héroe anónimo, prefiero hablar de sus primas.

Creo que las hermanas Black pueden ser una representación bastante fiable de toda la saga. Bellatrix, Andrómeda y Narcisa, las tres criadas en la misma casa opresiva y racista y las tres tomando sus propias decisiones respecto a su futuro. Bellatrix, fácilmente identificable como una loca de primera, optó por el camino de la oscuridad, transformándose en una bruja poderosa, la teniente de Voldemort y una de las pocas mujeres con nombre identificable dentro de los mortífagos que, al igual que el nazismo es un lugar muy machista. De parte de Bellatrix hay una suerte de idealización extrema de la figura de Voldemort y además de ser un tanto repulsivo, es interesante cómo la violencia que practica va escalando para ganarse el respeto de su amo.

Bellatrix no es más que una nazi criada en el seno de una familia nazi.

Entendiéndose como la seguidora más fiel y leal, sobreviviendo en Azkaban su ideología e claramente incrementándose su locura, Bellatrix sale de la cárcel como un perro rabioso sin correa. Los años en la oscuridad y la compañía de los dementores la hicieron imprevisible, arriesgada y muy peligrosa. Podía hablar de que el compromiso con la causa la hace llevar un hijo de Voldemort en el vientre, pero no lo haré porque eso sigue sin tener ningún sentido para mí, no por ella, que claramente tenía un asunto ahí con Voldemort, sino con él, que no parece tener placeres mundanos.

Andrómeda, por otro lado, criada en la misma casa que Bellatrix, toma un camino radicalmente opuesto al de su hermana mayor al casarse con un muggle. Ted Tonks llegó a su vida y Andrómeda no tuvo ningún problema en ignorar todas las ideas con las que había crecido con tal de abocarse al amor. Por supuesto, está de más decir que fue borrada del árbol genealógico por hereje. En mi opinión, este guiño de JK es bastante claro: no importa en qué casa hayas crecido ni cuáles hayan sido las ideas que te inculcaron, siempre puedes romper con eso, tomar tus propias decisiones y hacerte tu propio camino.

Andrómeda no es más que una mujer que desoyó las ideas nazis con las que creció al notar que se había enamorado de un muggle.

Por último, Narcisa es un punto entremedio de sus dos hermanas mayores. Casada con un mortífago y oficiando de esposa florero, lo cierto es que Narcisa nunca fue marcada, aunque sí se le permitía participar en las reuniones y tenía cierta presencia permanente dentro del movimiento. Sin embargo, cuando Draco, su bello y único hijo, estuvo en peligro, Narcisa no dudó un segundo en desobedecer y desoír todo lo que la rodeaba y hacer lo imposible por reunir a su familia.

Narcisa no es más que una mujer nazi criada en el seno de una casa nazi que deja todo atrás, entendiendo que no tiene ninguna importancia real, al notar que su hijo podría correr peligro.

Antes de tratar de responder la pregunta inicial, tengo un dato curioso para ustedes. En el inglés original, los seguidores de Voldemort se llaman Death Eaters, lo que literalmente se traduciría como devoradores de muerte, pero dado que no parece un nombre que inspire mucho miedo en castellano, los traductores optaron por acuñar un neologismo utilizando raíces grecolatinas. De esta manera utilizaron el sustantivo “mortis” y el sustantivo griego con raíces en “fag”, como también el verbo latino “phago”, se creó el mortífago que todos conocemos.

Ahora bien, si tengo que responder la pregunta tras el análisis que hice, lo cierto es que no creo que la pregunta haya sido adecuada ni el análisis haya podido explicar a cabalidad la forma de pensar de los mortífagos. Sin embargo, si me presionan un poco, terminaré por decirles que, para mí, los mortífagos son, a la vez, fanáticos y lacayos. Son fanáticos en tanto siguen a su líder de forma irracional, aceptando sus órdenes, su ideología y su accionar. Hay una fe ciega y absoluta y un convencimiento auténtico que es propio del fanatismo, pero también tienen su faceta de lacayos, en tanto no son más que esbirros que cumplen las órdenes de su líder, sin autonomía ni pensamiento propio. Si quieren, no son más que un engranaje en una máquina aceitada que busca la supremacía de la sangre.

Ustedes me dirán qué tan acertada o equivocada estoy.

5 comentarios sobre “Mortífagos, ¿fanáticos o lacayos?

  1. ¡Hola Agus! Me reí un poco cuando comenzaste tu conclusión con que el análisis no habia servido mucho.. lo disfruté mucho y concuerdo en que tienen un poco de ambos. A pesar de ser tratados como lacayos, ellos tenían fe en lo que hacían.
    Un besote

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